Todo está escrito
Septiembre de 2008. Dick Fuld, director ejecutivo de Lehman Brothers, dice en público que quiere arrancar el corazón de los vendedores en corto y comérselo delante de sus ojos. Pocos días después, Lehman presenta la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos. 639 000 millones de dólares en activos. 613 000 millones en deuda. 164 años de historia. Ovidio había escrito el caso veinte siglos antes. La versión popular del mito de Ícaro —no seas soberbio, no vueles demasiado alto— cabe en un imán de nevera y oculta el libro. La versión completa es más útil. Dédalo no le dice a su hijo “sé humilde”. Le dice “cuida la temperatura”. La advertencia no es moral, es técnica. Y Lehman, entre 2006 y 2008, falló exactamente como falla Ícaro: primero desatiende la señal, luego, cuando ya la nota, ha perdido la capacidad de corregir. Tres matices incómodos en el episodio. Fuld no era singularmente arrogante: lo singular era que no tenía red de rescate. La estructura legal le permitió cobrar 500 millones de dólares en compensación mientras la empresa quebraba. Y, a diferencia de Ícaro, Fuld no cayó solo. Tiró a una generación con él. Edición recomendada: Ovidio, “Metamorfosis”. Edición y traducción de Consuelo Álvarez y Rosa M.ª Iglesias. Editorial Cátedra, colección Letras Universales, Madrid. Todo está escrito · La carta — desarrollo amplio en Substack.
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