Daniel Habif - INQUEBRANTABLES
Puedes estar muy orgulloso de no haber hecho el daño que te han hecho a ti.
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PUEDES ESTAR ORGULLOSO DE NO HABER HECHO EL DAÑO QUE TE HAN HECHO A TI
A la ambición se le vigila de cerca
A la ambición se le vigila de cerca. Nada vale si lo conseguiste perdiendo el respeto del otro. Ningún proyecto tiene éxito si en el proceso quebraste la confianza de quien amas. Ningún logro es real si al final del día no puedes mirar a tu pareja a los ojos sin que te pese el método. Sabemos que el éxito está en la paz con la que descansas al lado de quien amas. La ambición puede darte un techo más alto, pero solo el respeto y la fidelidad sostienen el hogar. Puedes conquistar escenarios, levantar empresas y amasar fortunas, pero si no cuidas el alma de tu relación, todo se vuelve vano.
NO TODOS TE VAN A QUERER
NO TODOS TE VAN A QUERER…
Estamos obsesionados con la “gran idea”
Estamos obsesionados con la “gran idea”: el proyecto gigantesco, el negocio revolucionario, el próximo emprendimiento que lo cambiará todo. Y mientras esperamos esa epifanía, ignoramos las pequeñas ideas claras que podrían comenzar a ordenar nuestra vida hoy. El 90% de la gente se queda atrapada en el “algún día montaré algo grande”. El 10% que de verdad avanza se ocupa de hacer algo pequeño de forma tan seria que termina volviéndose grande. No se enfocan en el espectáculo, sino en la constancia.
Dios mío, vengo ante Ti sin máscaras, sin excusas, sin defensas
Dios mío, vengo ante Ti sin máscaras, sin excusas, sin defensas. No puedo esconderte mi pasado, pero tampoco puedo negar lo que has hecho en él. Tú me viste en lo más bajo y no apartaste Tu mirada. Tú me buscaste cuando ni yo quería encontrarme o verme al espejo. Por eso hoy me presento con gratitud, sabiendo que todo error fue una página, pero no el final. Renuncio a vivir culpable por lo que ya has perdonado. Declaro que no cargo condena, sino propósito. Todo lo que parecía pérdida, Tú lo usaste para formar en mí un carácter digno de un discípulo tuyo. Hoy soy testimonio de que nada está demasiado roto para Ti. Que mi vida hable más de Tu gracia que de mi caída. Que lo que viví sirva para liberar a otros. Tú redimes, Tú restauras y Tú me renuevas en este año nuevo que está por comenzar. En el nombre del Cristo, amén.
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