Guiones y guionistas
El artículo 793. Cómo escribir una road movie en 12 pasos [https://cursosdeguion.com/793-como-escribir-una-road-movie-en-12-pasos/] se publicó primero en Academia Guiones y guionistas [https://cursosdeguion.com]. En el episodio anterior descubrimos qué hace única a una road movie y por qué este subgénero lleva fascinando al público desde La Odisea hasta películas como Thelma & Louise, Little Miss Sunshine o Green Book. Pero hoy nos toca pasar al otro lado y pensar como guionistas. ¿Cómo se escribe una buena road movie? ¿Cómo conseguir que el viaje sea mucho más que una sucesión de paisajes y paradas? En este episodio veremos cómo construir un protagonista que necesite ponerse en marcha, cómo diseñar un recorrido que haga avanzar la historia y, sobre todo, cómo lograr que cada kilómetro transforme a los personajes. Yo soy David Esteban Cubero y esto es Guiones y guionistas. ¿Te gustaría tener más ideas para tus guiones y, sobre todo, encontrar ideas que se alejen de los caminos de siempre? Vuelven los retos a la Academia Guiones y guionistas. Durante siete días vamos a entrenar la creatividad con el reto Una idea al día [https://cursosdeguion.com/curso/retos-de-escritura/]: cada mañana recibirás un mail con un ejercicio diferente para obligarte a buscar historias desde lugares nuevos. El objetivo es muy sencillo: terminar cada día con una nueva idea en tu banco de historias y llegar al final del reto con siete posibles proyectos entre los que elegir. Porque tener una buena idea puede ser cuestión de suerte; aprender a generar ideas es una habilidad que cualquier guionista puede entrenar. Los suscritos a la academia pueden apuntarse en la sección de retos que hay en la web en el reto UNA IDEA AL DÍA. Tienen hasta el viernes 24 de julio y el 25 les empezarán a llegar los mails. 1. LA PREGUNTA FUNDAMENTAL: ¿POR QUÉ ESTA HISTORIA NECESITA UN VIAJE? Escribir una road movie no consiste simplemente en meter a unos personajes en un coche y hacer que recorran cientos de kilómetros. La primera pregunta que deberíamos hacernos es mucho más importante: ¿por qué esta historia necesita un viaje? Parece una pregunta sencilla, pero es la que separa una auténtica road movie de una película en la que casualmente hay un desplazamiento. Muchas historias incluyen viajes. Los personajes cogen un avión, atraviesan un país o cambian de ciudad. Sin embargo, si eliminamos ese viaje y la historia sigue funcionando prácticamente igual, entonces el desplazamiento era accesorio. En una verdadera road movie ocurre justo lo contrario. El viaje modifica continuamente a los personajes. Los obliga a enfrentarse a situaciones que jamás habrían vivido permaneciendo en casa. Cambia sus relaciones, pone a prueba sus convicciones y los obliga a tomar decisiones. Si la historia pudiera contarse sin ese recorrido, probablemente no estamos escribiendo una road movie, sino otro tipo de película. 2. DISEÑA AL PERSONAJE QUE NECESITA PONERSE EN MOVIMIENTO Una road movie siempre empieza mucho antes de arrancar el motor. Empieza cuando conocemos a un personaje cuya vida ya no puede seguir igual. No hace falta que sea infeliz, pero sí debe encontrarse en una situación de bloqueo. Puede sentirse atrapado por su rutina, por un duelo, por una relación rota, por un trabajo que detesta o por una identidad que ya no le representa. El viaje no crea el conflicto. Lo pone en movimiento. Por eso resulta tan importante construir bien al protagonista antes de iniciar el recorrido. ¿Qué le falta? ¿Qué herida arrastra? ¿Qué teme? ¿Qué desea? ¿Qué necesita cambiar aunque todavía no sea consciente? En Thelma & Louise, ambas protagonistas viven atrapadas en vidas que las asfixian mucho antes de emprender el viaje. En Nebraska, Woody está obsesionado con un premio inexistente, pero detrás de esa obsesión se esconde la necesidad de recuperar una dignidad que siente perdida. En París, Texas, Travis aparece literalmente caminando por el desierto, pero el verdadero viaje empezó años antes, cuando desapareció de la vida de su familia. Cuanto más potente sea el conflicto interno del protagonista, más sentido tendrá el viaje. 