El Comentario del Día

Martes XI Tiempo Ordinario - 16.06

3 min · 16 de jun de 2026
Portada del episodio Martes XI Tiempo Ordinario - 16.06

Descripción

MARTES XITIEMPO ORDINARIO san Mateo5, 43-48 Elabsurdo de la injusticia   Quitad laCruz del lugar que ocupa en el centro de Cosmos y de la Historia, y el mundoentero se vendrá abajo, convertido en un absurdo. “¿Conqueme has sorprendido, enemigo mío?”. Ajab, finalmente, es denunciado, y todoparece indicar que la deuda de su crimen fuera a ser pagada: “En el mismo sitiodonde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros telamerán la sangre”… Pero, antes de que el castigo se desplome sobre quien a símismo se ha declarado enemigo de Dios, la voz de Jesús vuelve a sonar desde laMontaña: “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Asíseréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobremalos y buenos”… Ajab hace penitencia, una penitencia ridícula en comparacióncon su crimen, y es perdonado: “Por haberse humillado ante mí, no lo castigarémientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo”. Resultado: Nabot(un hombre pobre y justo), muerto; Ajab (un rey asesino), vivo… Y un castigoque espera a desplomarse sobre un hijo que nada tuvo que ver en aquel crimen.¡Un absurdo! Y, puestos a desenmascarar absurdos: ¿No lo es el que tus pecados másgraves, después de confesados, se hayan saldado con la penitencia de unAvemaría? ¿Dónde está la piedra angular que dé consistencia a este conjunto de“disparates” cuyo peso les hace despeñarse sobre el sentido común? “Castigaréa su familia en tiempo de su hijo”. La piedra angular está delante de nosotros.Contemplamos a ese hijo, y descubrimos que no se trata de Ocozías, el mediocreretoño de Jezabel. El alcance del anuncio del profeta era mucho más largo queel del vientre de aquella zorra. Hablaba del “Hijo del hombre”, Jesús: “Élsoportó el castigo que nos trae la paz”. Ponemos la Cruz en el medio, y todorecobra consistencia… Porque enlos brazos extendidos de Jesús Crucificado fue recogida la sangre de Nabot, yallí, a cambio de una viña terrena, recibió el justo en herencia la Viña deDios. Allí fue recogida la torpe penitencia de Ajab, y, unida al Corazón roto yal Cuerpo entregado de Cristo, hizo que el arrepentido mereciese lamisericordia de un Dios capaz de amar a su enemigo. Allí se depositan nuestrasculpas cuando confesamos, y allí se une nuestra minúscula penitencia a la deJesús. Allí Nabot, Ajab, tú y yo nos encontramos. En los brazos extendidos deJesús, crucificado sobre el mismo lugar en que los perros lamiesen la sangre deNabot, nosotros, que por nuestros pecados fuimos hechos semejantes a bestias,hemos lamido la Sangre del Cordero y hemos sido salvados. Nosotros somos la“familia” que, según anunció el profeta, sufre unida al Hijo. Noapartemos la mirada de la Cruz, ni bajemos de los brazos de María, que en elGólgota nos muestran el Madero Santo: porque, si por un solo momento lohiciese, me volvería loco. Miramos aMaría junto a Jesús Crucificado … y todo tiene tanto sentido que podríamosmorir de amor.

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Portada del episodio Martes XI Tiempo Ordinario - 16.06

Martes XI Tiempo Ordinario - 16.06

MARTES XITIEMPO ORDINARIO san Mateo5, 43-48 Elabsurdo de la injusticia   Quitad laCruz del lugar que ocupa en el centro de Cosmos y de la Historia, y el mundoentero se vendrá abajo, convertido en un absurdo. “¿Conqueme has sorprendido, enemigo mío?”. Ajab, finalmente, es denunciado, y todoparece indicar que la deuda de su crimen fuera a ser pagada: “En el mismo sitiodonde los perros han lamido la sangre de Nabot, a ti también los perros telamerán la sangre”… Pero, antes de que el castigo se desplome sobre quien a símismo se ha declarado enemigo de Dios, la voz de Jesús vuelve a sonar desde laMontaña: “Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Asíseréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobremalos y buenos”… Ajab hace penitencia, una penitencia ridícula en comparacióncon su crimen, y es perdonado: “Por haberse humillado ante mí, no lo castigarémientras viva; castigaré a su familia en tiempo de su hijo”. Resultado: Nabot(un hombre pobre y justo), muerto; Ajab (un rey asesino), vivo… Y un castigoque espera a desplomarse sobre un hijo que nada tuvo que ver en aquel crimen.¡Un absurdo! Y, puestos a desenmascarar absurdos: ¿No lo es el que tus pecados másgraves, después de confesados, se hayan saldado con la penitencia de unAvemaría? ¿Dónde está la piedra angular que dé consistencia a este conjunto de“disparates” cuyo peso les hace despeñarse sobre el sentido común? “Castigaréa su familia en tiempo de su hijo”. La piedra angular está delante de nosotros.Contemplamos a ese hijo, y descubrimos que no se trata de Ocozías, el mediocreretoño de Jezabel. El alcance del anuncio del profeta era mucho más largo queel del vientre de aquella zorra. Hablaba del “Hijo del hombre”, Jesús: “Élsoportó el castigo que nos trae la paz”. Ponemos la Cruz en el medio, y todorecobra consistencia… Porque enlos brazos extendidos de Jesús Crucificado fue recogida la sangre de Nabot, yallí, a cambio de una viña terrena, recibió el justo en herencia la Viña deDios. Allí fue recogida la torpe penitencia de Ajab, y, unida al Corazón roto yal Cuerpo entregado de Cristo, hizo que el arrepentido mereciese lamisericordia de un Dios capaz de amar a su enemigo. Allí se depositan nuestrasculpas cuando confesamos, y allí se une nuestra minúscula penitencia a la deJesús. Allí Nabot, Ajab, tú y yo nos encontramos. En los brazos extendidos deJesús, crucificado sobre el mismo lugar en que los perros lamiesen la sangre deNabot, nosotros, que por nuestros pecados fuimos hechos semejantes a bestias,hemos lamido la Sangre del Cordero y hemos sido salvados. Nosotros somos la“familia” que, según anunció el profeta, sufre unida al Hijo. Noapartemos la mirada de la Cruz, ni bajemos de los brazos de María, que en elGólgota nos muestran el Madero Santo: porque, si por un solo momento lohiciese, me volvería loco. Miramos aMaría junto a Jesús Crucificado … y todo tiene tanto sentido que podríamosmorir de amor.

