El Comentario del Día

Viernes VII Pascua - 22.05

1 min · 22 de may de 2026
Portada del episodio Viernes VII Pascua - 22.05

Descripción

VIERNES VII PASCUA san Juan 21, 15-19 El amor permanece siempre   Al rey Agripa, acerca del preso Pablo,le llegan los siguientes rumores: “Se trataba sólo de ciertas discusionesacerca de su religión y de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene queestá vivo”. Anunciar a Cristo, muerto y resucitado, fue la gran preocupacióndel apóstol de los Gentiles durante su permanencia en el mundo. Llegó incluso adecir que, si Jesús no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe. A muchos noles gusta oír nada acerca de la muerte porque tienen miedo. Es el miedo degente que carece de fe y de confianza en el Resucitado. Han colocado el “ancla”de sus deseos y ambiciones en la escoria del mundo, perdiendo de vista elhorizonte de la eternidad. “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más queéstos?” Por tres veces preguntará Jesús a Pedro por la medida de su amor.También nos puede entristecer a nosotros el descubrir que, a pesar de los años,tenemos tanto cariño postizo. Se nos escapan por la boca muchas palabrasbonitas, pero que no tienen su correspondiente fundamento en lo divino. Ya que,sólo desde Dios, el amor permanece para siempre. El Señor exigía al primado delos apóstoles que todo su querer hacia Él se volcase en el cuidado de lasalmas. Es la misma encomienda que nos hace a cada uno de nosotros: buscar enlos que nos rodean al mismo Cristo, que es la mejor de las maneras de llevarloshasta Él. “Consuelo de los afligidos”, “refugiode los pecadores” … “Sígueme”. Que nos encontremos con los brazos de la Virgenestrechándonos contra nuestro pecho. Quizás aprendamos todos a ser un pocomejores, y confiar, una vez más, en la misericordia infinita de Dios.

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Viernes VIII Tiempo Ordinario - 29.05

VIERNES VIII TIEMPO ORDINARIO sanMarcos 11, 11-26 Administradoresde las gracias de Dios   “Llegarona Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí,volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Yno consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía,diciendo: - «¿No está escrito: “Mi casa se llamará casa de oración para todoslos pueblos” Vosotros, en cambio, ¿la habéis convertido en cueva de bandidos?»Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo,porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera deacabar con él.” Cada vez que leemos o escuchamos un caso de algún sacerdote queha sido infiel a su ministerio, por muy lejos que sea, nos da una pena enorme.Convertimos la casa de Dios en una casa de bandidos. No sé qué pasará por lacabeza y el corazón de los que hacen verdaderas atrocidades. Comprendemosmuy bien la debilidad humana. Pero cuando cada día un sacerdote tiene entre susmanos indignas al Señor en la Eucaristía, cuando contempla a unos centímetrosla debilidad del Todopoderoso se compromete a cambiar de vida. Los sacerdotessólo son un canal para la gracia de Dios, pero ese canal no puede ni enfangarseni obstruirse. “Que cadauno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenosadministradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, quehable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud delencargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio deJesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de lossiglos. Amén” Por eso, cuesta entender a un sacerdote que celebra a diario laSanta Misa y traiciona gravemente su sacerdocio. Le pedimos a Dios por todoslos sacerdotes, para que nunca se crean seguros, ni superhombres, ni dueños denada. Que nunca piensen que todos tenemos que ser calvos y gorditos, y que elque más o el que menos es un pecador como cualquiera. Que jamás nos escudemosen los pecados de otros para justificar el nuestro y nunca trasmitamos elpesimismo de tantos que han desesperado de Dios. Los sacerdotes sonadministradores y tienen que hacer de la Iglesia casa de oración. Quenuestra Madre la Virgen, Madre de los sacerdotes, ayude a todos en su Iglesia atrasparentar a Cristo.

Ayer2 min
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Jueves VIII Tiempo Ordinario - 28.05

