Opinión en la botella
Una joven se acercó al que hasta ese día sería su novio y le dijo que su relación había llegado a su fin y que de ahora en adelante debían tomar rumbos separados y caminos que en lo posible no se volviesen a cruzar. El novio, sorprendido, por supuesto, le preguntó por el motivo de tamaña decisión. Ella, por su parte, le respondió que era una cuestión económica. Al caño mandó a su novio por motivos económicos. Una joven capitalina, muy de su casa, ella decidió colgar los guantes en el ring del amor y terminar con su romeo. Después de unos meses de ser el 'amorcito' en los contactos de su flecha, pasó a ser el susodicho o el innombrable. Le cortaron el gas a ese arrocito en bajo. La media naranja salió picha y al hembro le sacaron el hombro. Quedó más solo que gimnasio en Nochebuena. La economía resultó más cruel que despertador de lunes en la madrugada. La palabra economía en medio de una ruptura amorosa tiene una precisión casi quirúrgica, pero sí se aleja de las ideas y nociones equivocadas sobre ella. Por ejemplo, la siguiente sería una lista de ideas equivocadas sobre la economía: el joven no tenía ingresos suficientes, era un derrochador de lo que le llegaba, era un tipo endeudado, resultó ser una mentira el que iba a recibir una herencia o que ella necesitaba ahorrar en los regalos que ya no le daría. Pero ese no era el sentido que ella quería transmitir. Tantas ideas equivocadas para algo tan sencillo. El tiempo es el recurso económico más importante y aquella joven pensó que podía hacer algo mejor con su tiempo. Cuando el susodicho la llamaba disgustado, tenía que pasar por lo menos media hora en el teléfono y luego su disposición para estudiar quedaba por el piso y no se podía recuperar hasta el otro día. Tiempos de desplazamiento a su casa, domingos en los que él quería que lo viera jugar fútbol y cuando ella quería compañía, él simplemente no aparecía. ¿Puede haber un argumento económico más fuerte que este?. Entonces, el tiempo es escaso y cada decisión humana implica sacrificar aquello a lo que se renunció, en nuestro caso anterior, el tiempo de estudio. Las necesidades de estas dos personas eran muy diferentes, pero la conciencia de la escasez la tomó ella y actuó en consecuencia. Carl Menger dijo que las personas tienen una actividad previsora que les permite satisfacer sus necesidades y de manera específica lo refirió así: 'Así pues, respecto de la relación cuantitativa de los bienes, los hombres pretenden, con su actividad previsora encaminada a la satisfacción de sus necesidades, los siguientes fines: hacer una elección entre las necesidades más importantes que satisfacen con las cantidades de bienes de que disponen y aquellas otras que tienen que resignarse a dejar insatisfechas; alcanzar con una cantidad parcial dada dentro de la relación cuantitativa de bienes y mediante un empleo racional, el mayor éxito posible, o bien un éxito determinado con la menor cantidad posible'. Dicho en otras palabras, utilizar las cantidades de bienes de consumo directo y sobre todo las cantidades de medios de producción de que disponen de una manera objetiva y racional para satisfacer sus necesidades del mejor modo posible. La joven que rompió su relación decidió que su tranquilidad y estudio eran necesidades más importantes que una relación amorosa. Y aunque hubiese valorado más la cuestión del amor, ese joven no cubría esa necesidad. Con el tiempo disponible, esa cantidad específica de recurso, tuvo que resignarse, como dice Menger, a dejar cuestiones insatisfechas y hacer lo mejor posible con lo que se tiene. Qué maravillosa es la economía. Esta y todas las columnas anteriores están disponibles con la mejor calidad de audio en el sitio web opinionenlabotella.com [http://opinionenlabotella.com].
27 episodios
Comentarios
0Sé la primera persona en comentar
¡Regístrate ahora y únete a la comunidad de Opinión en la botella!