unaVidaReformada

Ponte águila, ponte trucha

35 min · Ayer35 min
portada del episodio Ponte águila, ponte trucha

Descripción

En el argot popular, esta expresión es un llamado a la alerta. Para el creyente, una actitud y virtud necesaria es la cautela. Definimos la cautela como el ejercicio donde, con estricto examen y en alerta permanente, cuidamos nuestra conducta y nuestra mente. La vida cristiana no es un paseo pasivo; es una milicia. La cautela debe sumarse a la perseverancia para no desmayar, a la sobriedad para juzgar rectamente, y a la diligencia para actuar con prontitud. Nuestro Señor Jesús utilizó frecuentemente el imperativo "Mirad", una señal de alarma que nos obliga a mantener la guardia alta para no ser desviados del Reino de los Cielos. He aquí cuatro frentes donde debemos ponernos en actitud "águila" y en modo "trucha": 1. Cautela con la incongruencia - "MIRAD, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará." (Lucas 8:18) - No basta con estar expuestos a la Palabra; debemos examinar cómo la recibimos. La incongruencia nace cuando oímos con ligereza, sin permitir que la verdad penetre el corazón. El juicio de Dios es severo: quien desprecia la luz que tiene, acabará en tinieblas, perdiendo incluso la apariencia de espiritualidad que creía poseer. 2. Cautela con la avaricia - "MIRAD, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15) - Debemos estar "truchas" ante la sutil mentira de que nuestra dicha, seguridad o valor dependen de nuestras posesiones. La cautela aquí actúa como un centinela que nos recuerda nuestra total dependencia de la providencia divina, cortando de raíz el deseo insaciable de acumular lo que es temporal. 3. Cautela con los engañadores - "MIRAD que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre... Mas no vayáis en pos de ellos." (Lucas 21:8) - En un mundo de relativismo y falsos maestros, la cautela es vital. Debemos filtrar todo mensaje a través de la Sola Scriptura. El engañador no siempre viene con cuernos, a veces viene con Biblia en mano pero sin Cristo en el centro. Estar alerta significa discernir los tiempos y las voces, rehusando seguir cualquier camino que se aparte de la sana doctrina. 4. Cautela con la mundanalidad - "MIRAD también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida..." (Lucas 21:34) - La mundanalidad no es solo el pecado abierto, sino el entorpecimiento del alma por las ansiedades y placeres de este siglo. La cautela nos advierte que un corazón "cargado" es un corazón que no puede vigilar. Si estamos demasiado absortos en lo terrenal, el día del Señor nos sorprenderá como un lazo. VELANDO EN SOBRIEDAD La cautela es, en última instancia, el antídoto contra el sueño espiritual. Como hijos de la luz, nuestra postura debe ser de expectativa activa y autocontrol constante. No podemos permitirnos el lujo de la negligencia espiritual mientras el mundo duerme en su ignorancia. "Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios." (1 Tesalonicenses 5:6) - Ponte águila, ponte trucha. Que tu examen sea estricto, tu alerta sea permanente y tu vida sea un testimonio de que el Rey está a las puertas.

Comentarios

0

Sé la primera persona en comentar

¡Regístrate ahora y forma parte de la comunidad de unaVidaReformada!

Prueba gratis

Empieza 7 días de prueba

$99 / mes después de la prueba. · Cancela cuando quieras.

  • Podcasts solo en Podimo
  • 20 horas de audiolibros al mes
  • Podcast gratuitos
Prueba gratis

Todos los episodios

522 episodios

episode Ponte águila, ponte trucha artwork

Ponte águila, ponte trucha

En el argot popular, esta expresión es un llamado a la alerta. Para el creyente, una actitud y virtud necesaria es la cautela. Definimos la cautela como el ejercicio donde, con estricto examen y en alerta permanente, cuidamos nuestra conducta y nuestra mente. La vida cristiana no es un paseo pasivo; es una milicia. La cautela debe sumarse a la perseverancia para no desmayar, a la sobriedad para juzgar rectamente, y a la diligencia para actuar con prontitud. Nuestro Señor Jesús utilizó frecuentemente el imperativo "Mirad", una señal de alarma que nos obliga a mantener la guardia alta para no ser desviados del Reino de los Cielos. He aquí cuatro frentes donde debemos ponernos en actitud "águila" y en modo "trucha": 1. Cautela con la incongruencia - "MIRAD, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará." (Lucas 8:18) - No basta con estar expuestos a la Palabra; debemos examinar cómo la recibimos. La incongruencia nace cuando oímos con ligereza, sin permitir que la verdad penetre el corazón. El juicio de Dios es severo: quien desprecia la luz que tiene, acabará en tinieblas, perdiendo incluso la apariencia de espiritualidad que creía poseer. 2. Cautela con la avaricia - "MIRAD, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15) - Debemos estar "truchas" ante la sutil mentira de que nuestra dicha, seguridad o valor dependen de nuestras posesiones. La cautela aquí actúa como un centinela que nos recuerda nuestra total dependencia de la providencia divina, cortando de raíz el deseo insaciable de acumular lo que es temporal. 3. Cautela con los engañadores - "MIRAD que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre... Mas no vayáis en pos de ellos." (Lucas 21:8) - En un mundo de relativismo y falsos maestros, la cautela es vital. Debemos filtrar todo mensaje a través de la Sola Scriptura. El engañador no siempre viene con cuernos, a veces viene con Biblia en mano pero sin Cristo en el centro. Estar alerta significa discernir los tiempos y las voces, rehusando seguir cualquier camino que se aparte de la sana doctrina. 4. Cautela con la mundanalidad - "MIRAD también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida..." (Lucas 21:34) - La mundanalidad no es solo el pecado abierto, sino el entorpecimiento del alma por las ansiedades y placeres de este siglo. La cautela nos advierte que un corazón "cargado" es un corazón que no puede vigilar. Si estamos demasiado absortos en lo terrenal, el día del Señor nos sorprenderá como un lazo. VELANDO EN SOBRIEDAD La cautela es, en última instancia, el antídoto contra el sueño espiritual. Como hijos de la luz, nuestra postura debe ser de expectativa activa y autocontrol constante. No podemos permitirnos el lujo de la negligencia espiritual mientras el mundo duerme en su ignorancia. "Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios." (1 Tesalonicenses 5:6) - Ponte águila, ponte trucha. Que tu examen sea estricto, tu alerta sea permanente y tu vida sea un testimonio de que el Rey está a las puertas.

