Nunca es tarde para empezar

¿Por qué llegar a la persona correcta con un proyecto online vale más que tener miles de seguidores?

3 min · 14 de may de 2026
Portada del episodio ¿Por qué llegar a la persona correcta con un proyecto online vale más que tener miles de seguidores?

Descripción

Cuando te propopines llegar a la persona correcta con un proyecto online, pero llevas tiempo construyendo algo propio y no ves resultados, casi siempre el problema no es lo que ofreces sino a quién intentas llegar. Porque hay una trampa muy frecuente en la que caen casi todas las personas que empiezan a construir algo propio, y es creer que para que funcione tiene que verlo mucha gente, que sin miles de seguidores no hay proyecto viable, que la visibilidad masiva es el único camino hacia los resultados. No es así. Por qué una audiencia pequeña y bien elegida vale más que miles de seguidores tiene una respuesta muy concreta: porque mil personas que no necesitan lo que ofreces no compran, y diez personas que sí lo necesitan sí compran, y esa diferencia es exactamente lo que separa a quien construye algo que funciona de quien acumula audiencia sin generar nada. Calidad frente a cantidad cuando se construye un proyecto online no es una frase bonita, es la estrategia que funciona especialmente bien cuando tienes experiencia acumulada y un conocimiento muy concreto que resuelve un problema muy específico, porque ese conocimiento no lo buscan todos sino los que tienen ese problema, y encontrar a esos es exactamente lo que hace que un proyecto pequeño funcione mejor que uno grande y difuso. Hoy te cuento por qué llegar a la persona correcta con un proyecto online vale infinitamente más que tener miles de seguidores, qué está pasando cuando construyes para todo el mundo y no conectas con nadie, y cuál es el primer paso más concreto para empezar a llegar a quien realmente necesita lo que sabes. Sigue leyendo porque hay una parte sobre la diferencia entre visibilidad y relevancia que igual te cambia la manera de ver cómo estás construyendo tu proyecto ahora mismo. Llegar a la persona correcta con un proyecto online: por qué la visibilidad masiva no es el camino Hay una creencia muy extendida entre personas que empiezan a construir algo propio, y es que el éxito depende de cuánta gente te vea, que sin miles de seguidores no hay proyecto viable, que la visibilidad masiva es el único camino hacia los resultados. No es así, y entender por qué no es así cambia completamente la manera en que construyes, en que publicas y en que te relacionas con el crecimiento de lo que estás creando. Porque hay una diferencia enorme entre ser visible para mucha gente y ser relevante para la gente correcta, y esa diferencia es exactamente lo que determina si un proyecto genera resultados o acumula audiencia sin que nada ocurra. Calidad frente a cantidad cuando se construye un proyecto online no es una frase motivacional, es una descripción muy exacta de cómo funciona la construcción de algo propio cuando tienes experiencia acumulada y un conocimiento concreto que resuelve un problema específico. “No hace falta que te vea todo el mundo; hace falta que te vea la persona correcta.” Esa frase resume perfectamente lo que quiero contarte hoy, porque no te está pidiendo que bajes el listón ni que te conformes con poco, te está diciendo que enfoques tu energía donde tiene sentido, donde hay alguien que tiene exactamente el problema que tú sabes resolver y que encontrar a esa persona vale más que aparecer ante miles que no necesitan nada de lo que ofreces. Llegar a la persona correcta con un proyecto online: por qué buscar visibilidad masiva desde el principio es la trampa más frecuente Estoy seguro de que cuando empiezas a construir algo propio y no ves resultados, lo primero que piensas es que necesitas: * Más visibilidad. * Más seguidores- * Más alcance. * Más publicaciones. * Más plataformas. Eso parece lógico, porque si nadie te ve nadie puede comprarte, pero hay un error de diagnóstico muy concreto en ese razonamiento: el problema casi nunca es la cantidad de personas que te ven, el problema es que las personas que te ven no son las que tienen el problema que tú resuelves. Cómo encontrar al cliente ideal sin necesitar miles de seguidores empieza exactamente cuando entiendes eso. Porque cuando llegas a quien tiene el problema que tú resuelves, la conversión no es un misterio ni una cuestión de volumen, es una consecuencia natural de haber llegado al sitio correcto. Cuando llegas a quien no lo tiene, puedes tener miles de seguidores y cero resultados, y esa situación es mucho más frustrante que tener pocos seguidores pero los correctos. Porque con pocos pero correctos hay evidencia de que funciona, y con muchos pero incorrectos hay la sensación de estar haciendo algo mal cuando en realidad el problema es solo el enfoque. Por qué una audiencia pequeña y bien elegida vale más que miles de seguidores Una audiencia pequeña y bien elegida no solo es suficiente para que un proyecto funcione, en muchos casos es mejor que una audiencia grande y difusa, la razón es muy concreta: Una audiencia pequeña y bien elegida está formada por personas que tienen el problema que resuelves, que confían en tu criterio porque lo que compartes les resulta útil y relevante, y que cuando ofreces algo concreto tienen razones reales para considerarlo. Por qué una audiencia pequeña y bien elegida vale más que miles de seguidores se ve de manera muy clara cuando comparas dos situaciones: alguien con diez mil seguidores que no tienen un perfil específico, y alguien con quinientos seguidores que son exactamente el perfil de persona que tiene el problema que resuelve. El segundo puede generar más resultados que el primero, no porque tenga más talento ni más esfuerzo sino porque está hablando con quien tiene razones reales para escucharle. Eso es exactamente lo que ocurre cuando llegas a la persona correcta con un proyecto online: no necesitas convencer a nadie de que tiene un problema, porque ya lo tiene, no necesitas crear urgencia artificial, porque la urgencia ya existe, y no necesitas estrategias complicadas, porque la conexión es directa entre lo que ofreces y lo que necesitan. Qué significa llegar a la persona correcta con un proyecto online La persona correcta no es un perfil demográfico genérico: mujer de 45 a 55 años, empleada, con familia, eso describe a mucha gente que no necesita lo que ofreces y a poca que sí lo necesita. La persona correcta se define por el problema que tiene, no por quién es, y ese problema tiene que ser lo suficientemente específico como para que quien lo tiene se reconozca en él cuando lo describes. Conectar con quien necesita lo que sabes sin depender de las redes sociales empieza exactamente por ser capaz de describir ese problema con tanta precisión que quien lo tiene piense que le estás leyendo la mente. No es un ejercicio de creatividad, es un ejercicio de observación, de escuchar con atención a las personas que tienen ese problema, de identificar cómo lo describen, qué palabras usan, qué les frustra más, qué han intentado antes sin éxito. Esa información, aplicada a cómo describes lo que ofreces, es lo que hace que llegar a la persona correcta con un proyecto online no sea cuestión de suerte sino de haber hecho el trabajo previo de entender a quién le hablas. Por qué llegar a la persona