ConBERTAciones
Hay partes de nosotros que mantenemos cerradas. No porque no importen, sino porque importan demasiado. Aprendemos desde temprano a cerrar el zíper: sobre el dolor, sobre las preguntas, sobre recuerdos que aún duelen al tocarlos. Y desde afuera, todo parece estar en orden, limpio, contenido, seguro. Pero la sanidad no ocurre en lo que está sellado. En algún momento, lo sentimos, ese suave tirón, esa silenciosa invitación a abrir. No todo de golpe. No de manera imprudente. Sino intencionalmente. Porque lo que está oculto no puede ser sanado, y lo que está cubierto no puede respirar. Y tal vez el valor no está en tenerlo todo bajo control… tal vez está en ir abriendo poco a poco los espacios que hemos mantenido cerrados, y confiar en que lo que hay dentro no nos va a destruir, sino a restaurar. La sanidad comienza donde el zíper se abre. “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” — Salmo 139:23
110 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y forma parte de la comunidad de ConBERTAciones!