Julio Velázquez | Así, así, así gana el Levski
AtlerosViajeros05 | En esta charla del fútbol remoto, Aitor y Jordi conversan con Julio Velázquez, técnico salmantino que empezó a entrenar con 15 años y ha picado piedra en Villarreal, Real Murcia, Real Betis, Alavés o Real Zaragoza, además de banquillos en Portugal, Italia y Países Bajos. Ahora dirige al Levski de Sofía, cuadro que acaba de cargarse la hegemonía más rocosa del este europeo: 14 ligas consecutivas del Ludogorets pulverizadas a falta de cuatro jornadas, y 17 años de sequía rotos para “el equipo de la gente”. Todo ello con un presupuesto que ni de lejos roza el de sus dos grandes rivales y con un vestuario donde el inglés es lengua franca y el portugués, un comodín. Nadie mejor que Julio para hablar de geopolítica futbolera en los Balcanes, del eterno derbi contra el CSKA (jugado en estadio neutral, por si acaso), de Nasko Sirakov saltando de mito noventero a presidente, y de salud mental en el cargo más exigente del fútbol.
Escucha este episodio al completo y gratis en iVoox, o por solo 1,99 € en las demás plataformas. Agradecemos a Julio el rato, la honestidad y haber renovado nuestra fe en que aún se puede ser campeón sin haber sido futbolista profesional.
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El salmantino que tumbó al imperio
Apuntes de la charla con el entrenador que ha devuelto la liga búlgara a las vitrinas del Levski de Sofía, 17 años después.
Diecisiete años llevaba el Levski de Sofía esperando a alzar una liga búlgara. Por el camino, los nuevos ricos del Ludogorets enhebraban catorce de manera consecutiva. Hasta que apareció un técnico de Salamanca de 44 años, sin pasado como futbolista profesional, con un vestuario que parece la sala de espera de un aeropuerto Schengen y con un presupuesto sensiblemente menor que el manejado en Razgrad. Y Julio Velázquez se ha cargado la dinastía a falta de cuatro jornadas, sin despeinarse.
Charlamos con él en este Atleros Viajeros y, lejos del manual de rueda de prensa, salió una hora larga de fútbol, idiomas, Cantatore con gorrita de caja rural y la sospecha confirmada de que sí, Julio también se merendaba el PC Calcio.
La gesta (sin epopeya ni colofón grandilocuente)
Que un técnico español le quite el título a un Ludogorets que llevaba 14 ligas seguidas es el titular. Y él lo cuenta sin ponerse heroico:
“Hacía 17 años que este club no ganaba la Liga y las últimas 14 temporadas de manera consecutiva, el mismo equipo, Ludogorets, había conseguido vencer el campeonato. Romper esa hegemonía de un club importante en el panorama europeo le da un poquito más de impacto.”
“El año pasado cogimos el equipo cuarto, quinto, a 13 puntos de Ludogorets. Terminamos primeros ese semestre. Quedamos subcampeones, cosa que hacía nueve años que no pasaba. Eso nos permitió ir a Europa por primera vez.”
El obstáculo del idioma que, sorpresa, no era obstáculo
El búlgaro no lo habla. El portugués, el inglés, el italiano y el francés sí. El alemán lo abrió durante la pandemia, porque hay que entretenerse. En Italia empezó una pretemporada con jugadores de 21 nacionalidades distintas. Casi un Eurovisión, pero con balones.
“Tenemos bastantes jugadores brasileños, al hablar portugués puedo hablar con ellos. Hay algún jugador búlgaro que no maneja el inglés pero jugó hace muchos años en Italia, puedo hablar con él en italiano. Las ruedas de prensa, por funcionalidad, las hacemos en español y en búlgaro.”
“No lo veo como un obstáculo. Es una oportunidad para enriquecerte en lo personal.”
Y del búlgaro, lo justo y necesario. “Здравей” para saludar, y por respeto. Las palabrotas, prefiere no.
El equipo del pueblo (con sello UEFA)
Que el Levski es “Otбора на народа” (el equipo de la gente) no es una etiqueta de marketing. Según un Club Licensing Benchmarking Report de la UEFA firmado por un tal Infantino —cuando aún era secretario general y no se dedicaba al networking en Riad—, el 31% de los aficionados al fútbol búlgaros son del Levski. Sexto país de Europa en concentración de afición.
“Cuando jugamos de visitantes, en cualquier estadio la cantidad de aficionados que tenemos es una auténtica barbaridad. Lo más normal del mundo es tener entre 2.500 y 4.000.”
“Es el segundo club que más títulos ha ganado en la historia del país. Y en algunos años han pasado por una coyuntura económica bastante compleja.”
Léase: el club estuvo al borde del precipicio financiero hasta hace nada.
Sirakov: la leyenda búlgara que un día vistió de blanquillo
El presidente del club es Nasko Sirakov, leyenda nacional. En España lo recordamos por su breve y lesionado periplo en Real Zaragoza y Espanyol, pero en Bulgaria es Maradona con la maleta a cuestas: bota de bronce, pieza clave en el Bulgaria del Mundial USA 94, esa selección rara y maravillosa que hizo cuartos. Aitor Lagunas confiesa que fue el primer autógrafo que pidió en su vida. Cosas del fútbol antiguo.