correcta con un proyecto online es especialmente poderoso cuando tienes experiencia acumulada Aquí viene algo especialmente relevante para quien lleva años en un sector y tiene experiencia real acumulada, y es que esa experiencia te da una ventaja enorme a la hora de llegar a la persona correcta que quien empieza desde cero no tiene. * Llevas años viendo el mismo problema desde dentro. * Sabes exactamente cómo lo viven quienes lo tienen. * Conoces los matices que los manuales no explican. * Has visto cómo se manifiesta en situaciones reales. Todo eso te permite describirlo con una precisión que genera un reconocimiento inmediato en quien lo está viviendo. Cuando alguien que tiene ese problema lee o escucha cómo lo describes, la reacción que tienes que provocar es: esto es exactamente lo que me pasa, esta persona me entiende mejor que nadie que haya encontrado hasta ahora. Construir una audiencia pequeña pero comprometida después de los 45 tiene esta ventaja que los más jóvenes no tienen: la profundidad del conocimiento del problema, que es exactamente lo que genera la conexión más fuerte con quien lo tiene. Esa conexión, aunque sea con pocas personas al principio, es el cimiento sobre el que se construye todo lo demás, porque una persona que siente que alguien le entiende de verdad no necesita que le convenzas de nada, necesita que le muestres cómo le puedes ayudar. Las 3 razones por las que llegar a la persona correcta con un proyecto online cambia todo No todo el mundo experimenta el mismo bloqueo cuando intenta llegar a quien necesita lo que ofrece, pero hay tres situaciones muy frecuentes que explican por qué muchos proyectos no conectan aunque el conocimiento detrás sea excelente. Antes de explicarlas, quiero dejar claro algo: el problema en estas situaciones casi nunca es el conocimiento ni la calidad de lo que se ofrece, el problema es el enfoque, y el enfoque se puede cambiar sin tener que empezar de cero. La primera: hablas para todo el mundo y no conectas con nadie en concreto Cuando el mensaje es tan amplio que podría dirigirse a cualquiera, en la práctica no se dirige a nadie, porque las personas que tienen el problema que resuelves no se reconocen en un mensaje genérico aunque técnicamente estén dentro de ese amplio público. Llegar a la persona correcta con un proyecto online empieza exactamente por estrechar el mensaje hasta que las personas que tienen el problema específico que resuelves sientan que les estás hablando directamente a ellas. Ese estrechamiento, que a muchos les da miedo porque parece que reduce el público, en realidad lo amplía en lo que importa: en la proporción de personas que se sienten identificadas y que tienen razones reales para seguir escuchando. La segunda: buscas visibilidad antes de tener claridad sobre a quién sirves Hay una tendencia muy frecuente a querer crecer en audiencia antes de haber definido con precisión a quién se sirve y qué problema concreto se resuelve, y esa secuencia casi siempre produce el mismo resultado: mucha actividad, poco impacto. Llegar a la persona correcta con un proyecto online requiere primero saber quién es esa persona y qué problema tiene, y solo después buscar los canales y los contenidos que permiten llegar a ella. Porque sin esa claridad previa el crecimiento de audiencia no resuelve nada. La tercera: mides el éxito por el número de seguidores en lugar de por la calidad de las conexiones Esta es quizá la más difícil de cambiar porque vivimos en una cultura que valora el volumen, los likes, los seguidores, las visualizaciones, y esas métricas son visibles y fáciles de comparar. Pero son las métricas equivocadas para quien construye un proyecto basado en experiencia y conocimiento propio, porque en ese tipo de proyecto lo que determina el resultado no es cuánta gente te ve sino qué proporción de la gente que te ve tiene el problema que resuelves. Cuando cambias la métrica de cuántos me ven a cuántos de los que me ven se reconocen en lo que digo, el enfoque cambia completamente y los resultados también. No hace falta que te vea todo el mundo. Hace falta que te vea quien tiene el problema que resuelves. Lo que cambia cuando llegas a la persona correcta con un proyecto online Hay algo que ocurre cuando por fin llegas a la persona correcta con tu proyecto, aunque sea una sola persona al principio, y es que todo lo que antes parecía incierto se vuelve concreto de una manera que no esperabas. Esa persona te hace preguntas que te demuestran que entiende exactamente de qué estás hablando, comparte lo que publicas con alguien que también lo necesita, te da un feedback que muestra que has dado en el clavo con algo que llevabas tiempo intentando describir bien. Esas señales, aunque vengan de pocas personas, tienen un valor enorme, porque te dicen que el enfoque funciona, que el problema que describes es real, que la solución que ofreces conecta con quien la necesita, y eso cambia la manera en que sigues construyendo. Calidad frente a cantidad cuando se construye un proyecto online se demuestra exactamente en ese momento, porque una sola persona que se reconoce en lo que dices y actúa en consecuencia aporta más información y más evidencia que mil personas que pasan por lo que publicas sin dejar ninguna señal de que les importa. Eso no significa que no quieras crecer, significa que el crecimiento correcto empieza por llegar a la persona correcta con un proyecto online, y esa base, aunque pequeña, es sobre la que se puede construir algo sólido que escale de manera natural. Cómo llegar a la persona correcta con un proyecto online esta semana Sin grandes estrategias, sin herramientas complicadas, sin necesitar una audiencia grande de partida. Esta semana, antes de publicar nada, responde estas tres preguntas con la mayor precisión posible: * ¿Qué problema concreto resuelve lo que ofreces y cómo lo describiría quien lo tiene en sus propias palabras? * ¿Dónde están las personas que tienen ese problema? ¿Qué leen, qué escuchan, dónde preguntan cuando lo tienen? * ¿Qué es lo más pequeño y concreto que puedes publicar o compartir esta semana que llegue directamente a quien tiene ese problema? Esas tres respuestas son el punto de partida para llegar a la persona correcta con un proyecto online de manera sostenible, sin necesitar miles de seguidores, sin estrategias complicadas, con el conocimiento que ya tienes y la precisión que da saber exactamente a quién le hablas. Puedes escuchar cómo otras personas han dado ese primer paso en emarketersocial.info/podcast-emarketersocial [https://emarketersocial.info/podcast-emarketersocial/]. Si quieres que analice contigo a quién tienes que llegar y cuál es la manera más directa de hacerlo con lo que ya tienes, eso es exactamente para lo que sirve una sesión 1 a 1 conmigo. Me cuentas dónde estás, veo qué llevas tiempo queriendo construir, y antes de terminar la sesión tienes claro cuál es el primer paso concreto que puedes dar esta semana. Reserva aquí tu sesión 1 a 1: 📅 emarketersocial.info/calendario [https://emarketersocial.info/calendario] ¡Un abrazote 🤗! Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com [https://toniherrera.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]

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¿Por qué el conocimiento que vale dinero cuando se convierte en solución sigue guardado en tu cabeza sin generar nada?

