El Comentario del Día
MARTES IX TIEMPO ORDINARIO sanMarcos 12, 13-17 ¿Completarla Pasión de Cristo? “Esperady apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidospor el fuego, y se derretirán los elementos”. ¡Vaya manera de comenzar unacarta! San Pedro no se anda con “chiquitas”. Para algunos podría sonar a ciertaamenaza, o género apocalíptico, tal y como la emprende el vicario de Cristo ensu segunda carta. Con lenguaje de nuestros días, podríamos asegurar que laexperiencia de Cristo en medio de sus discípulos fue “muy fuerte”. No setrataba de la continuidad de algo a lo que estaban acostumbrados (la ley, eltemplo, los sacerdotes…), sino que la ruptura con todo lo anterior fue radical.El mismo Jesús había dicho que Él venía a renovar todas las cosas. Y laAscensión de la que tantos habían sido testigos, no fue el final de nada, sinoel comienzo de todo. “Mientrasesperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él,inmaculados e irreprochables”. Cristo anunció su segunda venida, ya definitiva,y todos la esperan como “agua de mayo”. San Pedro apela a esa predisposición,necesaria por nuestra parte, para poder completar en nuestra carne la Pasión yResurrección de Jesús. Si hemos sido incorporados al Cuerpo Místico de Cristo,no se trata de vivir entre nubes, sino de construir a “golpe” de rectitud deintención nuestra vida con Él. “Consideradque la paciencia de Dios es nuestra salvación”. Esperar al Hijo de Dios no escuestión de sentarse en la “parada del autobús”, y mirar de vez en cuando elreloj porque hoy viene con retraso. La paciencia a la que alude el apóstol esla que tiene como alimento la virtud teologal de la Esperanza. “Saber esperar”,expresión empleada por santos de nuestro tiempo, es reconocer que todasnuestras expectativas están fijadas en una persona: Jesucristo. Por eso,ninguno de nuestros actos caerán en “saco roto”, sino que se prolongan hastaalcanzar el deseo de Dios: nuestra salvación. Una consecuencia de tal espera esnuestra perseverancia: “Estad en guardia para que no os arrastre el error deesos hombres sin principios, y perdáis pie”… “Lo quees del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios”. Los agravioscomparativos nunca van a solucionarnos nada. Intentar hacer de Dios un“monigote” con el que jugar en ratos libres, es arrogarnos el papel dedirectores de ficción. Tolkien, el autor de “El Señor de los Anillos”, en unode sus primeros libros, entendía la Creación como una gran orquesta sinfónica.En cuanto alguien “se iba de tono” (¡admirable respeto por la libertad!), undesorden empañaría la obra divina (¡buena analogía del pecado!). Dios respetamis actos hasta tal punto, que otros, siempre siguiendo la ley natural y elbien común, han de respetar mis decisiones como venidas del mismo Dios. Hastaese punto llega la imagen del ser humano a identificarse con su Creador. Poreso, resulta tan milenaria la veneración de los cristianos por los estados ygobiernos en cuanto al desvelo y cuidado por sus ciudadanos (siempre, porsupuesto, que se cuide el principio de subsidiariedad y bien común). “Sequedaron admirados”. También nos admiramos nosotros de la Virgen María, queguardaba en su corazón los prodigios de Dios que hizo en ella, y que ahora nosdispensa, con su amor maternal, a cada uno de nosotros.
65 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de El Comentario del Día!