El Llegar
Todos nos equivocamos. La diferencia está en qué hacemos después. Este episodio nace de un error. Uno laboral, de esos que te hacen sentir una mezcla rara entre coraje, frustración y ganas de explicar que las cosas no son tan simples como parecen. Hablo de cómo un regalo de cumpleaños —un coche de Lego que armé pieza por pieza— terminó convirtiéndose en una metáfora perfecta de los errores. Porque después de horas armándolo, descubrí que una sola pieza mal colocada estaba haciendo que nada funcionara como debía. Y muchas veces la vida se siente igual. Cometes un error, todo parece estar mal, te frustras, piensas en rendirte… hasta que encuentras qué fue lo que falló y lo arreglas. También cuento una situación que viví en el trabajo, donde me equivoqué al publicar contenido en una cuenta que no correspondía. Fue un error real y no tengo problema en admitirlo. Lo corregí en cuanto me avisaron y seguí adelante. Pero lo que realmente me hizo ruido no fue el error. Fue la reacción. La facilidad con la que a veces las personas buscan una explicación simple para algo más complejo. Asumir que alguien se equivocó por irresponsable, por distraído o por flojo, cuando muchas veces hay un contexto detrás que nadie quiere escuchar. Y ahí es donde entra algo que he aprendido con el tiempo: no siempre vale la pena discutir cuando todos están enojados. A veces lo mejor es esperar, bajar las revoluciones y hablar cuando ya puedes hacerlo desde la calma. Porque no se trata de ganar una discusión. Se trata de decir lo que necesitas decir y quedarte tranquilo con eso. Este episodio conecta con el 76, donde hablábamos del control. Porque al final hay cosas que puedes controlar —como corregir un error— y otras que no, como la forma en que los demás reaccionan a él. Los errores van a seguir pasando. Lo importante es no dejar que te definan.
81 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de El Llegar!