El Comentario del Día
VIERNES VIII TIEMPO ORDINARIO sanMarcos 11, 11-26 Administradoresde las gracias de Dios “Llegarona Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí,volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Yno consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía,diciendo: - «¿No está escrito: “Mi casa se llamará casa de oración para todoslos pueblos” Vosotros, en cambio, ¿la habéis convertido en cueva de bandidos?»Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo,porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera deacabar con él.” Cada vez que leemos o escuchamos un caso de algún sacerdote queha sido infiel a su ministerio, por muy lejos que sea, nos da una pena enorme.Convertimos la casa de Dios en una casa de bandidos. No sé qué pasará por lacabeza y el corazón de los que hacen verdaderas atrocidades. Comprendemosmuy bien la debilidad humana. Pero cuando cada día un sacerdote tiene entre susmanos indignas al Señor en la Eucaristía, cuando contempla a unos centímetrosla debilidad del Todopoderoso se compromete a cambiar de vida. Los sacerdotessólo son un canal para la gracia de Dios, pero ese canal no puede ni enfangarseni obstruirse. “Que cadauno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenosadministradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, quehable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud delencargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio deJesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de lossiglos. Amén” Por eso, cuesta entender a un sacerdote que celebra a diario laSanta Misa y traiciona gravemente su sacerdocio. Le pedimos a Dios por todoslos sacerdotes, para que nunca se crean seguros, ni superhombres, ni dueños denada. Que nunca piensen que todos tenemos que ser calvos y gorditos, y que elque más o el que menos es un pecador como cualquiera. Que jamás nos escudemosen los pecados de otros para justificar el nuestro y nunca trasmitamos elpesimismo de tantos que han desesperado de Dios. Los sacerdotes sonadministradores y tienen que hacer de la Iglesia casa de oración. Quenuestra Madre la Virgen, Madre de los sacerdotes, ayude a todos en su Iglesia atrasparentar a Cristo.
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