Hernández Arquitectos, con Fernando Hernández y Luisa Beltrán
Hernández Arquitectos: relevo generacional, equipo y diseñar en tiempos de IA
En este episodio de Encuentros caminamos junto a Hernández Arquitectos, un estudio familiar valenciano con más de 30 años de historia que está viviendo uno de sus momentos de mayor transformación. Lo hacemos de la mano de Fernando Hernández, su CEO, y de Luisa Beltrán, arquitecta asociada, dos compañeros de universidad que llevan ocho años construyendo juntos algo más que proyectos.
La empresa la fundó el padre de Fernando, Pedro, con un perfil clásico de estudio pequeño y versátil. Hoy, con el relevo generacional ya formalizado —aunque Pedro sigue apareciendo por el despacho, porque la arquitectura no se jubila del todo— Fernando está liderando un cambio profundo: nuevo espacio físico, nuevo equipo, nueva forma de comunicar y nuevos tipos de proyectos. Han pasado de tres personas a ocho, mantienen entre 20 y 25 proyectos simultáneos y tienen obra activa en Valencia, Madrid, Asturias y Mallorca. Y en el horizonte, quizás, un proyecto en Filipinas.
En la conversación hablamos de lo que significa heredar una empresa con tres décadas de reputación y no estropearla. Fernando se define como un CEO que no sabe mandar, que mezcla lo personal con lo profesional y que mira más que todo salga bien que los números. Y precisamente de eso hablamos también: de la parte que nadie enseña en la carrera de arquitectura, la de gestionar un negocio, calcular horas, saber cuándo un proyecto no es rentable y, sobre todo, aprender a decir que no. Algo que les ha costado, pero que ya han incorporado como parte de su crecimiento.
Luisa cuenta cómo llegó al estudio sin pasar realmente por una entrevista —o sí, pero sin saberlo— y por qué ocho años después siente que es familia. Los dos coinciden en que el encaje personal pesa tanto o más que el currículum a la hora de incorporar gente al equipo, y que en un estudio donde todos comparten mesa y proyecto, trabajar con alguien con quien no conectas es simplemente inviable.
También hablamos del cliente que ha cambiado. El que llega ahora con imágenes generadas por inteligencia artificial y cree que el trabajo de diseño ya está hecho. O el que acumula referencias de Pinterest hasta que el proyecto pierde todo el hilo conductor. Hernández Arquitectos usa la IA —para documentación, para renders, para levantar actas de obra— pero son muy conscientes del trabajo que hay detrás de cada propuesta y de la labor casi psicológica que implica hoy acompañar al cliente desde la idea hasta la llave en mano.
Su estilo: tonos neutros, madera, espacios acogedores y atemporales. Su método: escuchar mucho, definir absolutamente todo —incluso dónde se van a guardar los manteles— y no entregar un proyecto sin haberlo pensado hasta el último detalle. Una forma de trabajar que nació en lo residencial y que ahora están trasladando a oficinas, clínicas y espacios que nunca antes habían abordado, con resultados que les están sorprendiendo a ellos los primeros.
Un episodio para quien esté construyendo algo propio. No solo en arquitectura.