El conocimiento que vale dinero cuando se convierte en solución es algo que casi todo el mundo con años de experiencia tiene en abundancia y que casi nadie ha convertido todavía en algo que genere ingresos propios. No porque no valga, sino porque sigue guardado en el único sitio donde no puede hacer nada por nadie: la cabeza. Llevas años resolviendo problemas, tomando decisiones difíciles y acumulando un criterio que para ti ya es tan automático que ni lo valoras, pero que para alguien que no ha recorrido ese camino es exactamente lo que necesita y no sabe dónde encontrar. Ahí está el problema real, no en lo que sabes sino en que lo que sabes no tiene todavía la forma de algo que alguien pueda buscar, encontrar, entender y decidir si lo quiere. Eso es una solución, y la diferencia entre tener conocimiento y tener una solución es exactamente la diferencia entre tener potencial y tener ingresos. Cómo convertir lo que sabes en una solución que otros buscan y pagan no es una pregunta técnica ni de marketing, es una pregunta de claridad, de saber exactamente qué problema resuelves, para quién y de qué manera, y esa claridad es lo que convierte el conocimiento en algo que tiene valor fuera de tu cabeza. En el post de hoy te cuento por qué el conocimiento que vale dinero cuando se convierte en solución sigue sin convertirse en la mayoría de casos no por falta de conocimiento sino por falta de esa claridad, qué diferencia hay entre saber mucho y ofrecer algo concreto, y cuál es el proceso más sencillo para convertir lo que ya sabes en algo que alguien pueda encontrar, entender y decidir comprar esta semana. También hay una parte sobre el error más común que comete quien tiene mucho conocimiento cuando intenta convertirlo en algo que otros puedan pagar, que igual te hace ver tu situación desde un ángulo que no esperabas. Sigue leyendo porque hay algo más adelante sobre por qué el conocimiento en la cabeza no genera ingresos sin una solución clara que lleva tiempo esperando que lo leas. ¿Por qué el conocimiento sin forma no vale nada en el mercado? Hay una verdad incómoda que casi nadie dice con claridad, y es que el mercado no paga por lo que sabes sino por lo que resuelve a quien tiene un problema concreto. No importa cuántos años lleves acumulando criterio, no importa cuántas situaciones complicadas hayas resuelto en tu carrera y no importa cuánto sepas de tu sector si todo eso sigue siendo invisible para quien lo necesita. El conocimiento sin forma es como una tienda sin escaparate: puede tener los mejores productos del mundo, pero si nadie puede verlos, nadie puede comprarlos. ¿Qué diferencia hay entre saber mucho y tener una solución? Saber mucho es acumular criterio, experiencia y capacidad de resolver problemas dentro de un contexto que ya conoces bien. Tener una solución es haber empaquetado ese criterio de una manera tan concreta y tan clara que alguien que tiene ese problema pueda entender en treinta segundos qué le ofreces y por qué lo necesita. Son dos cosas completamente distintas, y confundirlas es la razón por la que hay personas con décadas de experiencia que llevan años queriendo hacer algo propio sin que nada arranque. Por qué el conocimiento en la cabeza no genera ingresos sin una solución clara se entiende exactamente en esa distinción, porque el mercado no compra potencial, compra respuestas a preguntas que ya se está haciendo. El error más común de quien sabe mucho Quien tiene mucho conocimiento tiende a cometer siempre el mismo error cuando intenta convertirlo en algo que otros puedan pagar: intenta meter todo lo que sabe en una sola propuesta. El resultado es una propuesta tan amplia que no le habla a nadie de manera directa, tan compleja que nadie entiende exactamente qué está comprando y tan vaga que no genera la sensación de que resuelve algo concreto. Convertir conocimiento profesional en una oferta que la gente entiende y compra empieza por hacer exactamente lo contrario: elegir una sola cosa, para una sola persona, con un solo resultado visible. Eso parece demasiado pequeño, y sin embargo es exactamente lo que funciona. La frase que lo resume todo Hay ideas que cuando las escuchas la primera vez parecen demasiado simples para ser importantes, y cuando las aplicas te das cuenta de que resumen algo que llevabas tiempo buscando sin encontrarlo. Esta es una de ellas: “Tu conocimiento vale dinero, pero no en tu cabeza, vale cuando lo conviertes en una solución clara.” Fíjate en lo que dice con precisión. No dice que te falta conocimiento, no dice que necesitas aprender más y no dice que tienes que esperar a ser el mejor del sector antes de ofrecer algo. Dice que lo que ya tienes vale, y que lo único que hace falta es darle la forma correcta para que ese valor pueda salir de tu cabeza y llegar a alguien que lo necesita. ¿Qué es exactamente una solución clara? Una solución clara no es un catálogo de todo lo que sabes hacer, no es una lista de habilidades y no es una descripción de tu trayectoria profesional. Es la respuesta concreta a una pregunta muy específica: ¿qué problema resuelves, para quién y con qué resultado visible? Cuando puedes responder esas tres preguntas en una sola frase, tienes una solución clara. Cuando tardas tres párrafos en explicar lo que haces y la persona que te escucha todavía no sabe si le sirve o no, tienes conocimiento sin forma. Cómo pasar de tener experiencia a ofrecer algo concreto que resuelve problemas empieza exactamente por esas tres preguntas, y la respuesta casi siempre está en algo que llevas años resolviendo con tanta facilidad que ya ni lo percibes como algo especial. ¿Por qué lo más cotidiano suele ser lo más valioso? Hay algo que ocurre cuando llevas mucho tiempo siendo bueno en algo, y es que eso que sabes hacer bien deja de parecerte extraordinario precisamente porque lo haces con facilidad. Lo que para ti es rutina, para alguien que no ha recorrido ese camino es un reto, un obstáculo o un problema que lleva semanas o meses sin resolver. Esa distancia entre lo que para ti es cotidiano y lo que para otros es complicado es exactamente donde vive el conocimiento que vale dinero cuando se convierte en solución, y aprovecharla no requiere aprender nada nuevo sino ver con otros ojos lo que ya sabes. ¿Qué hace falta para que el conocimiento acumulado genere ingresos reales? Esta