3. ENCUENTRA EL DETONANTE QUE LO EXPULSA DE SU MUNDO Una vez diseñado el personaje necesitamos encontrar el acontecimiento que hace imposible permanecer donde está. En muchas películas este detonante es muy claro. Un crimen, una llamada, una enfermedad, una competición, una carta, una promesa o una oportunidad única. Lo importante es que el viaje no parezca un capricho del guionista. En Little Miss Sunshine, la familia debe atravesar medio país porque Olive ha sido aceptada en un concurso de belleza infantil. En Green Book, Tony acepta el trabajo de conducir al pianista Don Shirley durante una gira. En Thelma & Louise, todo cambia tras el intento de agresión sexual y el disparo de Louise. Ese acontecimiento rompe el equilibrio inicial y obliga a los personajes a abandonar el lugar donde estaban. El mejor detonante no solo pone en marcha el coche. También pone en marcha el conflicto emocional. 4. DEFINE DOS DESTINOS Una de las herramientas más útiles para escribir cualquier road movie consiste en definir dos metas distintas. La primera es el destino geográfico: el lugar físico al que los personajes intentan llegar. La segunda es el destino emocional: el cambio que necesita experimentar el protagonista. Muchos guionistas dedican muchísimo tiempo a diseñar el recorrido físico y muy poco a pensar en el recorrido interior. Sin embargo, lo que recordamos de una road movie rara vez es la carretera concreta que recorrieron los personajes. Recordamos cómo cambiaron. Por eso conviene escribir ambas metas desde el principio. Por ejemplo: “Quiere llegar a California para participar en un concurso.” Pero también: “Necesita descubrir que el valor de una persona no depende del éxito.” O: “Quiere encontrar a su padre.” “Necesita encontrar una figura paterna dentro de sí mismo.” Cuando ambos destinos avanzan en paralelo, la película adquiere mucha más profundidad. 5. ELIGE A LOS COMPAÑEROS DE VIAJE Pocas herramientas dramáticas funcionan mejor que obligar a dos personajes incompatibles a compartir cientos o miles de kilómetros. Durante un viaje no existe la posibilidad de desaparecer después de una discusión. Hay que seguir compartiendo coche, habitación de hotel o mesa para comer. Eso convierte la carretera en una magnífica máquina de generar conflictos. Una buena pareja de viaje nunca debería pensar igual sobre todo. Pueden pertenecer a generaciones distintas, tener ideologías opuestas, caracteres incompatibles o perseguir objetivos diferentes. Green Book construye toda su historia sobre el contraste entre Tony Lip y Don Shirley. Rain Man hace exactamente lo mismo con los dos hermanos. En Y tu mamá también, el viaje transforma continuamente la relación entre los protagonistas. Cuando diseñes una road movie, piensa menos en quién acompaña al protagonista y más en qué tensión introduce esa compañía. Porque muchas veces el verdadero viaje ocurre entre los asientos del coche. 6. DISEÑA LAS ETAPAS DEL RECORRIDO Una de las grandes diferencias entre escribir una road movie y escribir otros géneros es que aquí no construimos una historia, sino un recorrido. La carretera obliga a pensar la narración como una sucesión de etapas. Cada parada es una oportunidad para que ocurra algo distinto, pero también es un riesgo. Si todas las etapas funcionan igual, el espectador acabará teniendo la sensación de estar viendo la misma escena repetida una y otra vez. Por eso conviene imaginar el viaje casi como si fuera una escalera. Cada escalón debe llevarnos un poco más arriba. Una parada puede servir para presentar un nuevo aliado, otra para empeorar el conflicto entre los protagonistas, otra para revelar una información que cambie nuestra percepción de la historia y otra para