Raices Teatro Tokio
Presentamos uno de los más hermosos poemas de amor, que naciera de la inspiración de Francisco de Quevedo. Describe el momento de la muerte, sin miedo a esta, ya que al ocurrir alcanzará la eternidad y que el amor perdure más allá de la muerte, el amor eterno. También nos detalla el viaje del alma, transgrediendo la ley del más allá, que impone el olvido de la vida anterior, y la pasión y el fuego que existió entre los amantes. En el segundo terceto, el protagonista es el triunfo del amor sobre la muerte, que más allá de la vida perdura para siempre en ellos, en el último resquicio del cuerpo, como “polvo enamorado”. Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora, a su afán ansioso lisonjera; mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria, en donde ardía: nadar sabe mi llama el agua fría, y perder el respeto a ley severa. Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido, venas, que humor a tanto fuego han dado, médulas, que han gloriosamente ardido, su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado.
15 episodios
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