Podcast El pulso de la Vida
La obra de Francisco Umbral (1932-2007), "Mortal y rosa", escrita ya hace medio siglo, es un relato escalofriante y conmovedor, que nos desvela la muerte del único hijo del escritor, una tragedia que marcó toda su vida. Siempre ocurrente, cínico y provocador, su carácter se fue haciendo cada vez más amargo, pero no todo en él era pose. Rosa Montero le recuerda “como una persona herida, necesitado del amor y reconocimiento de los demás”. En Umbral el personaje se confunde con la persona. “Nunca se sabía si hablaba en ficción o de verdad, lo mezclaba todo”, dice Raúl del Pozo al principio del documental “Anatomía de un Dandy” (2020). En este programa, "Al Trasluz", escuchamos fragmentos de él con Manuel Jabois y la esposa de Umbral, María España, así como la propia voz de su hijo Pincho. Oímos declaraciones suyas en entrevistas con Joaquín Soler Serrano en "A fondo" (TVE) en 1977 y sus continuos choques con Mercedes Milá en 1978 (Dos por Dos) o Fernando Sánchez-Dragó en 1999 (Negro sobre blanco). Amparado por el Premio Nobel, Camilo José Cela (1916-2002), Umbral compartía con él ese sentido belicoso de la literatura, pero después de escribir miles de artículos, fundamentalmente sobre sí mismo, no se sabía cómo se llamaba en realidad, ni cuándo había nacido. Al perder a su hijo, el escritor descubre que "la única verdad posible" que ha tenido era su vida y su muerte. Y ante ella ha optado "por el autoengaño" de ser "inauténtico para siempre". Por eso nos dice: "No creáis nada de lo que diga, nada de lo que escriba: soy un farsante". Se pregunta: "¿De qué he posado yo en la vida? De quinqui, de dandy, de golfo, de revolucionario, de todo", confiesa. "Y eso es lo que quieren que uno haga su papel". Porque "estamos todos aquí tan perdidos, tan sin destino", que "la humanidad necesita el ejemplo de los grandes, de los decididos, de los triunfadores, de los gloriosos, de los que parece que tienen destino, aunque tampoco lo tengan". Es "por eso", que "cuando vienen a verme o me llevan a que me vean, procuro dar sensación de seguridad". Ya que "lo que más fascina a esa humanidad indecisa es la decisión, aunque sea fingida". Porque "mueve más una mentira firme que una verdad pensativa". ¿Y Dios? Bueno, "a veces necesitaría a Dios –dice Umbral–, para culparle de lo que me pasa, del dolor de mi hijo". Pero eso sería "otra forma de fe –ya que para él–, los dioses viven en gran medida de la indignación de los hombres". El autor cree que "el dolor humano parece una negación de Dios, pero en realidad es su más firme sustento". Puesto que "sin el dolor, Dios no sería tan necesario como consuelo, y sobre todo como indignación". Así que "la indignación superada, asumida, sublimada, es ya la fe", pero Umbral dice: "Yo, de momento, no he necesitado a Dios para desesperarme". En este programa de radio, José de Segovia se acerca compasivamente a la tragedia Umbral con fragmentos del libro "Mortal y rosa" (1975) y la maravillosa música de Daniel Panduro, creador tanto del diseño sonoro como de la realización técnica de este espacio.
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