La Vía Láctea de Víctor Manuel
Te noto tan distante tan diferente, tan ausente, tan patente el vacío y la crueldad de la soledad, que no encuentro el camino que me llevo por el sendero, de nuestro destino, te siento tan lejana que la distancia me quema, y un desierto me abraza, y el amor es un océano donde las olas traen lamentos, llamándome por mi nombre mientras llora mi alma, y su ultima lagrima muere en un grito, de ecos apagados y tristes días pasados. Resulta fatal que me vuelvas a mirar resulta que ya estoy muerto en mi funeral, resulta que vivir es una pesadilla junto al mar, resulta que desear es un adjetivo de pecar, resulta que ser diferente es ser igual que yo, resulta que soñar es perder la realidad, resulta que amar es vivir con el temor, resulta que besar es condenar a la boca, resulta que ser es una eterna desilusión, resulta que al final, todo es un principio, y que los cuentos con final feliz vuelven a empezar, para salir de mi nariz.. tus lagrimas beben tristezas, tus tristezas beben penas, tus penas beben melancolías, tus melancolías beben soledad, tu soledad bebe de mi alma, y mi alma de una botella que se llama olvidar. Tus silencios ,tan llenos de palabras, dormidas un instante, de eterna sonrisa, buscadores de susurros en el vacío, que alimentan los versos escondidos, atrapados en un incauto desliz que navega si rumbo, en una botella, condenada a encontrarse al olvido, y perderse en una poesía maldita, que todavía no existe ni se ha leído. Que te muerdan el corazón con el hambre del amor, que te besen los labios aparcados en la tristeza, que te acaricien la piel que vaga sin rumbo fijo, que te hagan bailar pegadito a una melancolía, que te desnuden la mirada con una caída de ojos vacía, que te lleven al altar sin decirte la verdad. Me olvido del fracaso porque ya no recuerdo, navego a la deriva de un traspiés acongojado, y bailo sobre una muerte que iracunda, sonríe al espejo, desvinculando la mirada a un vacío cristalino del alma. Esquivando a la señora apagose la luz de los ojos, dio marcha atrás, y quedose atrapado en el gris, de un cuadro al óleo sin pintar, en un sin vida y sin muerte, condenado a vagar en la eternidad de un segundo, que permanece en las sobras de un vulgar reloj de pared. Mientras el olvido atrapa un sueño y renace un verso colgado de una nube, un eco de silencios, recuerda a su dueño, suicidando una lagrima que se descubre. Mientras el recuerdo muere de amor y empieza un cuento por el final, el ocaso perturba un beso y su ardor es un hielo con un puñal fatal. Mientras el ayer se apaga de insolencia, el presente se mira a un espejo y se pregunta ¿donde fue la inocencia?. Mientras el pasado es un otoño sin hojas, el hoy se disipa en una mentira que vuelve de una guerra de muertes rojas.
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