Un curso de milagros para todos
La proyección funciona como un mecanismo de defensa masivo del ego, cuyo propósito principal es mantenernos en un estado de ausencia de mente para que nunca regresemos al poder de decisión que realmente poseemos. Según el modelo psicodinámico que Wapnick integra de Freud, la mente primero niega o reprime su decisión interna de estar separada de Dios y la culpabilidad que esto conlleva, para luego «lanzar» ese contenido hacia fuera. Al proyectar el pecado y la culpa sobre los demás, sobre las circunstancias o sobre nuestro propio cuerpo, logramos la ilusión de habernos liberado de esa carga interna, convirtiéndonos ante nuestros propios ojos en víctimas inocentes de un mundo hostil que está más allá de nuestro control. Esta dinámica nos permite conservar nuestra identidad individual y separada, que es el objetivo supremo del ego, mientras señalamos con un dedo acusador a los hermanos diciendo que ellos son los responsables de nuestra desdicha. Mas información sobre el curso en uncursodemilagros.online
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