El Comentario del Día
MARTES X TIEMPO ORDINARIO san Mateo5, 13-16 Somos luzdel mundo En un documento de principios delcristianismo, la Epístola a Diogneto, se dice de los cristianos que son como “elalma del mundo”. Y escribía nuestro autor: «El alma ama a la carne y alos miembros que la aborrecen, y los cristianos aman también a los que losodian. El alma está encerrada en el cuerpo, pero ella es la que mantiene unidoal cuerpo; así los cristianos están detenidos en el mundo. (…) El alma maltratadaen comidas y bebidas se mejora; lo mismo los cristianos, castigados de muertecada día, se multiplican más y más. Tal es el puesto que Dios les señaló y noles es lícito desertar de él». Jesús, que es “la Luz del mundo”, ha hecho alos cristianos partícipes de su propia luz. No sólo nos ha iluminado, sino quenos ha constituido en lámpara para el mundo. La unión de Dios con el hombre estan grande que nos transforma en Él (divinización). Elcristiano, luz del mundo, no puede guardarse los dones recibidos para Él, sinoque debe ejercerlos de manera que iluminen a los demás (testimonio). Todo ellocon una finalidad: “Para que vean vuestras buenas obras y den gloria avuestro Padre que está en el cielo.” Con estas palabras Jesús señala quepara que la luz irradiada por los cristianos sea auténtica, ésta ha de remitirsiempre a Dios. ¡Québueno sería que fuéramos capaces de referir todas nuestras buenas acciones aDios! Sin darnos cuenta, cada vez que nos movemos por vanidad o nosenorgullecemos de nuestras buenas obras, oscurecemos un tanto la luz que Diosha encendido en nosotros. El ejercicio de la caridad es el que hace que nuestrafe resulte luminosa. Basta recordar el testimonio de Santa Teresa de Calcuta,quien cuidando a los menesterosos y atendiendo a los agonizantes les descubría,a través de su rostro, la belleza de la misericordia de Dios. La fe sin caridades lúgubre, de ahí que en las imágenes que se nos conservan de los santosdetectemos muchas veces un resplandor que no sabemos definir: es la caridad. La imagende la sal también nos indica que el cristianismo potencia todo lo humano. En lacocina sirve para saborear mejor los alimentos. Una comida sosa puede hastaresultar desagradable por muy buena que sea la materia prima. Esta imagen, poreso nos ayuda a comprender como toda la realidad, y singularmente cada hombre,está ordenado a Jesucristo. El encuentro con el Señor no supone ningúnmenoscabo de nuestra felicidad. Benedicto XVI lo recordaba en el inicio de supontificado: “Cristo no quita nada, lo da todo”. La experiencia nosenseña cómo la vida con Jesús se hace más intensa y feliz. Con laVirgen María podemos decir: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, sealegra mi espíritu en Dios mi salvador”. Porque la fe aporta luz y alegríaa la vida. Jesús nos exhorta hoy a saber manifestarlo a los demás.
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