La Voz del Espectador
No hace falta que ocurra nada especial. No hay un día concreto en el calendario. No hay una ruptura clara. No hay un momento en el que alguien pueda decir: aquí empezó todo. Simplemente pasa. Te paras un segundo —o lo intentas— y hay algo que no está. O peor. Hay algo… pero ya no sabes muy bien qué es. Antes hablábamos solos. Y no pasaba nada. Pensábamos en voz baja. Dudábamos. Dábamos vueltas a las cosas. Discutíamos con nosotros mismos como si tuviéramos tiempo de sobra. Había una conversación interna constante. A veces caótica, a veces torpe, a veces incómoda. Pero era nuestra. Ahora seguimos pensando. Más que nunca. Pero lo que aparece en la cabeza ya no tiene el mismo peso. No tiene el mismo origen. No tiene el mismo roce. Son ideas limpias. Rápidas. Bien formuladas. Como si ya estuvieran pensadas. El problema no es el ruido. El ruido siempre ha estado ahí. El problema es lo que ocurre cuando, por casualidad o por cansancio, aparece el silencio. Porque en ese momento no aparece el vacío. Aparece algo. Y ese algo se parece demasiado a una voz propia. Pero no lo es. O al menos no del todo. Es un eco. Un eco de todo lo que has visto, leído y escuchado. De opiniones que te han atravesado. De frases que te han convencido sin que te dieras cuenta. De ideas que has repetido lo suficiente como para creer que eran tuyas. No es que hayas dejado de hablar contigo. Sigues haciéndolo. Pero con una voz que no reconoces como ajena. Decidir se vuelve más difícil, no porque falte información, sino porque sobra. Pensar en profundidad cuesta. No por falta de ganas. Por exceso de todo lo demás. Y estar a solas deja de ser descanso para convertirse en algo incómodo. Porque ya no estás solo. Estás acompañado por todo lo que has ido acumulando. Y entonces la pregunta ya no es si has perdido tu voz interior. La pregunta es otra. Si la voz que escuchas no es tuya… ¿quién está pensando por ti? Quizá la voz interior no ha desaparecido. Quizá está enterrada. Bajo capas de ruido, de contenido y de ideas prestadas. Y el problema no es encontrar silencio. El problema es algo más incómodo. Reconocer si, cuando por fin llega… lo que queda sigue siendo tuyo. Si te gusta leer con calma, suscríbete: aquí analizamos sin trincheras. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit elsillondelespectador.substack.com [https://elsillondelespectador.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1]
3 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de La Voz del Espectador!