pregunta tiene una respuesta que incomoda un poco porque es muy concreta: hace falta dejar de ver lo que sabes como algo normal y empezar a verlo como algo que otros necesitan y no tienen. Cómo puedes empezar a convertir lo que sabes en una solución Hay un ejercicio muy sencillo que no requiere más de veinte minutos y que puede ser el inicio de algo que ahora mismo no existe. Piensa en la última vez que alguien te preguntó algo relacionado con tu área de experiencia, algo que para ti tenía una respuesta obvia pero que para quien preguntaba era un problema real sin resolver. Esa pregunta, y la respuesta que diste, es el núcleo de una solución. Lo que hay que hacer a partir de ahí es darle un nombre concreto, definir a quién le sirve específicamente y decidir en qué formato puede recibirla: * una sesión por videollamada, * un documento explicativo, * una auditoría de algo concreto. Lo que sea que permita entregar ese valor de manera que alguien pueda recibirlo sin necesitar estar presente en tu cabeza. Cómo pasar de tener conocimiento a ofrecer algo concreto que resuelve problemas solamente requiere eso, y ese ejercicio lo puedes hacer hoy con lo que ya tienes, sin necesitar ningún curso adicional y sin esperar a estar más preparado. El siguiente paso es tuyo Si has llegado hasta aquí es porque algo en este post ha resonado contigo, porque reconoces ese conocimiento que llevas años acumulando y porque en algún momento te has preguntado si existe una manera de convertirlo en algo que genere ingresos sin tener que dejarlo todo. La respuesta es que sí existe, que está más cerca de lo que parece y que empieza con algo mucho más pequeño y más concreto de lo que imaginas. Si quieres que lo veamos juntos, que identifiquemos qué tienes para ofrecer y cuál es la solución más sencilla que puedes construir con lo que ya sabes esta semana, para eso sirve una sesión 1 a 1 conmigo. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario [https://calendly.com/toniherrera/reunion] Sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que necesitas. 📣 Si este contenido ha tocado algo dentro de ti, recomiéndalo, coméntalo y compártelo, puede que otra persona necesite este empujón hoy. ¡Un abrazote 🤗! Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com [https://toniherrera.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]

Ayer3 min
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Un proyecto online crece con 20 minutos al día y cabezonería: la historia de Nuria, técnica en topografía

Un proyecto online crece con 20 minutos al día y cabezonería, y eso va a sonar a poco hasta que te das cuenta de que llevas meses, quizás años, esperando el momento en que tengas más tiempo, más energía y más claridad para empezar algo que sigue sin existir. El momento épico no llega. Nunca llega. Y mientras lo esperas, la semana pasa, el mes pasa, y el proyecto sigue siendo una idea que da vueltas en tu cabeza sin tocar el suelo. Hay algo que me parece importante decirte hoy, y es que el problema casi nunca es la falta de tiempo, el problema es que seguimos creyendo que un proyecto online requiere condiciones que no vamos a tener hasta que lo construyamos, y eso es exactamente la trampa que te mantiene quieto. Nuria lo entendió un martes por la noche cuando decidió usar veinte minutos en algo propio en lugar de en el móvil, sin plan, sin grandes declaraciones y sin saber exactamente adónde iba a llegar. Seis meses después tenía algo que un año antes no existía. No porque fuera especialmente valiente, no porque tuviera más tiempo que tú y no porque hubiera encontrado el momento perfecto. Porque decidió que un proyecto online crece con 20 minutos al día y cabezonería y que eso era suficiente para empezar. En el episodio 77 de Nunca es tarde para empezar te cuento su historia completa, lo que pasó cuando publicó sin tener nada preparado, el momento más difícil que vivió y lo que me respondió cuando le pregunté por qué siguió cuando nadie leía. Hay una parte sobre lo que significa la cabezonería sana, que no es obstinación ni heroísmo, sino algo mucho más sencillo y mucho más poderoso, que igual te cambia la manera de ver lo que llevas tiempo aplazando. Escucha el episodio porque hay algo ahí dentro que lleva tiempo esperando que lo escuches. ¿Por qué el proyecto online que no existe todavía no es por falta de tiempo? Casi todo el mundo que lleva tiempo queriendo construir algo propio tiene la misma explicación para no haberlo hecho todavía: no tengo tiempo. Y es verdad que el tiempo escasea, que la semana se llena sola y que cuando llegas a casa después de trabajar lo último que apetece es abrir el portátil para hacer algo más. Pero si analizas con honestidad cómo usas el tiempo que tienes, casi siempre encuentras veinte minutos que van al móvil, a la televisión o a ese scroll que no te aporta nada y que sin embargo ocupa sin pedir permiso. El tiempo existe, lo que no existe todavía es la decisión de usarlo de una manera diferente. Cómo avanzar en un proyecto online con poco tiempo disponible cada día empieza exactamente ahí, no en buscar horas que no tienes sino en decidir qué haces con los veinte minutos que ya tienes y que ahora mismo van a otra parte. ¿Qué tiene de especial la cabezonería sana y por qué es el motor que más importa? La cabezonería sana no es no saber cuándo parar ni es obstinación ciega ante lo que no funciona. Es algo mucho más concreto y mucho más útil: es respetar la decisión que tomaste aunque los resultados tarden en llegar, es no rendirte después de dos semanas porque el silencio te incomoda y es saber que lo que construyes hoy solo se verá dentro de un tiempo que todavía no ha llegado. Cómo la cabezonería sana es el motor que hace crecer un proyecto online se entiende mejor cuando ves lo que ocurre sin ella, porque sin cabezonería sana cualquier proyecto que empieza bien muere en la cuarta semana cuando la motivación inicial se agota y no ha llegado todavía ningún resultado visible. La épica dura dos semanas. La cabezonería sana dura lo que necesita durar. La frase que lo resume todo Hay cosas que sabes pero que necesitas escuchar de otra manera para que aterricen de verdad, y esta es una de ellas: “Un proyecto online no se hace con épica: se hace con 20–30 minutitos al día y cabezonería sana.” Esta frase no te está pidiendo que cambies tu vida, no te pide que sacrifiques tus noches ni tus fines de semana y no te pide que seas una persona diferente de la que eres. Te pide que uses veinte minutos de una manera diferente y que respetes esa decisión aunque nadie lo sepa todavía y aunque al principio no pase nada espectacular. Eso es todo lo que necesita un proyecto online para empezar a existir. La historia de Nuria Nuria tiene 51 años y lleva más de dos décadas trabajando como técnica en topografía y cartografía, midiendo, calculando y representando el territorio con una precisión que determina si un proyecto de ingeniería es viable o no. Para los ingenieros y arquitectos con los que trabaja, Nuria es la persona que convierte datos en mapas y que lee el territorio cuando otros solo ven números. Para ella era su trabajo de siempre, tan cotidiano que hacía tiempo que había dejado de ver en ello algo especial. 