Pastor José Vidal
LOS PAMPANOS FRUCTÍFEROS (La Vid Verdadera y sus Frutos) Juan 15:2-4 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. En el desarrollo de la imagen del viñador se mencionan en particular dos actividades: la corta de los sarmientos infecundos que fue lo que vimos la semana pasada y la poda, que tiene que ver con parte de la limpieza de los sarmientos buenos para que lleven aún más fruto. Más aún, cuando hablamos del fruto de la viña, el interés del viñador está en que su viña dé la cosecha más abundante posible... Se trata de «toda la cosecha» es decir la cosecha de toda una vida en comunión con Jesús y no sólo ni preferentemente del fruto misional. Desde el momento que el creyente recibe a Jesucristo como señor y salvador, empezó a tener una vida en comunión con Cristo, es decir que desde ese momento, el creyente es un sarmiento ligado a la vid, que es Cristo… Por lo tanto la primer fase del sarmiento es crecer, para llevar fruto, que en palabras sencillas su primer fruto es su crecimiento. Si el sarmiento no crece, será cortado y dejará de tener todos los nutrientes que la vid le puede proporcionar, y esto provocará que sea quitado, que ya lo vimos la semana pasada. Como veníamos viendo se trata de todo el fruto que el sarmiento puede dar mientras este unido a la vid… En su crecimiento esto traerá como resultado que la vid necesite ser podada para que pueda dar la mayor cantidad de frutos.
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