SEGUNDA FASE 2 - PULSO DE VIDA Y NATURALEZA CICLICA
PULSO DE VIDA
A medida que la consciencia comienza a expandirse y el ser logra correrse del automatismo del ego para habitar su centro interior, empieza a percibir algo que siempre estuvo ahí, pero que hasta ese momento pasaba desapercibido: la vida no es lineal, la vida pulsa.
Si logramos poco a poco corrernos del ego, salir de ese personaje aprendido, mecánico, adaptado a una estructura sociocultural que nos ha llevado a sostener una forma de vivir predominantemente orientada hacia la acción, la productividad y la proyección constante, empieza a habilitarse una forma completamente distinta de experimentar la realidad. Este corrimiento no es simplemente un cambio de conducta, sino un desplazamiento en la conciencia que nos permite dejar de funcionar desde el automatismo para empezar a habitar el presente desde el centro interior.
En ese pasaje, la experiencia deja de estar organizada únicamente desde una lógica lineal y comienza a revelarse una dinámica que hasta ese momento permanecía oculta.
Cuando el ser logra salir del piloto automático y deja de sostener esa versión exclusivamente proyectiva de sí mismo (necesaria para encajar en un modelo progresista que exige continuidad, rendimiento y expansión permanente) recupera progresivamente un estado más equilibrado y descubre que el proceso creativo de la vida, fluctúa en momentos de acción y de pausa, de expansión y retracción.
Es cuando el ser descubre a través de sí mismo la naturaleza cíclica de esta existencia. Y ese descubrimiento no es conceptual, es perceptivo. Empieza a registrar que hay momentos donde la energía se orienta hacia afuera, donde hay claridad, impulso, dirección, y otros donde naturalmente se recoge, se vuelve más sensible, más introspectiva, más disponible para percibir lo que ocurre en planos más profundos.
Desde el centro interior, este movimiento comienza a ser comprendido como parte de un equilibrio dinámico. Es en ese estado de ecuanimidad donde el ser puede reconocer que constantemente fluctúa entre estados de retracción y expansión, como expresión directa de la energía femenina y masculina operando en su experiencia.
Este reconocimiento marca un punto de inflexión. Porque ya no se trata de controlar estados, sino de comprender el patrón que los organiza de manera equilibrada y sobre todo de manera más efectiva para la vida misma, entendiéndola como permanente proceso creativo. Y Ese patrón, que es universal, es el pulso.