Washington D.C. Hotel 4H.
Junto al grupo de latinoamericanos que participábamos del intercambio, recorríamos parte de Washington D.C en un auto bus. Paul, un gringo amante de la pesca en el Potomac, contaba que ese era un buen río para pescar porque tenía poca contaminación.
Las armas más recientes que hay en ese río, decía, riendo, son de la época de la Secesión. Washington tiene forma de diamante, contaba.
El viaje incluiría el Departamento de Estado, la zona de museos y un recorrido en Georgetown University.
Olvidé quién me contó la historia de Abraham Lincoln y su amigo Robert E. Lee. Sí recuerdo que me impactó mucho que en el lugar donde estaba la casa del nuevo enemigo, Abraham plantara el cementerio de Arlinnton.
Solo unos días antes de visitar Washington también conocí el cementerio de San Francisco de Macorís. Fui con dos amigas, estaba algo descuidado, pero el lugar al que fui tenía aire de tumba nueva, todavía.
Allí me contaron el fenómeno tan raro de que el varón Del Cementerio es un señor que murió el siglo pasado, pero que hay un muerto del siglo XIX. Me puse la nota mental de investigar por qué pasa eso, pero nunca averigüé.
Sí sé que usualmente, el varón del Cementerio es el primer enterrado en ese campo santo. Luego, en conversaciones con algunos amigos, también me contaron que tanto en el cementerio de La Independencia como en el Cristo Redentor, el varón Del Cementerio es una niña. Igualmente me puse la nota mental de investigar más sobre ellas; tampoco he investigado nada.
En fin, como el resto del libro, este poema es una crónica de asociaciones libres. Y cada vez se acercan más al centro de un dolor punzante.
La música de este audio tiene tres partes. Primero, Javid Salcedo, de Javid Y ararei, me permitió utilizar el intro de la canción silencio En Lo Moreno. Es un tema brutal, tanto en letra como en orquestación. Y de verdad que le agradezco que me haya permitido utilizarla.
La otra parte es esa canción que todos hemos cantado en algún entierro. Hay poco qué decir al respecto. Esta versión la tomé de una grabación de Enerolisa y las salves De Villa Mella.
Por último, utilicé la Marcha Del Silencio. Si Arlington anda en el poema, es lógico que esté también la trompeta que se utiliza para los caídos.