Espiritualidad con Fundamento
Un día a la vez La palabra es un acto creador Una de las diferencias más importantes del ser humano con los animales se encuentra en la palabra. Las diversas tradiciones coinciden en que los seres humanos concentramos más inteligencia divina en nuestro ser y uno de los símbolos que lo representa es la palabra. Pero la palabra es mucho más de lo que nos enseñan. Lo que nombramos, lo convocamos. Lo que repetimos, lo reforzamos. Lo que decimos de nosotros mismos —en voz alta o en el silencio de la mente— va construyendo, ladrillo a ladrillo, la realidad que habitamos. La ciencia moderna reconoce esta relación entre palabras, psiquis y realidad del ser humano. Las tradiciones espirituales lo han sabido desde antes y más profundo. En el Génesis, Dios crea el mundo hablando; el dios egipcio Ptah hace lo mismo con su lengua; el Popol Vuh maya narra cómo los dioses crean deliberando en palabras; el hinduismo sitúa el origen del cosmos en el sonido primordial del Om; el Corán —que significa literalmente recitación— el Islam lo considera una realidad eterna previa a su existencia física; y el Logos griego —que Juan toma para abrir su Evangelio— es la inteligencia que ordena todo lo existente. Tradiciones separadas por siglos y continentes, y todas llegan a la misma intuición: la palabra no viene después de la realidad. La precede. Por eso, el trabajo con la palabra es uno de los más exigentes del camino interior. Porque el ego habla mucho, habla rápido y habla sin medir. Critica, se queja, juzga, exagera, dramatiza. Y cada vez que lo hace, siembra en nosotros y en los demás algo que luego hay que desmalezar. Refinar la palabra no es volverse artificioso ni callarse lo verdadero. Es aprender a distinguir lo que construye de lo que destruye. Lo que abre de lo que cierra. Lo que viene del miedo de lo que viene del Amor. Y también aprender el valor del silencio. Porque no todo lo que pensamos necesita ser dicho. Hay verdades que, dichas a destiempo, hieren. Hay silencios que protegen, que dan espacio, que permiten que algo madure sin ser interrumpido. La persona que cuida su palabra cuida su mundo —y el de todos—. HOY: Prestaré atención a lo que digo. Observaré si mis palabras edifican o o desgastan, si nacen del ego o de algo más verdadero. Y cuando sienta el impulso de hablar desde el miedo o el juicio, elegiré primero el silencio. *Estos contenidos no reemplazan a una formación espiritual con Fundamento. Fórmate en un espacio cuidado, ético y humano para crecer en una espiritualidad libre de dogmas, pero con fundamento. Escuela Espiritualidad con Fundamento —Proyecto colectivo sin ánimo de lucro—: www.paulacesar.com/escuela Plazas abiertas para el curso CIENCIA ESPIRITUAL: https://www.paulacesar.com/cienciaespiritual Encuentros gratuitos de meditación y sabiduría interior — los 1.º y 3.º sábados de cada mes. Un refugio de paz y presencia donde acallar la mente, acercarte a textos de sabiduría eterna y compartir con otras personas: www.paulacesar.com/eventos GRUPO de LECTURA Y DEBATE de textos espirituales tradicionales: https://www.paulacesar.com/lecturaydebate
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