A quien corresponda
Apreciable lector, ¡feliz día del amor y la amistad! Me llena de emoción estarle escribiendo estas palabras porque significa que la espera ha llegado a su fin y sale a la luz este anticipado episodio (¡anticipado por mi al menos!). Hay muchos temas y motivaciones detrás de este episodio que seguramente no alcanzaré a compartirle en detalle pero haré mi mejor esfuerzo por resumirlas en este correo matutino. Desde que tengo memoria y sobretodo cuando era más chica, se me ha repetido hasta el cansancio que hablar inglés es casi que la llave a las puertas del mundo y hoy a mis 29 años debo decir que negarlo sería, no solo hipócrita, sino también bastante ingenuo de mi parte. Pero también (y hoy más que nunca [https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/116038200403048483]) pienso que es momento de reconocer que el inglés se ha convertido en un arma de doble filo. Cuando estoy formada para ordenar en la panadería de mi colonia y la persona adelante de mi sin siquiera pensarlo dos veces le habla al chico de la caja en inglés y este le contesta con un ligero aire de orgullo por estar comunicándose con un extranjero en su idioma, varias cosas me vienen a la mente. En primer lugar, la confianza que portan los extranjeros al venir a México sin una pizca de español en su maleta es algo que nosotros les enseñamos que esta permitido. Cuando viajé a Berlín a visitar a mi querido amigo Humberto el año pasado, ambos conversamos ampliamente sobre la frialdad con la que los alemanes esperan que los extranjeros nos comuniquemos en su idioma. Ya ni siquiera en inglés, en alemán. Las miradas que recibí al escupir mi alemán de 3 pesos en mi mejor esfuerzo por ordenar algo de comer son algo que difícilmente se te olvida y los franceses son igual de brutales (y eso que a diferencia de mi alemán, mi francés es bastante decente). En segundo lugar, ¿qué nos hace pensar a nosotros los mexicanos que les debemos algo entonces a los anglosajones o europeos como para doblarnos a hablar en su idioma sin pensarlo dos veces? Mi teoría es que en México, y en gran parte del Sur Global, hemos sido adoctrinados bajo la premisa de que el inglés no es una opción, sino una llave maestra para la supervivencia: se enseña en las escuelas privadas (como parte del currículo y no como optativa) y se nos exige en el mercado laboral como la única vía al 'progreso'. No saberlo se vuelve un estigma. Esta pedagogía ha cultivado un extraño orgullo servicial: nos sentimos realizados cuando un extranjero nos visita y podemos hablarle en su idioma, validando así nuestra propia educación. Celebramos nuestra capacidad de hacerles la vida fácil, perpetuando una asimetría donde nosotros somos los traductores y ellos los turistas de nuestra realidad. Por otro lado, la estampilla de este mes me presentaba un reto particular y la realidad es que por más vueltas que le di, no lograba encontrar un tema relacionado con la exportación de fresas que me hiciera sentido para este programa. Sin embargo y para ponerlo en contexto, la mayoría de los episodios que llegan a sus oídos los vengo trabajando desde hace varios meses atrás y en este tiempo surgió un interesante intercambio con la maravillosa Brechtje Polman, también conocida como Daydream Radio [https://www.instagram.com/day.dream.radio/]. Brechtje se interesó por el proyecto (Radio Nina; A quien corresponda) cuando recién comencé a publicar sobre el y al contarle un poco más sobre el concepto al rededor de las estampillas me compartió que ella también las coleccionaba y entre su colección se encontraba precisamente la estampilla de este mes: ¡fresas! Esta coincidencia me pareció lo suficientemente atinada como para proponerle que colaboráramos para el episodio de febrero con una selección de canciones de amor pero… en español. Para Brechtje esto no fue ningún reto puesto que cuando la conocí en Amsterdam en septiembre del año pasado, uno de los temas que inmediatamente nos unió fue precisamente, nuestra apreciación por la música en español y la historia