JUEVESVIII TIEMPO ORDINARIO. JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE Mateo26,36-42 Laoración por el sacerdote   Hoy es undía grande, la Fiesta de Jesucristo Sumo y Único Sacerdote … ¿Pensamos en lavida de tantos sacerdotes, buenos, entregados, que nos hemos encontrado ennuestra vida? Es verdad que escandalizan los sacerdotes infieles, pederastas,amancebados, comodones, euroreros (tendrá que decirse así en vez de peseteros),gruñones, antipáticos, ególatras y faltos de fe; pero hay muchos más sacerdotesbuenos que malos. El bien yel mal son difusivos, se expanden, pero tenemos la manía de compartir el mal yquedarnos para nosotros el mal. Cargan sobre los sacerdotes los pecados entantas confesiones, que luego entregan a Cristo, que es el único que los puedesoportar y redimir. Celebran la Eucaristía unidos a la Pasión del Señor y nuncacomo un trabajo o una acción repetitiva, en ella está la novedad del Evangelio.Dejan que los lleven a donde no quieren y no disponen de su tiempo, pues lo hanregalado en Cristo a toda la Iglesia y a toda la humanidad doliente. Tal vezno sean santos, pero lo intentan sinceramente. Participan del pecado propio ydel mundo, pero nunca desconfían de la misericordia que el Señor derrama porlas manos de un sacerdote. Unsacerdote no es nadie solo. Necesita de la oración de muchos, del apoyo detantos, para descubrir que sólo pone su confianza en Dios. Bastará navegar unpoco por Internet para encontrar casos de sacerdotes indignos. Bastará darteuna vuelta por la parroquia más cercana para encontrar sacerdotes entregados.Rezamos hoy por todos, por los buenos y por los menos buenos. Rezamos para quesean sólo y siempre sacerdotes. Rezamos para que Cristo sacerdote puedatransparentarse en ellos y así sólo Él se luzca. Nuestra Madre la Virgen, Madre de lossacerdotes, bendiga y acompañe a todos los sacerdotes, especialmente a los quedudan de su vocación, a los que se sienten solos o juzgados, a los que siguenfieles en algún rinconcito de cualquier lugar del mundo.

28 de may de 20262 min
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Miércoles VIII Tiempo Ordinario - 27.05

MIÉRCOLESVIII ORDINARIO sanMarcos 10, 32-45 La“prudencia” del relativismo   “Ahoraque estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado aquereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón eintensamente”. El anuncio de San Pedro da en la diana. Cuando la verdad sesustituye por un “prudente” relativismo, la caída está garantizada. El amordeja de tener su referente en esa obediencia a la verdad que nos libera, ypermanecemos indefensos, proclives a dar la razón a una supuesta mayoría (que,curiosamente, nunca lo es), donde lo único que vale es aquello que, endefinitiva, no tiene que ver nada con Dios (aunque algunos lo pongan comoexcusa). ¿Somos capaces de amar al prójimo hasta el punto de olvidarnos denosotros mismos, sin buscar una “contraprestación” o un beneficio personal? Sino es así, entonces, algo no va bien. “El Hijodel hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, locondenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, leescupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará”. Estaspalabras del Señor son las que producen escándalo y resultan las menospolíticamente correctas. Podríamos decir que los discípulos del Señor aúnandaban no se enteran. Seguían esperando un mesías para el mundo y entendidodesde el mundo, es decir, un liberador que a golpe de espada sentará su tronodominando a los actuales opresores, y en el que los mismos discípuloscompartieran su gloria mundana: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tuderecha y otro a tu izquierda”. Cuántos que nos ocasionan el mal los veamosdefenestrados y rendidos ante nuestras evidencias. ¿Dóndehemos dejado el signo que nos caracteriza a los cristianos, esa Cruz que nosólo nos acompaña, sino que ha de ser carne de nuestra carne, y en la queencontramos la verdadera gloria de Dios?: “¿sois capaces de beber el cáliz queyo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”.El escándalo del mundo sigue siendo ver a un Mesías e Hijo de Dios clavado enla Cruz. Y tú yo, aunque nos lamentemos por tantas situaciones injustas, ytanto devaneo existencial (también en España), hemos de proclamar a los “cuatrovientos” que es en ese Cristo, muerto y resucitado, donde encontramos la paz,la alegría y la felicidad… todo lo demás es mentira … todo lo demás sóloencuentra sentido si Él está. Acudamos a la María, madre del AmorHermoso. Ella, sostuvo a su Hijo entre sus brazos cuando lo bajaron del madero,y aún nos sigue mirando, siempre con ternura, para que también lo sostengamosjunto a nuestro pecho… y nada más nos importe… sólo tenerle a Él.

27 de may de 20263 min
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Martes VIII Tiempo ordinario - 26.05