“Como ser humano, tanto él como su familia, lo que me han demostrado es algo excepcional. Pasaron por una situación caótica a nivel financiero no hace tantos años, y él lo solventó. Con su trabajo, sus contactos, su gestión.”
El Eterno Derbi, jugado en campo neutral por si las moscas
El derbi Levski–CSKA Sofia es de los que la policía agradece que se juegue en otra parte. Desde hace una década se disputa en el Estadio Nacional, con localidades vacías entre afición y afición. Spoiler: el Levski le pinchó 1-3 a los rojos en su último derbi.
“El ambiente es brutal. En el antes, durante y después. Es algo de otro mundo.”
Del CSKA 1948, el equipo escindido que juega en un pueblo a 15 km, ni se molesta en hablar de rivalidad. “Tienen poquita afición”.
“Hace meses me han parado gente del CSKA por la calle: ‘Julio, soy aficionado del otro equipo, pero reconozco el trabajo que estáis haciendo’. Eso es el fútbol.”
El Real Betis: el máster en vida que nadie pidió pero todos necesitamos
Si hay una cicatriz en la carrera de Velázquez es Heliópolis. Llegó muy joven al club andaluz, recién ascendido a Primera, con cuarenta y pico jugadores en plantilla, tres tipos peleándose por la presidencia en los juzgados, sin director deportivo y con un secretario técnico esperando a ver si llegaba el director deportivo. Una rave gestionada por abogados.
“Me tiré de cabeza por lo que representaba el Real Betis y, soy muy claro, era muy, muy joven, sin analizar bien la realidad del contexto. Una auténtica locura.”
“Fue un máster, pero no un máster profesional, un máster de vida. Me hizo mucho más fuerte. Para mí fue un punto de inflexión de cómo gestionar la victoria, la derrota, en base a muchos aspectos que tú puedes controlar pero 300.000 aspectos incontrolables.”
Salud mental, sin postureo y sin solemnidad
Mientras los futbolistas hablan abiertamente de psicólogos deportivos, los entrenadores siguen siendo el eslabón silencioso de la cadena. Velázquez —que ha gestionado vestuarios donde la presión se masticaba— habla de ello con normalidad.
“Cuantas más herramientas tengas, mucho mejor. Sobre todo para disfrutar del día a día, que a veces nos olvidamos. Cuando nos vayamos a la cama cada noche, que digamos: ‘esto merece la pena, es lo más bonito del mundo’.”
“Antaño había un presidente, 20 jugadores, un ayudante, un fisio. Ahora: propietario, CEO, dueño, el hijo del dueño, el hijo del presidente, director deportivo, no sé cuántos asistentes, departamento médico, representantes, intermediarios, medios de comunicación multiplicados a la enésima potencia.”
Zaragoza, o el abismo entre expectativa y realidad
¿Qué le pasa al Real Zaragoza? Julio tiene su opinón.
“Ese club no merece estar bien en Segunda. Ese club merece estar confortable y peleando por cosas bonitas en Primera. Pero a veces no hay una correlación entre expectativas y posibilidades reales de cada momento. La historia no juega. Los escudos no juegan.”
“A lo mejor para un jugador es más difícil jugar en el Real Zaragoza que en un equipo X de Primera sin tanta exigencia.”
Cantatore, Maturana, el VHS y PC Calcio
Y aquí llegó el momento “tres millennials de la generación Italia 90 confesando sus pecadillos”. Julio admite que con 12 años se cogía la bici en Valladolid para ir al José Zorrilla a ver entrenar a Cantatore y a Pacho Maturana. Que sus padres le ponían cintas VHS de “los mejores goles de los mundiales” para que se durmiera. Y que sí, por supuesto, se vició al PC Calcio.
“El PC Fútbol tengo un recuerdo brutal: cuando cogías al Guadix y le llevabas a Primera. ¿Y os acordáis del PC Calcio? Mi primer partido en la Serie A fue contra el Parma. Entrar con el autobús del Udinese al Tardini, esa imagen al inicio del juego… se te ponían los pelos de punta.”
Esperando a que apareciera Nevio Scala. Con Asprilla y Brolin asomando. Generación CD-ROM, levantad la mano.
Velázquez tiene contrato hasta 2028, un nuevo estadio en obras para 2027 y la zanahoria de una fase de grupos europea que el Levski no pisa desde hace casi 20 años. Y, sobre todo, tiene una cena pendiente con Ituarte en Sofía a la que Aitor y Jordi se autoinvitaron en directo. Si Sirakov firma el justificante, este verano hay safari futbolístico en los Balcanes.
Lo dicho: campeón con todas las letras, sin haber sido futbolista, sin hablar búlgaro y sin haber renunciado a los recuerdos del PC Calcio. Hay carreras peores.
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