obligar al personaje a tomar una decisión difícil. Lo importante es que ninguna etapa sea intercambiable. Si podemos eliminar una parada sin que el resto del viaje cambie, probablemente esa escena no está cumpliendo su función. Un buen ejercicio consiste en preguntarse qué aporta dramáticamente cada lugar del recorrido. ¿Por qué los personajes tienen que pasar precisamente por ese pueblo? ¿Qué ocurre en esa gasolinera que no podría suceder en ningún otro momento? ¿Qué cambia después de dormir en ese motel? Cuando cada etapa tiene una personalidad propia, la carretera deja de ser un simple trayecto y se convierte en la auténtica estructura de la película. 7. CONVIERTE CADA ENCUENTRO EN UNA HERRAMIENTA NARRATIVA Hay un motivo por el que las road movies suelen tener tantos personajes secundarios: la carretera está llena de desconocidos. Cada parada ofrece la posibilidad de cruzarse con alguien nuevo y eso permite refrescar continuamente la historia. Sin embargo, también es una de las trampas más habituales del género. Muchos guionistas llenan el recorrido de personajes extravagantes que resultan simpáticos, pero que no aportan absolutamente nada al relato. Lo interesante es que cada encuentro tenga una función dramática. Un personaje puede representar el futuro que espera al protagonista si continúa por ese camino. Otro puede recordarle aquello de lo que intenta escapar. Otro puede convertirse en una tentación que lo aleje de su objetivo. Incluso un personaje que solo aparece durante cinco minutos puede modificar completamente el rumbo de la historia si obliga al protagonista a tomar una decisión importante. En Una historia verdadera, Alvin Straight conoce a numerosas personas durante su viaje. Ninguna está ahí únicamente para dar color al paisaje. Todas sirven para que comprendamos mejor quién es él. En el fondo, esos personajes funcionan como pequeños espejos que reflejan distintas facetas del protagonista. Esa debería ser siempre la pregunta del guionista: ¿qué revela este encuentro sobre mi personaje principal? 8. HAZ QUE EL PAISAJE CUENTE LA HISTORIA Cuando pensamos en una road movie solemos recordar sus carreteras infinitas, los desiertos, las montañas o los pequeños pueblos perdidos. Pero el paisaje no debería ser únicamente un decorado bonito. También puede convertirse en una herramienta narrativa. Los escenarios hablan. Una gran ciudad transmite sensaciones muy distintas a una carretera desierta. Un desierto puede expresar soledad o vacío. Una montaña puede representar un obstáculo. Un puente puede simbolizar un cambio. Incluso el clima puede acompañar el estado emocional de los personajes sin necesidad de explicarlo mediante diálogos. Fijaos en París, Texas. El inmenso desierto que atraviesa Travis parece una prolongación de su propio vacío interior. O en Mad Max: Fury Road, donde el paisaje hostil convierte cada kilómetro recorrido en una lucha por sobrevivir. En ambos casos sería imposible separar el conflicto de los lugares por los que transitan los personajes. Por eso, cuando diseñéis el recorrido de vuestra road movie, no penséis únicamente en qué lugares son espectaculares. Preguntaos también qué cuentan esos espacios sobre el viaje emocional del protagonista. 9. CONSTRUYE UNA PROGRESIÓN DRAMÁTICA Uno de los mayores peligros de este subgénero es caer en la repetición. Los personajes llegan a un lugar, ocurre algo curioso, continúan el viaje y repiten exactamente la misma dinámica en la siguiente parada. Al cabo de media hora, el espectador empieza a sentir que la historia gira en círculos. La solución consiste en entender que cada episodio debe dejar huella. Todo lo que ocurre durante el recorrido tiene que modificar la historia. Quizá los protagonistas pierdan el coche, quizá descubran una mentira, quizá su relación empeore o quizá, por el contrario, empiecen a confiar el uno en el otro. Lo importante es que el siguiente episodio no pueda desarrollarse exactamente igual que el anterior porque las circunstancias ya han cambiado. En Little Miss Sunshine, por ejemplo, cada incidente complica un poco más el viaje de la familia. La furgoneta se avería, el abuelo muere, Dwayne descubre que nunca podrá cumplir su sueño de ser piloto… Ninguno de esos acontecimientos es anecdótico. Todos transforman la dinámica del grupo y hacen que el viaje sea cada vez más difícil. Una buena road movie debería transmitir precisamente esa sensación: cuanto más avanzan los personajes, menos posibilidades tienen de volver atrás. 