🔹 La pregunta que lo cambió todo Un compañero de trabajo le pidió que le explicara un proceso técnico de topografía para un proyecto que estaba preparando por su cuenta, y Nuria se lo explicó en menos de veinte minutos. El compañero la miró y le dijo: ¿sabes que lo que acabas de explicarme en veinte minutos no está explicado en ningún sitio de manera que se entienda de verdad? Nuria se rió, dijo que era su trabajo y siguió adelante. Pero esa frase no se fue. 🔹 El primer martes por la noche Semanas después, sin grandes planes ni grandes declaraciones, Nuria decidió usar veinte minutos de un martes por la noche en escribir un artículo explicando ese mismo proceso de manera que cualquier persona sin formación técnica pudiera entenderlo. No porque tuviera un plan de negocio, no porque supiera adónde iba a llegar y no porque se sintiera especialmente preparada. Porque tenía veinte minutos y decidió usarlos en algo propio. Para Nuria Construir algo propio con 20 minutos al día sin épica ni grandes sacrificios empezó exactamente así, con un martes por la noche y una decisión tan pequeña que casi no parecía una decisión. 🔹 El silencio de las primeras semanas Nuria publicó el artículo en LinkedIn y no pasó nada espectacular: cuatro comentarios, ocho likes y dos mensajes de personas que le decían que por fin habían entendido algo que llevaban tiempo intentando entender. La semana siguiente escribió otro artículo, y la siguiente otro, no siempre veinte minutos, a veces treinta, a veces quince porque llegaba tarde y estaba cansada, pero siempre algo. Cuando le pregunté cuál había sido el momento más difícil me dijo sin dudarlo: el primer mes, cuando escribía y nadie leía, cuando publicaba y el silencio era total. Le pregunté por qué siguió. Me dijo: porque ya había decidido que iba a hacer algo aunque fuera pequeño, y rendirme después de cuatro semanas me habría parecido una falta de respeto hacia la decisión que había tomado. 🔹 Lo que construyó con veinte minutitos al día Seis meses después de aquel primer martes por la noche, Nuria tenía cuarenta y dos artículos publicados, una audiencia fiel de profesionales del sector de la construcción y la ingeniería y su primera consultoría de pago con un estudio de arquitectura que necesitaba ayuda interpretando datos de un levantamiento. * No dejó su trabajo, * no montó una empresa * y no hizo nada épico. Hizo veinte minutitos al día y cabezonería sana, y eso repetido semana tras semana se convirtió en algo que un año antes no existía. 🔹 Lo que Nuria le diría a quien está donde ella estaba Cuando le pregunté qué le diría a alguien que lleva tiempo queriendo hacer algo pero que no encuentra el momento, me respondió sin pensarlo mucho: que el momento no se encuentra, se crea, y que se crea con veinte minutos y con la decisión de respetarlos aunque no pase nada al principio. Lo que puedes aprender de esta historia La historia de Nuria no tiene nada de excepcional, y eso es exactamente lo que la hace valiosa. Por qué la constancia diaria vale más que los grandes esfuerzos esporádicos se entiende cuando ves que cuarenta y dos artículos no los escribió en un fin de semana de inspiración sino en seis meses de veinte minutos diarios que nadie veía pero que ella respetaba. Lo que tienes tú, ese conocimiento que para ti es tan normal que ya ni lo valoras, puede hacer el mismo camino. No necesita épica, no necesita que tengas horas libres que no tienes y no necesita que lo tengas todo resuelto antes de empezar. Necesita un proyecto online que crece con 20 minutos al día y cabezonería, y eso lo tienes tú ahora mismo. Cómo puedes empezar tu propio camino Esta semana, antes de que llegue el próximo domingo, hay una sola cosa que puedes hacer que no requiere más de veinte minutos y que puede ser el principio de algo que ahora mismo no existe. Identifica una sola cosa que sabes explicar bien, algo que hagas con tanta facilidad que ya ni lo valoras, y escríbela de la manera más sencilla posible pensando en alguien que no sabe nada de eso pero que lo necesita entender. No la publiques todavía si no quieres. Solo escríbela. Ese es tu primer martes por la noche, y desde ahí empieza todo lo demás. Avanzar en un proyecto online sin tiempo sin heroísmos y sin excusas no requiere más que eso, y eso lo puedes hacer hoy. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya demuestra algo muy importante, estás comprometido contigo, con tu proceso y con tu deseo de construir algo que te ilusione de verdad. No necesitas tenerlo todo claro desde el principio, lo que necesitas es ese primer martes por la noche en que un proyecto online crece con 20 minutos al día y cabezonería deja de ser una frase y se convierte en algo que ya ocurrió y que ya es tuyo. A veces lo único que hace falta para avanzar es tener a alguien a tu lado que te escuche de verdad, que entienda tus miedos, que respete tu ritmo y que te acompañe a ordenar tus ideas para que puedas moverte con claridad. Si sientes que este es tu momento para cambiar, si notas que ya no quieres seguir igual y que quieres empezar a moverte con más confianza, te invito a dar el siguiente paso. Hablo contigo, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que necesitas. 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7 de jun de 202611 min
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¿Por qué tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor que lleva años esperando que lo arranques?

