El Comentario del Día
DOMINGOIX TIEMPO ORDINARIO. LA SANTÍSIMA TRINIDAD san Juan3, 16-18 Laintimidad de Dios Todossentimos cierto reparo en mostrar nuestra intimidad. Es lógico. Hay un pudorconnatural, que nos acompaña siempre, y que ha de respetarse, pues cada serhumano tiene el derecho (y el deber) de protegerla. Para algunos, sin embargo,esto puede sonarles a “chino”, ya que van imponiéndose en nuestros ambientesotros “talantes” que muestran las vergüenzas del prójimo (físicas y morales)sin medida alguna ... ¡y así nos va! Da la impresión de haber violado elcarácter sagrado que hay en todo hombre, lo que, precisamente, le haceasemejarse a su Creador. Esa dignidad, cuando es violentada, queda ensombrecidao aniquilada en el fango de la indiferencia y del más puro relativismo. “Lagracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santoesté siempre con todos vosotros”. Hoy celebramos una gran fiesta en la Iglesia:la Santísima Trinidad. ¡Qué distinta es la pedagogía de Dios respecto alcomportamiento del hombre! Mientras que éste, en un abrir y cerrar de ojos,puede echar por tierra su propia dignidad, Dios “ha necesitado” de miles deaños para dar a conocer su intimidad. Si leemos con atención algunos libros delAntiguo Testamento, iremos descubriendo algunas pistas que nos hablan de lo másíntimo de Él. Así, al comienzo del Génesis, se nos presenta ese Espíritu(“Ruah”), que aleteaba sobre la creación, como dando su conformidad a lo queDios había realizado. Posteriormente, tres personajes “extranjeros” sepresentan ante Abraham para profetizarle que iba a tener descendencia... y así,una tras otra, las comparencias de Dios, dando a conocer quién es, van dejandounas huellas precisas, que culminan en la manifestación del Mesías, el VerboEncarnado, el Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad. “Tantoamó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno delos que creen en él, sino que tengan vida eterna”. Siempre se nos ha dicho queel misterio trinitario de Dios (una sola esencia y tres personas) era de losmás arduos y difíciles para la comprensión humana. Sin embargo, Jesucristo noslo ha hecho mucho más fácil. Para ello, sólo ha empleado el lenguaje del amor.Tú y yo no somos otra cosa, sino el fruto del amor de Dios. Algo que,aparentemente, pudiera resultar tan sencillo como es hablar del amor, seconvierte en un verdadero misterio (o más bien en escándalo o necedad) cuandovemos a ese Hijo de Dios clavado en una Cruz. Esa fue la entrega que hizo DiosPadre a todos los hombres, que aceptó voluntariamente el Hijo, y que propicióla llegada del Espíritu Santo, Señor y dador de Vida, para nuestrasantificación personal. Aprendamosde La Virgen a decir “sí” a Dios, y pocas cosas (por no decir ninguna) nosharán falta entonces... Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de DiosEspíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad.
57 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de El Comentario del Día!