10. INTRODUCE UN PUNTO DE NO RETORNO En toda historia llega un momento en el que el protagonista comprende que ya no existe la posibilidad de regresar a la situación inicial. En las road movies ese instante suele tener una enorme fuerza porque coincide con el momento en que el viaje deja de ser una elección para convertirse en un destino inevitable. Ese punto de no retorno puede adoptar muchas formas. Puede ser un delito, la pérdida del vehículo, quedarse sin dinero, cruzar una frontera o descubrir una verdad imposible de ignorar. Lo importante es que, a partir de ese momento, el protagonista entienda que regresar a casa ya no solucionaría nada. En Thelma & Louise ese instante llega muy pronto con el disparo de Louise. Desde ese momento la escapada de fin de semana desaparece y nace una auténtica huida. Ya no viajan porque quieran hacerlo. Viajan porque detenerse significaría perderlo todo. Ese cambio de percepción es fundamental. El viaje deja de ser una posibilidad y se convierte en la única dirección posible. 11. OBLIGA AL PROTAGONISTA A ENFRENTARSE A AQUELLO DE LO QUE HUÍA Si observamos las mejores road movies veremos que todas comparten una misma idea: el protagonista inicia el viaje intentando escapar de un problema y termina descubriendo que ese problema ha viajado con él. La carretera puede alejarnos de una ciudad, de una persona o incluso de un país, pero nunca consigue alejarnos de nosotros mismos. Tarde o temprano el personaje tendrá que enfrentarse a aquello que llevaba evitando desde la primera escena. Ese es el verdadero clímax del género. No importa únicamente si alcanza el destino geográfico. Lo importante es comprobar si ha cambiado. Si ha aprendido algo. Si ha conseguido perdonar o perdonarse. Si ha aceptado una pérdida. Si ha renunciado a una obsesión. O si, por el contrario, sigue atrapado en el mismo conflicto con el que comenzó la historia. En realidad, todas las carreteras de una road movie conducen al mismo lugar: el interior del protagonista. 12. DECIDE QUÉ SIGNIFICA LLEGAR Resulta curioso que en muchas road movies el destino acabe siendo lo menos importante. Los personajes pasan toda la película intentando llegar a un lugar concreto, pero cuando finalmente lo consiguen descubren que el verdadero viaje había ocurrido mucho antes. En Little Miss Sunshine, lo importante no es el concurso infantil, sino la transformación que experimenta la familia durante el trayecto. En París, Texas, lo esencial no es recorrer miles de kilómetros, sino que Travis consiga reparar parte del daño que causó en el pasado. Incluso en La Odisea, regresar a Ítaca solo tiene sentido porque Ulises ya no es el mismo hombre que partió hacia Troya. Por eso conviene pensar muy bien qué significa realmente llegar. A veces el protagonista alcanza el destino previsto. Otras veces descubre que ya no necesita hacerlo. Incluso puede cambiar voluntariamente de rumbo porque ha comprendido que aquello que buscaba estaba en otro lugar. El viaje físico termina cuando el vehículo se detiene. El viaje emocional solo termina cuando el personaje ha cambiado. El artículo 793. Cómo escribir una road movie en 12 pasos [https://cursosdeguion.com/793-como-escribir-una-road-movie-en-12-pasos/] se publicó primero en Academia Guiones y guionistas [https://cursosdeguion.com].
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