Quimiofobia en un minuto
Descubre por qué aislar una reacción química en el laboratorio no sirve para explicar la complejidad del cuerpo humano. Usamos la ley de Lambert-Beer para entender los límites de la química básica y analizamos el peligro de gurús como el Doctor Bayter, que reducen tu metabolismo a una simple pizarra para vender dietas basadas en falacias y miedos infundados Si algo ocurre en un tubo de ensayo, ¿ocurrirá en tu cuerpo? La estapulación puede ser un problema y a veces se usa para vender curas mágicas y pánico injustificado. Te pongo un ejemplo con la ley de Lambert Beer. Imagina que tienes una disolución de un colorante. Haces que pase un haz de luz por tu disolución y mides su intensidad final. Lo esperable es que la intensidad de la luz sea menor que tu fuente inicial. Esto significa que a medida que aumenta la concentración del colorante, la cantidad de luz que logra atravesarla disminuye de forma exponencial. En el laboratorio, para verificar que se cumple la ley, se realiza una transformación matemática aplicando logaritmos, para que nos quede una relación lineal entre la luz que absorbe el colorante y su concentración. Y esto se comprueba en cada experimento, porque la ley no se cumple para todas las sustancias ni para todas las concentraciones, ya que aparecen interferencias e interacciones moleculares que rompen esa linealidad, hasta lo que parece simple y tiene sus límites. Pasa igual con la inmensa cantidad y complejidad de reacciones que ocurren en el cuerpo humano. Si te has encontrado en redes al Dr. Baiter, le habrás visto afirmar que consumir cualquier carbohidrato genera picos de insulina y lleva inevitablemente a la diabetes o hipertensión. Su error es reducir el metabolismo completo de un ser humano a la reacción de degradación de glucosa. Es el ejemplo perfecto de por qué no se puede aislar una ruta metabólica de una pizarra y basar tu alimentación en una extrapolación.
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