La comarca española que conocimos gracias a un libro memorable y ahora nos enamora
La Alcarria que en su día nos descubrió Cela, la Irlanda más bella con paisajes de Star Wars y una forma original de conocer Japón en un episodio.
El podcast El placer de viajar, conducido por Carmelo Jordá y Kelu Robles, invita esta semana a los oyentes a descubrir destinos de ensueño mediante propuestas muy cuidadas. En su primera sección, abordan un fascinante viaje a Japón de la mano de Mundomar Cruceros que, dentro de su colaboración con el Grupo Libertad Digital, propone un viaje a bordo del crucero prémium Diamond Princess, perteneciente a la prestigiosa naviera Princess Cruises.
Como explica Eva Sanchidrián, de Mundomar Cruceros, esta modalidad permite explorar los fascinantes contrastes del país del sol naciente, combinando su milenaria cultura de geishas, samuráis y templos budistas con la vanguardista modernidad de Tokio. El gran valor de esta opción es la comodidad de viajar sin tener que deshacer maletas continuamente mientras se descubren ciudades como Kioto o Tokio. Mundo Mar Cruceros complementa el viaje con vuelos, traslados, hoteles y la valiosa presencia de un guía acompañante en español que aporta enorme tranquilidad en un destino con tantas barreras idiomáticas.
Además, los oyentes de El placer de viajar disponen de un descuento exclusivo contactando directamente con Mundomar Cruceros en el 911 975 520 o en esta página web.La Alcarria de Cela
El segundo segmento del programa nos traslada a la provincia de Guadalajara para explorar la comarca de la Alcarria con el David Alonso. La primera parada obligada es Brihuega, un municipio célebre por su inconfundible sabor literario, inmortalizado por Camilo José Cela en su célebre libro Viaje a la Alcarria. Brihuega destaca monumentalmente por su Plaza del Coso, sus históricas cuevas árabes y el impresionante Castillo de Peña Bermeja, que colinda con un bucólico cementerio colgado sobre el barranco del río Tajuña. Sin embargo, en la actualidad, el pueblo es mundialmente reconocido por su espectacular Festival de la Lavanda, que este año celebra su décimo aniversario. Durante el mes de julio, los campos de Brihuega se tiñen de un intenso color lila y acogen conciertos memorables al atardecer, donde los asistentes, vestidos rigurosamente de blanco, disfrutan de artistas de renombre mientras se deleitan con la belleza efímera de la floración.
David Alonso desgrana otros rincones alcarreños cargados de magnetismo histórico. Sobresale Pastrana, localidad indisolublemente ligada a la figura de la Princesa de Éboli, quien estuvo recluida en el Palacio Ducal asomándose apenas una hora al día a la plaza que hoy lleva su nombre, la Plaza de la Hora. Pastrana alberga, además, una soberbia colección de tapices flamencos del siglo XV que ilustran las conquistas del rey Alfonso V de Portugal. La ruta por la comarca se enriquece con visitas a Zorita de los Canes, donde se halla el parque arqueológico visigodo de Recópolis; Hita, famosa por su festival medieval de teatro en honor a su célebre Arcipreste; y Cívica, una pintoresca aldea esculpida directamente sobre la roca calcárea. La gastronomía local pone el broche de oro con su excelente vino y su insustituible miel de la Alcarria, que cuenta con su propio museo explicativo en Brihuega.Irlanda y Star Wars, todo en uno
Para finalizar, Carmelo Jordá comparte su apasionado viaje por el suroeste de Irlanda, centrándose en la península de Iveragh, la más grande de la isla, famosa por la espectacular ruta del Ring of Kerry. Se trata de un paisaje sobrecogedor y expuesto al viento, donde la vegetación arbórea escasea pero el verde de los prados asalta la vista en contraste con el bravo océano Atlántico. Recorrer esta península exige conducir por el lado izquierdo a través de carreteras extremadamente estrechas que serpentean junto a la costa, provistas de apartaderos para facilitar el paso entre vehículos. La localidad costera de Portmagee se erige como el campamento base idóneo para explorar la zona, ofreciendo la calidez de su puerto pesquero y una magnífica hospitalidad en el hotel The Moorings, regentado por Gerard, donde el viajero puede reponer fuerzas con unos singulares garbanzos con rape y chorizo.
Muy cerca de Portmagee se encuentra Valentia Island, un territorio insular unido por un puente que atesora dos hitos de relevancia mundial. Por un lado, conserva unas huellas fosilizadas de tetrápodos de hace 400 millones de años, uno de los poquísimos yacimientos de este tipo que existen en el planeta. Por otro, Valentia fue el punto de partida del primer cable telegráfico transatlántico exitoso en 1866, que conectó Europa con Norteamérica y revolucionó las telecomunicaciones de la época al permitir la transmisión casi instantánea de mensajes en lugar de las semanas que requerían los barcos de vapor.
La guinda de este periplo irlandés la constituyen las islas Skellig, en especial Skellig Michael, un islote rocoso que ha alcanzado fama global por ser el refugio de Luke Skywalker en la reciente trilogía cinematográfica de la saga Star Wars –en películas como El despertar de la fuerza–. Llegar allí implica una travesía en barco de unos 45 minutos que desafía el embravecido mar, una experiencia no apta para estómagos débiles. En la cima de esta remota roca, envuelta frecuentemente por una densa e hipnótica niebla, subsisten los restos de una asombrosa comunidad monástica que pervivió en la isla del siglo VI al XII. Los monjes tallaron más de 600 escalones en la piedra para erigir sus celdas de piedra con forma de colmena y hay también un pequeño camposanto. La magia mística y el aislamiento de Skellig Michael superan con creces su fama hollywoodense, consolidándolo como un viaje verdaderamente memorable para cualquier amante de la historia, la naturaleza y la aventura.
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