detrás de cómo surgió en ella se la comparto en el episodio de hoy. Aunque Brechtje sabe hablar español, todavía lo sigue aprendiendo y perfeccionando por lo que le comparto la traducción del segmento de audio que escuchará en el programa: En la primavera de 2023, un mundo nuevo se abrió ante mis ojos. En ese entonces, me estaba enamorando de alguien que había conocido por internet. Un día, mientras iba de camino a trabajar en Ámsterdam, no podíamos dejar de mensajearnos. Uno de nuestros lenguajes del amor era compartir música, y justo en ese momento él estaba ocupado armando una playlist para mí. A esa lista iba agregando canciones de su impresionante colección de música latinoamericana: desde Uruguay y Chile hasta Argentina y México. Recuerdo exactamente el momento en que le di play a Clics Modernos de Charly García ese mismo día. Luego siguió con otra obra maestra argentina: Artaud de Pescado Rabioso, una de las muchas bandas de Spinetta. Ambos discos me volaron la cabeza y aunque caminaba por una zona de la ciudad bastante nula y sin encanto, todo mi mundo interior se estaba transformando, mudando de piel y haciendo espacio para esos nuevos ritmos que escuchaba. Hoy en día, esos siguen siendo algunos de mis álbumes favoritos de todos los tiempos. Ya no los escucho tanto; más bien los guardo para ocasiones especiales. Es como darme un gusto, solo los pongo cuando quiero darme un regalo a mí misma. Pero en aquel entonces, esos dos discos en particular eran lo único que podía escuchar. Mientras me enamoraba de aquel ex amor, simultáneamente caí rendida ante Spinetta, García y muchos otros músicos brillantes. Desde entonces, he seguido profundizando en la historia musical de América Latina. He llegado a entender que esta música a menudo nacía de la protesta, de una necesidad de calma y fuerza, pero también de esperanza/juego, especialmente en tiempos de represión y violencia. En mi entorno inmediato no hay mucha gente con quien pueda compartir esta pasión por la música de esa parte del mundo, así que cuando Nina y yo nos encontramos por primera vez, ese entendimiento musical mutuo nos hizo amigas al instante. Supongo que la música, al igual que el amor, se trata de trascender y expandirse, y su destino es ser compartida. Así que disfruten de estas próximas canciones. Fue muy difícil elegir solo un par, porque hay demasiadas cosas buenas allá afuera. Es aquí donde la historia de Brechtje y la música en español subvierten el guión, apreciable lector. Nadie aprende español por obligación laboral para entender una canción de Caifanes o Juan Gabriel; se aprende por una urgencia emocional que el inglés corporativo difícilmente podría replicar. Al invitar a los extranjeros a sumergirse en nuestra lengua a través de la música, invertimos la balanza de poder: dejamos de ser empleados lingüísticos para convertirnos en anfitriones culturales. Pasamos de la lógica de la utilidad ('aprendo tu idioma para servirte') a la lógica del afecto ('aprendes mi idioma para sentirme'). Después de todo, no hay nada más romántico que conectar allí donde las palabras fallan, permitiendo que la música traduzca lo intraducible y construya un puente entre fronteras. Pues bueno, ahi lo tiene: ¡el desvarío del mes! Para complementar la experiencia y para reforzar el concepto, le dejo una sugerencia de bebidas y platillos que puede hacer en casa con fresas locales (recuerde siempre preguntar por la oferta nacional en su tianguis más cercano) para celebrar el día del amor y la amistad de la manera más romántica posible: buena música, buena compañía y buena comida/bebida. Con cariño, ¡Gracias por leerme y por escucharme! Si le interesa recibir actualizaciones cada vez que se renueven las listas mensuales o cuando haya una nueva publicación, considere suscribirse. (づ๑•ᴗ•๑)づ♡ This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit behavioralsink.substack.com [https://behavioralsink.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]
6 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de A quien corresponda!