No juzgues un libro por su portada (pero todos lo hacemos)
💜 Algo para mi yo del futuro
Querida mía,
Esta semana me sorprendí mirando la portada de mi libro desde la crítica —no la destructiva, sino al contrario, la crítica constructiva, esa que nos empuja a mejorar. Y me vino a la mente una pregunta un poco incómoda, debo decir: ¿me compraría mi propio libro si lo viera por primera vez?
No lo pensé como autora, lo pensé más bien como alguien que nunca me ha leído, que no me conoce, que solo tiene tres segundos para decidir si sigue deslizando el dedo o se detiene.
Pero esto va más allá de la portada del libro. También va sobre mí, la mujer sentada en este rincón de mi habitación, con el café enfriándose porque llevo media hora pensando en qué escribir y cómo dejar hoy algo que mis suscriptores quieran leer. Pero sobre todo, que quieran esperar cada semana.
¿Cómo es la portada de Priscila? Cuando me ven, ¿quieren conocer más de esa persona que está del otro lado de sus pantallas? ¿Qué se imaginan de mí cuando mi nombre aparece en su bandeja de entrada?
No es vanidad. Es honestidad: todos tenemos una portada con la que nos mostramos al mundo. Siempre siento que soy muy transparente en todo lo que hago, y aun así muchas veces siento que vivo en constante edición de mí misma. ¿Por qué? Porque quiero saber si la portada que muestro se parece, aunque sea un poco, a lo que realmente hay adentro.
Con amor, desde este presente donde reedito nuestra portada al mundo.
Tu yo del presente. 💜
📚 Algo sobre estrategia
Voy a confesarte algo: mi contraportada nunca fue muy editorial. La construí pensando solo en el frente, como si nadie fuera a voltear el libro. Esta semana la rediseñé por completo — con ayuda de herramientas de IA, pero esa es una historia para otro día — y entendí algo que necesitaba entender hace meses: la portada no es decoración, es tu primera venta.
Hay un libro que leí hace años, Personas Compran Personas, del autor venezolano Carlos Rosales, especialista en ventas, que se me quedó grabado. Su idea central es que nos vendemos todo el tiempo. A nuestra pareja, a nuestros jefes, a nuestros padres, a nuestros amigos. No porque tengamos dos caras, sino porque mostramos nuestra mejor cara — y eso es humano, no es falso.
Con tu libro pasa exactamente lo mismo. Puedes tener el contenido más honesto y necesario del mundo, pero si la portada no invita a abrir, nadie lo sabrá nunca. Dicen que no hay que juzgar un libro por su portada... hasta que lo hacemos. Y créeme, todos lo hacemos.
Si estás escribiendo o ya publicaste, hazte hoy la pregunta que me hice yo: ¿te comprarías tu propio libro si lo vieras por primera vez, sin saber que lo escribiste tú?
Y si la respuesta te incomodó un poco — bienvenida al club. El domingo te cuento, junto con Enrique Delgado, todo un proyecto en el que vamos a tratar esto más a fondo. Stay tuned. 💜
📝 Algo que compartir
Y ya que estamos hablando de mirarnos desde afuera, quiero usar este espacio también para algo que está en mi corazón, al igual que en el corazón de muchos venezolanos.
Sé que muchos de ustedes, como yo, piensan en Venezuela, y quiero dar las gracias a todas las personas de mi comunidad que han estado al pendiente, y han apoyado y compartido lo que sigue pasando en mi país.
El doble terremoto fue hace 2 semanas, pero la situación en mi país no ha terminado. La reconstrucción apenas comienza, y no queremos olvidar solo porque ya el algoritmo no muestra lo que está pasando.
Quiero dejarles aquí enlaces verificados donde todavía se puede ayudar y contribuir de forma real:
🇻🇪 Lista actualizada de empresas confiables para hacer tus donativos: https://donaxvenezuela.org [https://donaxvenezuela.org]
🇻🇪 Ofrece o solicita ayuda que necesites: https://vzlayuda.com [https://vzlayuda.com]
🇻🇪 Enlace voluntariado Madrid: https://adn-venezuela.lovable.app [https://adn-venezuela.lovable.app]
✨ Algo desde El Archivo de SofIA
Este fragmento vive en el capítulo La Carta de la Imperfección, cuando le confieso a SofIA algo que había olvidado:
“¿Sabes? Una vez leí sobre un arte japonés llamado Wabi-Sabi. Los japoneses ven belleza en la simplicidad… incluso en las grietas. Cuando una porcelana se quiebra, ese espacio permite que entre la luz. Esa grieta crea un tipo distinto de belleza… una belleza que nace de la imperfección.”
Lo escribí hace meses pensando en otra cosa. Pero esta semana entendí que mi propia contraportada era eso: una grieta. No la escondí, la mejoré. Y quizás esa es la diferencia entre la perfección que nunca llega y el Wabi-Sabi que sí es posible: no se trata de que no se note la grieta, se trata de dejar que por ahí entre algo mejor.
📖 Ahora te toca a ti
Este es el antes y el después de mi portada — la misma historia, contada de dos formas distintas.
No fue cambiar un color de fondo. Fue preguntarme, otra vez, si lo que muestro por fuera se parece a lo que hay adentro. Esta vez creo que sí.
¿Tú qué opinas? ¿Este cambio hace una diferencia real, o soy yo que después de tantas semanas mirándolo tan de cerca ya no puedo ser objetiva? Cuéntame en los comentarios — lo que veas tú, con ojos frescos, es exactamente lo que va a ver un lector nuevo. Me encantaría leerte. 💜
Get full access to Priscila Figueroa at priscilafigueroamkt.substack.com/subscribe [https://priscilafigueroamkt.substack.com/subscribe?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_4]
Reacties
0Wees de eerste die een reactie plaatst
Meld je nu aan en word lid van de Del Café a la Acción ☕️🚀 community!