Iglesia El-Gibor
Eva como madre experimentó la fragilidad del pecado en sus hijos, recordándonos que la maternidad no otorga control absoluto; en contraste, Jocabed confió plenamente en Dios al entregar a Moisés en Sus manos, mostrando que la verdadera seguridad no depende de esposo ni de hijos, sino de la soberanía divina, y así ambas nos enseñan que la vida y la fe descansan únicamente en el Señor: “Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.” (Lamentaciones 3:24).
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