MARTESVIII TIEMPPO ORDINARIO sanMarcos 10, 28-31 La buenaconciencia   “Comohijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en losdías de vuestra ignorancia”. ¿Han de identificarse nuestros deseos con los deDios? Evidentemente, no. Pues bien, no es para muchos una evidencia enabsoluto. Si algo que considero que me satisface (y pienso que “no hiere alvecino”) estoy en el pleno derecho de exigirlo... y, en primer lugar, a Dios.¿Cuántas veces hemos oído que la Iglesia busca “cortarnos las alas” con tantasprohibiciones “a diestro y siniestro”? Pero ¿qué es eso de que la Iglesia“busca”? Lavoluntad de la Iglesia se identifica con la de Dios... y aquí, no hay “trampani cartón”. No existe ninguna institución en el mundo donde la presunción deinocencia se opere, con tanta radicalidad, como en la Iglesia. Uno puede ir alsacramento de la confesión, por ejemplo, y echarle la culpa a otro de susmales, y el sacerdote presupondrá que esa persona actúa con rectitud deintención, aunque el penitente no sea en absoluto sincero. Por encima de lamediación de la Iglesia (nunca podemos olvidarlo) se encuentra la propiaconciencia donde, en último término, sólo se encuentran Dios y esa persona. ¿Cuál esel problema? Sencillamente, que nos gustaría que la Iglesia se identificara connuestros caprichos, de la misma manera que, en tantas ocasiones, y dependiendode las circunstancias, fabricamos un dios a nuestra imagen y semejanza. Lo dicemuy claramente san Pedro: “El que os llamó es santo; como él, sed tambiénvosotros santos en toda vuestra conducta”. Así pues, no se trata de que Diossea santo como yo lo soy, sino todo lo contrario. ¿De qué sirve llorar ante una“experiencia mística”, cuando, de verdad, lo que nos pide Dios es más docilidady más normalidad en nuestra conducta? “Muchosprimeros serán últimos, y muchos últimos primeros”. En ese trastocar(consciente o inconscientemente) lo que le corresponde a Dios y a nosotros,hay, en definitiva, un problema con la verdad. La afectividad se ha apoderadode nuestra razón, y a ver quién demuestra lo contrario. Parece que se hubierapuesto un gigantesco cartel en las nubes que dijera: “Todo vale cuando se tratade contradecir la voluntad de Dios, ahora bien, que nadie se atreva a llevarmela contraria”. Pero, ciertamente, más que en las nubes, Dios se encuentra ennuestros corazones, aunque se encuentren un tanto endurecidos... La Virgenlos transformará en carne si somos capaces de decir, tal y como dijo un díaElla: “He aquí la esclava del Señor”.

26 de may de 20262 min
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Lunes VIII Tiempo Ordinario - 25.05

LUNESVIII TIEMPO ORDINARIO. SANTA MARÍA, MADRE LA IGLESIA sanMarcos 10, 17-27 El“buenísimo”   Hace añosera frecuente escuchar la siguiente expresión (casi siempre en tono simpático):“Todo el mundo es bueno”. Era casi como una jaculatoria que no pretendía otracosa, sino mostrar la bondad del ser humano. Significaba tener conciencia deque, sin ser perfectos, siempre hay un fondo de ingenuidad e indulgencia entodo hombre, lo que le capacita para obrar con una cierta rectitud y honradez.Sin embargo, esa predisposición de antiguo parece que ha dado ahora lugar a unacierta sospecha acerca del comportamiento de los demás. Hay algo en el ambienteque parece desvirtuar esos buenos sentimientos. A ese “algo” se le denomina:mentira. “La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguardaa manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáisque sufrir un poco, en pruebas diversas”. ¿Cuál es el motivo?: que hemos dado,una vez más la espalda a Dios. Cuando elapóstol san Pedro nos dice que es Dios, con su fuerza, el que nos protege, nolo está diciendo en un sentido metafórico, sino que es algo que pertenece a lomás íntimo de cada uno. Ninguna protección humana (un ideario político, ungobierno, un ejército... ni siquiera el amor de unos esposos o unos padres)puede igualarse con el amparo de Dios, porque radica en lo más hondo de nuestroser para garantizar nuestra propia existencia. ¡Esta es la raíz de la bondad deDios!, que se identifica con la única verdad posible. Lo demás (no nos llamemosa engaño) es producto de unos deseos efímeros, de unas ilusiones incumplidas...del lado de la mentira que, en tantas ocasiones, nos acompaña. “Nohabéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y osalegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta devuestra fe: vuestra propia salvación”. Unida a la verdad se encuentra la fe.Nada tiene que ver esa confianza con entregarse a un oscuro destino, si no,Dios no se hubiera encarnado. La fe que se nos pide se fundamenta en la vidareal de Cristo en cada uno de nosotros, vida que va más allá de lo que se puedepercibir con la vista o los sentidos, se trata de algo más radical: ¡Dios sehace alimento en cada Eucaristía! Lo comemos, materialmente hablando, y el almase transforma en morada Suya. “¿Por quéme llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios”. Un joven que es ganado porel amor de Cristo resulta incapaz de corresponder al ofrecimiento de dar suvida para ganar la eternidad en ese preciso instante. ¿Cuántas veces hemostenido esa oportunidad? Ese amigo que te habló un día de Dios, esa madre que teenseño a rezar cuando eras niño, esa iglesia con la que te topaste y entrasteen ella por curiosidad, esa muerte que tanto te impactó y te preguntaste: “¿porqué él (o ella), y no yo?” ... Sí, detrás de cada uno de esos acontecimientosse esconde la bondad de Dios en todo su esplendor, pero ¡andamos tan a lonuestro!, que, en vez de encontramos con el rostro amable de Jesús (como eljoven rico del Evangelio) nos encontramos con el nuestro propio que no lo estanto.... ¡cuánto nos cuesta aceptarnos, y aceptarle a Él! Miramos a María, nuestra Madre. Ellacontemplaba en su regazo a ese Hijo, y reconoció lo bueno que es Dios. LaVirgen nos llevará por caminos de verdad para extender el bien por todo elmundo.

25 de may de 20264 min