Fíjate qué curioso: Tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor. Esta comparación no es un simple recurso literario, sino la forma más exacta de describir lo que te pasa cuando llevas años acumulando conocimiento sin saber muy bien qué hacer con él. La gasolina sin motor no va a ningún sitio se queda ahí, quieta, evaporándose despacio y acabando como un recurso desperdiciado que nadie aprovecha, ni tú ni nadie, pero hay algo todavía más llamativo. Casi todo el mundo que lleva años currando tiene el depósito lleno sin darse cuenta, porque lo que para ti es una rutina cotidiana, para otros es exactamente lo que llevan meses o años buscando sin saber dónde encontrarlo. El problema nunca ha sido la gasolina. El problema siempre ha sido el motor. Y ojo, que el motor no es tecnología, no es un curso de marketing digital ni es tener miles de seguidores antes de empezar. El motor es una decisión, una dirección y un formato tan concreto y tan simple que puedes arrancarlo esta misma semana con lo que ya tienes hoy. La respuesta a cómo usar la experiencia acumulada para arrancar un proyecto online puede parecerte incómoda al principio, pero te aseguro que es súper liberadora: no hace falta construir nada nuevo, solo hace falta darle un formato a lo que ya existe. En este post, te cuento por qué tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor, qué diferencia hay entre tener gasolina en el depósito y tener un motor que la aproveche y qué tipo de motor es el más sencillo y rápido de arrancar cuando llevas décadas acumulando combustible sin usarlo. También hay una parte sobre por qué la mayoría de personas con más experiencia somos las que más tardamos en arrancar, y tiene que ver con algo que ocurre justo cuando más sabes y más tienes para ofrecer. Sigue leyendo, porque más adelante te contaré por qué la experiencia profesional no es pasado, sino combustible que lleva tiempo esperando a que lo leas. ¿Por qué llevas años con el depósito lleno y el motor parado? Pasa algo de lo más curioso que te afecta especialmente si ya tienes tus batallitas. Cuanto más sabes, más te cuesta arrancar. No es que te falte capacidad, que de eso vas sobrado; es que la cantidad de gasolina que tienes en el depósito te hace pensar que el motor tiene que ser igual de grande, complejo e impresionante. Y eso no es verdad. El motor más efectivo no es el más sofisticado, es el más concreto, es el que resuelve un problema específico a una persona específica con lo que ya tienes hoy, sin esperar a tener más, sin esperar a saber más y sin esperar a que el momento sea perfecto. Lo que pasa cuando confundes gasolina con motor Tener experiencia no es lo mismo que tener un proyecto, exactamente igual que tener gasolina no es lo mismo que tener un coche en marcha. La experiencia es tu materia prima, tu capacidad, tu conocimiento acumulado y ese criterio que has ganado a base de años de trabajo real. Pero sin un motor que la dirija y la convierta en algo que otra persona pueda recibir, pagar y agradecer, esa experiencia solo trabaja para quien te está pagando ahora mismo. Convertir décadas de experiencia en el motor de un proyecto propio empieza justo ahí, en entender que la gasolina ya la tienes y que lo que falta es algo mucho más pequeño de lo que imaginabas. La frase que lo cambia todo Hay frases que cuando las lees por primera vez te hacen pensar que ya las sabías, y sin embargo algo dentro de ti sabe que no las habías aplicado del todo. Hay frases que, cuando las lees por primera vez, te hacen pensar: "esto ya lo sabía", y sin embargo, algo dentro de ti sabe que no las habías aplicado del todo. Esta es una de esas frases: “Tu experiencia de años no es ‘pasado’: es gasolina, solo te falta el motor (tu proyecto).” No te pide que aprendas nada nuevo, no te pide que hagas un curso más y no te pide que esperes a estar listo para arrancar. Esta frase lo que te pide es que dejes de ver tu experiencia como algo que ya ocurrió y que empieces a verla como el combustible más valioso que tienes, uno que llevas años acumulando y que todavía no has puesto a trabajar para ti. Eso es todo. Y es exactamente lo que cambia cuando lo entiendes de verdad. Qué tipo de motor arranca más rápido Hay mil formatos posibles para ese motor, y casi todos requieren más tiempo, más dinero o más preparación de la que tienes hoy. Pero hay uno que arranca en días, no en meses, que no requiere inversión previa y que funciona con lo que ya tienes esta misma semana. Es el más sencillo y directo que existe: ofrecer tu conocimiento a alguien que tiene ese problema que tú ya sabes resolver. Puede ser en una sesión de una o dos horas, por videollamada, a un precio que refleje el valor de lo que sabes y no solo el tiempo que tardas Saber qué hace falta para que la experiencia genere ingresos reales online es la clave, y es tan concreta y accesible que tu primera reacción al leer esto es pensar: "¿pero esto es suficiente para empezar?". Pues sí lo es, porque lo que importa al principio no es el tamaño del motor, sino que arranque. Y cuando arranca por primera vez, cambia algo que ningún plan de negocio puede cambiar por ti. Tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor que ya puede arrancar Hay algo mágico que ocurre cuando pones en marcha ese motor por primera vez, aunque sea pequeño, aunque sea imperfecto y aunque al principio genere poquito. En ese momento, tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor deja de ser una comparación y se convierte en algo que ya ocurrió, que ya existe y que nadie puede quitarte. Eso no se consigue con más preparación, ni con más cursos, ni esperando a que todo esté listo. Se consigue arrancando con lo que ya tienes, aunque sea en primera, aunque vaya despacio y aunque al principio solo lo veas tú. Cómo pasar de tener experiencia a tener un proyecto que la aproveche empieza exactamente ahí: con ese primer arranque. Desde ahí todo crece, despacio, sin dramas y sin saltos heroicos. Por qué la experiencia que tienes es suficiente para empezar hoy Llevas años resolviendo problemas, tomando decisiones y acumulando un criterio que para ti ya es tan automático que casi no lo valoras. Pero, para alguien que no ha recorrido ese camino, eso es exactamente lo que necesita y por lo que estaría dispuesto a pagar. Eso no cambia aunque no tengas web, audiencia o un máster en marketing. Lo que tienes no es un producto de marketing, es un conocimiento real ganado a pulso. Por qué la experiencia profesional no es pasado, sino combustible y se entiende de verdad cuando te das cuenta de que lo que llevas años haciendo como trabajo, otros lo llevan años buscando como solución. La distancia entre los dos no es tan grande como parece. Cómo puedes empezar tu propio camino No necesitas un plan maestro, ni una web terminada, ni saber exactamente adónde vas antes de dar el primer paso. Lo que necesitas es identificar esa cosa que resuelves con tanta facilidad que ya ni le das importancia, darle un formato simple que puedas explicar en una frase y ofrecérsela a alguien que tiene ese problema ahora mismo. Con eso tienes más que suficiente para arrancar el motor. Una vez que el motor arranca, todo lo demás se aprende en marcha, que al final es la única manera en la que las cosas importantes se aprenden de verdad. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya demuestra algo muy importante, estás comprometido contigo, con tu proceso y con tu deseo de construir algo que te ilusione de verdad. No necesitas tenerlo todo claro desde el principio, lo que necesitas es entender de una vez que tu experiencia es gasolina y tu proyecto digital es el motor, y que el único paso que falta es arrancar ese motor con lo que ya tienes hoy. A veces lo único que hace falta para avanzar es tener a alguien a tu lado que te escuche de verdad, que entienda tus miedos, que respete tu ritmo y que te acompañe a ordenar tus ideas para que puedas moverte con claridad. Si sientes que este es tu momento para cambiar, si notas que ya no quieres seguir igual y que quieres empezar a moverte con más confianza, te invito a dar el siguiente paso. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario [https://calendly.com/toniherrera/reunion] Hablo contigo, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que necesitas. 📣 Y si este contenido ha tocado algo dentro de ti, recomiéndalo, coméntalo y compártelo, puede que otra persona necesite este empujón hoy. ¡Un abrazote 🤗! Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com [https://toniherrera.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]

