Iglesia de Cristo del lado oeste - Elkton, KY
Vea la versión en video aquí: https://youtu.be/a77nEO4CBdE [https://youtu.be/a77nEO4CBdE] En este sermón, “Haga un depósito celestial,” examinamos lo que Jesús quiso decir cuando nos enseñó a acumular tesoros en el cielo. La lección comienza con la sorprendente historia detrás de la nota Post-it. En 1968, Spencer Silver, un químico de 3M, intentó crear un adhesivo extremadamente fuerte, pero en su lugar produjo un pegamento que apenas se adhería. Aunque otros lo consideraron un fracaso, Silver creyó que tenía valor y continuó buscando una manera de utilizarlo. Años después, aquel adhesivo “fallido” se convirtió en la base de uno de los productos de oficina más exitosos jamás creados. Silver valoró algo antes de que cualquier otra persona reconociera su verdadero valor. De manera similar, esta lección plantea una pregunta importante: ¿Qué es lo que usted atesora? 1. El tesoro tiene una ubicación Jesús dijo: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo.” —Mateo 6:19–20 Todo aquello que realmente valoramos lo colocamos en un lugar seguro. Lo protegemos porque queremos que dure. Sin embargo, las posesiones terrenales finalmente se deteriorarán, quedarán anticuadas, serán destruidas o alguien nos las quitará. El cielo es el único lugar donde nuestro tesoro puede permanecer eternamente seguro. 2. El tesoro está conectado con el corazón Mateo 6:21 dice: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Nuestro tesoro revela nuestras prioridades, deseos, motivaciones y devoción. Aquello que atesoramos influye en cómo usamos nuestro tiempo, administramos nuestros recursos y tratamos a otras personas. Todos atesoramos algo. La pregunta es si nuestro corazón está dedicado principalmente a las cosas temporales de esta tierra o a la obra eterna de Dios. 3. Hacemos depósitos celestiales al servir a los demás En Mateo 25:31–46, Jesús describe a personas que alimentaron a los hambrientos, recibieron a los extranjeros, vistieron a los necesitados, visitaron a los enfermos y atendieron a los prisioneros. Jesús les dijo: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Cuando servimos a alguien porque amamos a Cristo, estamos haciendo un depósito en el cielo. El tesoro no es solamente el objeto material que entregamos. También es el amor, la bondad, la compasión y la motivación piadosa que existen detrás de esa acción. Una comida, una visita, una palabra de ánimo, un vehículo prestado, un acto de perdón o una oportunidad para enseñar el evangelio pueden parecer cosas pequeñas, pero Dios ve el corazón que existe detrás de ellas. 4. Nuestro enfoque determina a nuestro amo Jesús continuó enseñando acerca del ojo sano, el ojo malo y la imposibilidad de servir a dos amos. “No podéis servir a Dios y a las riquezas.” —Mateo 6:24 Aquello que captura nuestra atención finalmente capturará también nuestro corazón. Las cosas de este mundo algún día fallarán, pero lo que hacemos para Dios tendrá importancia eterna. El desafío de esta semana Haga un depósito celestial. Realice intencionalmente un acto de amor, servicio, generosidad, ánimo o evangelismo. No lo haga para recibir reconocimiento, cumplir con una obligación o impresionar a alguien, sino porque ama a Jesús y desea que otra persona experimente Su amor. Quizás nunca llegue a saber hasta dónde crecerá esa pequeña semilla, pero ninguna obra sincera realizada para Dios es en vano. Textos bíblicos principales: Mateo 6:19–24 Mateo 25:31–46 Jeremías 1:5 1 Corintios 13:1–3
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