El Zóhar Parashat Pinjas
El Zóhar Pinchas
"Escucha, hijo mío, la instrucción de tu
padre"
El rabino Elazar deconstruye
el versículo del título para enseñarnos que las personas deben seguir la Torá
que Dios les dio, junto con sus reprimendas y castigos. Cuando alguien que ha
estudiado la Torá muere, esta le precede y le abre todas las puertas al Mundo
Venidero. El rabino Elazar dice que Dios se alegra más con quienes se levantan
de noche para estudiar la Torá.
Pertinencia
Los conceptos de castigo y
recompensa carecen de fundamento espiritual. Si alguien, inadvertidamente o
incluso a propósito, toca un carbón encendido y se lesiona, no declara haber
sido castigado por la brasa ardiente. Por el contrario, si alguien usa este
carbón para calentar su hogar, alimentar a su familia o bañarse en aguas
templadas, no lo interpreta como una recompensa. Es el conocimiento, o la falta
de él, lo que determina su influencia en la vida.
La Luz Espiritual funciona
bajo el mismo principio. El Rabino Elazar nos dice que si nos conectamos con la
corriente espiritual del Creador a través de la Torá y la Cábala, alcanzamos el
crecimiento espiritual y gestionamos estas magníficas fuerzas espirituales de
forma positiva y productiva. Si nos conectamos con la Luz espiritual a través
del ego, inevitablemente sufrimos daños, ya sean emocionales, físicos o
espirituales.
Aquí unimos nuestras almas a
la Luz de forma equilibrada y segura. El ego, junto con su afán de
autocomplacencia, queda subyugado. La iluminación resultante abre todas las
puertas que conducen al Mundo Venidero, para nosotros y para todos nuestros
semejantes.
Los justos que se han
dedicado al estudio de la Torá en la quietud de la noche, a lo largo de la
historia, ahora otorgan sus bendiciones al lector para que la alegría del Santo
reine sobre toda la Creación.