Lanzando la Red
«Te he amado» (Ap 3,9). No es solo un consuelo personal, es el inicio de una misión. El amor de Cristo no es una idea: se hizo carne y sangre para liberarnos. Por eso, quien se sabe amado siente la urgencia de responder y dejarse enviar: «El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva» (Is 61,1-2). En este episodio hablamos de cómo la vocación sacerdotal nace de un Amor que “nos amó primero” y nos envía a tocar la carne sufriente de Cristo en los últimos. La caridad no es un extra en la vida del sacerdote: es el corazón de su misión y la prueba viva de una fe auténtica (cfr. DT 15; 42).
48 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y forma parte de la comunidad de Lanzando la Red!