Ayer35 min
episode Los ebrios no ganan batallas artwork

Los ebrios no ganan batallas

SOBRIOS PARA LA BATALLA “sed sobrios y velad” (1 Pedro 5:8) no es sugerencia, es estrategia de guerra. La sobriedad, en su esencia, no se limita a la abstinencia de sustancias, sino que se define así: cuando no somos dominados por el mal, sino por la santidad y el gozo de Cristo. El ebrio —sea de vino, de pasiones o de su propio ego— pierde la lucidez del alma, y un corazón sin gobierno es plaza abierta para el enemigo. El ebrio, en su necedad y desesperación, los bebe todos los vicios y deleites carnales. Pero el cristiano sobrio, gobernado por el Espíritu (Efesios 5:18), camina con mente clara y afectos ordenados, no anestesiado por el mundo sino vivificado por la gracia. Nadie conquista tentaciones dormido, ni vence el pecado con los sentidos embotados; la santidad no florece en la niebla, sino en la vigilante claridad de un alma rendida a Cristo, donde el gozo no embriaga para perderse, sino que fortalece para pelear y perseverar.

6 de may de 202639 min
episode Un cristiano NO DESERTA artwork

Un cristiano NO DESERTA

La perseverancia es la gracia de Dios obrando en el creyente para perseguir la madurez con determinación, una determinación que se traduce en permanencia firme y aguante paciente en medio de pruebas, sequedades y combates del alma. Como está escrito: “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Perseverar es el llamado a la milicia santa; hay cruz, disciplina y esperanza. Así, el creyente avanza —a veces cojeando, pero jamás retrocediendo—, porque ha sido tomado por una mano que no suelta. Desertar sería negar la fidelidad de Aquel que sostiene; perseverar es, en última instancia, la evidencia de que estamos siendo verdaderamente sostenidos por aquél que es poderoso y fiel, quien multiplica nuestras fuerzas y en Su victoria nos ayuda a prevalecer.

5 de may de 202633 min
episode Sí, Señor artwork

Sí, Señor

Nuestra «aptitud» para la devoción y el servicio no emana de nuestra propia capacidad, sino que es un fruto del pacto eterno sellado con la sangre de Cristo. La verdadera diligencia consiste en ocuparnos con temor y temblor en nuestra salvación, reconociendo que es Dios quien opera en nosotros tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. Así, el creyente no es un agente pasivo; más bien, al ser equipado por el «Gran Pastor», es impulsado a una laboriosidad ferviente en toda obra buena. Esta diligencia es la evidencia externa de una obra interna: el Dios de paz nos perfecciona y nos mueve a actuar, de modo que nuestro trabajo no es una carga legalista, sino una manifestación de que Su voluntad se está cumpliendo en nosotros para Su gloria eterna. Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga APTOS en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo.  (Heb 13:20-21)

23 de abr de 202642 min
episode El cardio espiritual artwork

El cardio espiritual

En la vida cristiana, la piedad no es un sentimiento pasajero ni un deber religioso estéril. Es el cardio espiritual: el ejercicio continuo y vigoroso de los santos, aquel latido incesante del corazón regenerado que, bajo la soberana gracia del Espíritu Santo, fortalece el carácter, aviva la devoción y produce madurez en Cristo. Como el ejercicio cardiovascular fortalece el músculo del corazón físico, la piedad —entendida como PIEDAD— es el entrenamiento diario que Dios mismo obra en sus hijos para conformarlos a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29). Para el creyente, este ejercicio no es un intento legalista de ganar el favor de Dios, sino la respuesta agradecida de un corazón que ya ha sido transformado. “Ejercítate para la piedad” (1 Timoteo 4:7). Esta no es una sugerencia decorativa, es un mandato. Así como el cuerpo se marchita sin movimiento, el alma se entumece sin disciplina. ¿Cómo luce la piedad? ¿Cuál es la rutina de los llamados de Dios? Son diversos los ejercicios del alma que un cristiano debe practicar, pero todos buscan el mismo fin; magnificar a Cristo y rendir mente, cuerpo, voluntad, conducta y anhelos a Su Señorío. Seis ejercicios espirituales constituyen la búsqueda y práctica de la piedad: {P}LENITUD en Cristo {I}NQUIETUD sin Cristo {E}SPERANZA prevaleciente {D}EPENDENCIA del Señorío {A}MISTAD con Dios {D}ESPRECIO del mal

22 de abr de 202652 min