4 de jun de 20263 min
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Empezar hoy en lugar de dejarlo para luego y no arrepentirte: la historia de Miguel, gestor de banca comercial

Empezar hoy en lugar de dejarlo para luego y no arrepentirte es una de esas frases que suena sencilla hasta que te preguntas cuántas veces la has aplicado de verdad en algo que importaba. Porque el luego no es pereza, no es falta de tiempo y no es que no tengas ganas, el luego es la manera más elegante y más cara que existe de no decidir, y se paga con algo que no se devuelve. Hay personas que llevan un año pensando en hacer algo propio, luego dos, luego cinco, y en algún momento dejan de contarlos porque contar los años que llevas posponiendo algo duele más que seguir posponiendo. Miguel llevaba año y medio con una idea dando vueltas en la cabeza, una idea que nació de una sola frase que le dijo un cliente y que podría haber cambiado las cosas mucho antes si no la hubiera dejado para luego tres veces seguidas. La historia que te cuento hoy en el episodio 76 de Nunca es tarde para empezar [https://toniherrera.substack.com/podcast/], va exactamente de eso, de lo que pasa cuando un domingo por la tarde decides que esta semana no vas a dejarlo para luego una vez más. No es una historia de éxito espectacular, no es una historia de quien lo dejó todo y se lanzó al vacío, es una historia de alguien que hizo algo pequeño un domingo y un año después se alegra de haberlo hecho. Escucha el episodio porque hay una parte sobre lo que Miguel descubrió cuando publicó su primer contenido sin tener nada preparado, que igual te hace ver el tiempo que llevas esperando desde un ángulo completamente distinto. ¿Por qué el luego es el error más caro que puedes cometer? El luego no duele cuando lo dices porque suena razonable, suena a que lo vas a hacer de verdad pero en un momento mejor, en un momento en que tendrás más tiempo, más energía, más claridad y más seguridad para hacerlo bien. El problema es que ese momento no existe, y cada semana que el luego se repite, la distancia entre quien eres y quien podrías ser se hace un poco más grande y un poco más difícil de reducir. Por qué dejar las cosas para luego es el error que más caro sale, porque no tiene que ver con la productividad ni con la gestión del tiempo, tiene que ver con que cada luego es una semana más en la que lo que sabes no trabaja para ti sino para quien te paga por estar presente. Lo que ocurre cuando llevas demasiado tiempo diciéndote luego Hay un punto en el que el luego deja de ser una decisión y se convierte en una identidad, y ese punto es mucho más fácil de alcanzar de lo que parece porque llega sin avisar, de manera gradual y silenciosa. Un día te das cuenta de que ya no dices cuando tenga más tiempo sino que simplemente no lo dices, porque en algún momento dejaste de creer que el tiempo iba a llegar, y eso es mucho más grave que no tener tiempo. El coste real de esperar el momento perfecto para emprender no aparece en ninguna factura, pero se nota: * en cómo te sientas el domingo por la tarde, * en cómo llegas al lunes por la mañana * en esa sensación de que los años pasan sin que nada cambie aunque tú sigas queriendo que algo cambie. La frase que lo cambia todo Hay momentos en que una frase pequeña te dice algo que llevas tiempo sabiendo pero que necesitabas escuchar de otra manera para que calara de verdad. Miguel la llevaba escuchando en versiones distintas desde hacía tiempo, en conversaciones con amigos, en podcasts que ponía mientras conducía, en artículos que leía un momento y cerraba sin terminar. Hasta que un domingo por la tarde, con ese peso habitual del lunes que llega, la leyó de una manera que no pudo ignorar: “Si hoy empiezas, dentro de un año te felicitarás por no haberte dejado para ‘luego’.” Si lees con atención esta frase te darás cuenta de que: * No te promete nada que no pueda cumplir. * No te habla de éxito, * No te habla de dinero. * No te habla de libertad inmediata. La frase te habla de algo mucho más concreto y mucho más verdadero: de que dentro de un año sabrás exactamente si tomaste la decisión correcta o no, y que esa certeza solo se consigue empezando. Miguel cerró el artículo que estaba leyendo en una revista de finanzas, abrió un documento en blanco y empezó a escribir. No porque se sintiera listo, no porque tuviera un plan y no porque hubiera encontrado el momento perfecto. Sino porque por primera vez decidió que el luego no iba a ganar esa semana. La historia de Miguel Miguel tiene 54 años y lleva más de veinte trabajando como gestor de banca comercial, asesorando a clientes sobre su situación financiera y explicando productos complejos en un lenguaje que cualquiera puede entender. Para él era su trabajo de siempre, la rutina de cada mañana, algo tan cotidiano que había dejado de ver el valor que tenía para las personas que se sentaban al otro lado de su mesa. Hasta que un cliente al que acababa de ayudar a entender cómo funcionaba un fondo de inversión le dijo algo que se le quedó grabado durante meses: —”Oye, ¿sabes que lo que acabas de explicarme en diez minutos llevo meses intentando entenderlo en internet sin conseguirlo?” Miguel se rió, le dijo que era su trabajo y siguió adelante. Pero esa frase que le dijo el cliente no se le fue de la cabeza. El año y medio de luego Durante año y medio, Miguel tuvo en la cabeza la idea de compartir lo que sabía de alguna manera, sin saber exactamente cómo, sin tener claro el formato y sin haber tomado nunca la decisión de hacer algo concreto con ello. Lo dejó para cuando tuviera más tiempo, para cuando los hijos estuvieran más tranquilos, para cuando en el trabajo hubiera menos presión, para cuando se sintiera más seguro de que lo que podía ofrecer tenía suficiente valor. ¿Cómo dejar de postergar y dar el primer paso hacia un proyecto propio? es una pregunta que Miguel se hizo muchas veces sin encontrar una respuesta que le convenciera del todo, hasta que se dio cuenta de que la pregunta era el problema, porque la respuesta nunca iba a llegar antes de empezar. El domingo que cambió las cosas Un domingo por la tarde, cansado del peso habitual del lunes que llega, Miguel abrió un documento en blanco y escribió durante cuarenta minutos todo lo que sabía sobre cómo una persona sin conocimientos financieros podía entender su situación económica y tomar decisiones con criterio propio. * No lo publicó ese día. * No lo mandó a nadie. * No le dijo a nadie que lo había escrito. Pero existía, y eso le cambió algo por dentro que es difícil de explicar pero que quien lo ha vivido reconoce de inmediato. La primera publicación sin tener nada preparado Tres semanas después, Miguel publicó ese texto en LinkedIn con el título más sencillo que se le ocurrió: “Lo que nadie te explica sobre tus ahorros y que deberías saber antes de firmar nada.” No tenía web, no tenía metodología diseñada y no tenía ningún producto que ofrecer. En cuatro días tuvo doce comentarios, tres mensajes directos preguntando si daba consultas y una persona que le ofreció pagarle por una sesión de dos horas. La respuesta a la pregunta: ¿Qué pasa cuando empiezas hoy algo que llevas tiempo aplazando? Es muy sencilla, que casi nunca pasa lo que temías y casi siempre pasa algo que no esperabas. Lo que construyó sin dejarlo para luego Un año después de aquel domingo, Miguel publica contenido regularmente, hace sesiones de consultoría por videollamada una tarde a la semana y está construyendo su primer producto digital: una guía práctica para personas que quieren entender su dinero sin depender de que alguien les explique cada vez qué hacer con él. * No dejó su trabajo. * No se hizo rico. * No tuvo que tomar ninguna decisión dramática. Solo dejó de decir luego un domingo, y desde entonces no ha vuelto a decirlo. Lo que Miguel le diría al Miguel de hace año y medio Cuando le pregunté qué le diría al Miguel que escuchó a ese cliente, se rió y dijo que era su trabajo, y siguió adelante, me respondió sin pensarlo mucho: —“Le diría que el momento perfecto no existe, que la preparación no llega esperando y que el único luego que vale de verdad es el que ya ocurrió porque lo hiciste.” Lo que puedes aprender de esta historia La historia de Miguel no tiene nada de extraordinario, y eso es exactamente lo que la hace valiosa, porque demuestra que empezar hoy en lugar de dejarlo para luego y no arrepentirte: * No requiere condiciones especiales. * No requiere valentía épica. * No requiere tener todo listo antes de dar el primer paso. Requiere un domingo en que decidas que esta semana el luego no gana. Lo que para Miguel era rutina, para otros era exactamente lo que necesitaban y no sabían dónde encontrar, y eso no cambió el día que montó algo, cambió el día que decidió compartirlo. Cómo pasar del luego al hoy sin dramatismo ni grandes decisiones empieza exactamente entendiendor que el primer paso no tiene que ser grande para ser real, y que real es todo lo que hace falta para que algo empiece a existir fuera de tu cabeza. Cómo puedes empezar tu propio camino No necesitas un plan completo, no necesitas una web y no necesitas saber exactamente adónde vas antes de dar el primer paso, porque el primer paso es exactamente lo que te enseña adónde puedes ir. Lo que necesitas es identificar esa cosa que para ti es tan cotidiana que ya no la valoras, escribirla de la manera más sencilla posible y compartirla con alguien que pueda necesitarla, esta semana, con lo que ya tienes hoy. Por qué dejar las cosas para luego es el error que más caro sale y se entiende mejor cuando lo ves desde el otro lado, cuando alguien como Miguel te cuenta lo que perdió durante año y medio de luegos y lo que ganó cuando decidió parar de decirlos. Tú tienes esa misma decisión disponible ahora mismo, y dentro de un año sabrás si la tomaste o no. Da el primer paso conmigo Llegar hasta aquí ya demuestra algo muy importante para ti, estás comprometido contigo, con tu proceso y con tu deseo de construir algo que te ilusione de verdad. No necesitas tenerlo todo claro desde el principio, lo que necesitas es ese primer domingo en que empezar hoy en lugar de dejarlo para luego y no arrepentirte deje de ser una frase y se convierta en una decisión que puedas contar dentro de un año. A veces lo único que hace falta para avanzar es tener a alguien a tu lado que te escuche de verdad, que entienda tus miedos, que respete tu ritmo y que te acompañe a ordenar tus ideas para que puedas moverte con claridad. Si sientes que este es tu momento para cambiar, si notas que ya no quieres seguir igual y que quieres empezar a moverte con más confianza, te invito a dar el siguiente paso. Reserva tu reunión 1 a 1 conmigo: 📆 emarketersocial.info/calendario [https://calendly.com/toniherrera/reunion] Hablo contigo, sin prisas, sin presión y con toda la cercanía que necesitas. Y si este contenido ha tocado algo dentro de ti, recomiéndalo, coméntalo y compártelo, puede que otra persona necesite este empujón hoy. ¡Un abrazote 🤗! Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com [https://toniherrera.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]

31 de may de 202610 min
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Al otro lado del alba: el libro que no sabías que necesitabas leer este año

Hay libros que llegan por correo y los dejas en la mesilla semanas. Y hay libros que abres nada más sacarlos del sobre. Al otro lado del alba fue de los segundos. Es el primer volumen de Caminos de vuelta, la saga de Samuel Domínguez [https://substack.com/profile/249474467-samuel-dominguez] , y te lo cuento porque este tío merece algo más que un repost y un emoji de corazón. Porque detrás de Al otro lado del alba hay una historia personal que vale tanto como la novela. Y eso no es fácil de encontrar. ¿Quién es Samuel Domínguez? Samu, como le llamamos todos, es un escritor nacido en Las Palmas que pasó por el ejército, estudió Filología y Escritura Creativa, y escribió su primera novela viviendo en Melbourne. Ahora mismo vive en Palestina. Sí, en esa Palestina. Y desde allí publica todos los días en su newsletter Miradero [https://samueldominguez.substack.com/], más de un año seguido sin fallar ni uno solo. Su misión, declarada Samu, es convertirte en friki sin que te enteres. Conmigo ya lo ha conseguido. ¿De qué va Al otro lado del alba? Todo empieza con la desaparición de una niña en Madrid. A partir de ahí, un reportero mediocre, una joven tarotista, un sintecho y un niño descubren que existe el Gremio de Suturadores: una organización secreta que lleva siglos cerrando brechas entre mundos paralelos tan fascinantes como peligrosos. 308 páginas publicadas por la Editorial Platero que se pasan volando. Y cuando llegas al final y quieres más, hay buenas noticias: el segundo volumen de la saga, El paraíso de los leves, acaba de publicarse. ¿Por qué te lo recomiendo? Porque no es el típico libro de fantasía que parece escrito en una cadena de montaje. Se nota que detrás de Al otro lado del alba hay alguien que lleva años peleándose con las palabras cada día, que tiene algo que contar y sabe exactamente cómo contarlo. Eso, te lo aseguro, no es tan frecuente como debería. Y si tienes más de 50 años y piensas que la fantasía no es para ti, este puede ser exactamente el libro que te cambie de opinión. O no, pero merece el intento, con creces. Samuel Domínguez [https://substack.com/profile/249474467-samuel-dominguez] , gracias por escribir Al otro lado del alba Y gracias por publicar cada día desde el sitio más improbable del mundo. Si todavía no conoces Miradero [https://samueldominguez.substack.com/], la newletter en Substack de Samuel Domínguez [https://substack.com/profile/249474467-samuel-dominguez]. ya estás tardando en suscribirte, te aseguro que vale mucho la pena suscribirse. Los dos volúmenes de Caminos de vuelta los tienes disponibles en todo el mundo en caminosdevuelta.com [https://caminosdevuelta.com/]. Entra, elige tu tienda y llévatelos, y no te quedes solo con el primero. Una última cosa: hay un sorteo activo y tienes hasta el final de esta semana para participar. Toda la información, la tienes en el post de Miradero 🍃¡Notición! Agárrate el aparato de mear, porque esta semana… [https://samueldominguez.substack.com/p/noticion-agarrate-el-aparato-de-mear] ¿A que estás esperando? no dejes pasar esta oportunidad. ¡Un abrazote 🤗!Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit toniherrera.substack.com [https://toniherrera.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]

29 de may de 20262 min