16 de jun de 20263 min
Portada del episodio Lunes XI Tiempo Ordinario - 15.06

Lunes XI Tiempo Ordinario - 15.06

LUNES XITIEMPO ORDINARIO san Mateo5, 38-42 Ante lainjusticia … oración   “Yo, encambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno teabofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra”. Son palabras duras en símismas; pero, escuchadas tras el relato de la muerte de Nabot, constituyen todauna provocación y no podemos aceptarlas. ¿Acaso vamos a asistir impasibles a lavictoria del mal? Nos gustadecir: “buenos, sí; pero no tontos”… “Hermanos, sí; pero no «primos»”.Escuchamos estos tópicos al uso, y tan convencidos de que son un antídotocontra el evangelio, que un día terminaremos por gritar: “¡Pues sí! ¡«Primos» ytontos nos quiere Dios!”. No lo grito porque no es verdad: Dios no quieretontos ni “primos”. Pero menos aún quiere una nueva Jezabel que manipule suPalabra para obrar a su antojo. Porque, amparados en el “buenos sí, pero notontos”, devolvemos los golpes, empleamos tretas sucias, devoramos a nuestroshermanos y tomamos prestadas las armas del Príncipe de las Tinieblas para“arreglar” el mundo… Lo peor es que lo hacemos pensando que Dios nos da larazón. Entre laindignación ante el relato de la muerte de Nabot y la rebeldía ante laspalabras del Señor, hemos olvidado el salmo que une ambas lecturas: “Señor,escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, haz caso de mis gritos deauxilio”… La respuesta cristiana ante la injusticia no es la impasibilidad deun muerto, pero tampoco las sucias artimañas de un “vivo”. La respuestacristiana ante la injusticia es la oración, y esa oración debe hacerse tanto enfavor propio como en favor de quien comete la ofensa. Después,cuanto se pueda hacer empleando las armas de la luz debe hacerse. Pero nadie sellame a engaño: cuando hay maldad de por medio, en la mayor parte de los casosel cristiano está indefenso y debe abrazarse a la Cruz como lo hizo el Señor.Ese “buenos sí, pero no tontos” que ha llevado a muchos a combatir al mal consus propias armas es una puñalada en el corazón del Evangelio, y no debeaceptarlo jamás un discípulo de Cristo. A cualquiera que persista en el “buenossí, pero no tontos” le invitamos a que suba al Calvario y se lo diga a laSantísima Virgen…

Ayer2 min
Portada del episodio Domingo IX Tiempo Ordinario. Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - 14.06

Domingo IX Tiempo Ordinario. Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - 14.06

DOMINGOIX TIEMPO ORDINARIO. SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO san Juan6, 51-58 Lafortaleza de la infancia espiritual   Uno delos ídolos de nuestra civilización es el "self-made-man": el hombreque se ha hecho a sí mismo, y que de nadie depende porque a nadie debe nada...El conserje de una sucursal bancaria que ha llegado a ser dueño del Banco; elrepartidor de periódicos que alcanza la presidencia de los Estados Unidos...Nuestra generación contempla, en esos modelos, cómo cualquier dificultad puedeser superada por la fortaleza humana, y así sueña al superhombre. Es unalástima que tan bello sueño quede reventado, como una pompa de jabón, por elinsignificante alfiler de la muerte. Frente a su guadaña, superhombres yfrágil-hombres no somos sino unos niños desnudos e indefensos... ¡Quéhumillación! El niñoes el contrapunto del superhombre: no puede ni siquiera alimentarse a sí mismo,porque necesita unas manos que le den de comer. No puede ser asumir elprotagonismo de su existencia, porque apenas pasa de ser un precioso bultoreceptivo. Se duerme, cuando crece, en el sueño del superhombre. Y, poco antesde morir, despierta anciano y desvalido para volver a ser lo que era: un niño aquien otros alimentan. Han pasado setenta, ochenta años de sueño, y al cabo deellos se da cuenta de que aún tienen que cambiarle los pañales. "Note olvides del Señor, tu Dios, (...) que te alimentó en el desierto con un manáque no conocían tus padres"... La grandeza de estas palabras, que es lamisma grandeza de la Eucaristía, es que están escritas para niños. En ellas elprotagonista es sólo Dios, mientras el ser humano no pasa de ser elbeneficiario de unos cuidados maternos. Las fuerzas humanas tienen suimportancia, porque son nuestro homenaje al Creador y no hemos de escatimar,para Él, un sólo gramo de sudor. Pero la salvación no la ganaremos con nuestroesfuerzo, porque no hay superhombre en este mundo capaz de vencer a la muerte yasaltar el Cielo. A la hora de la salvación, somos niños y, al igual que ellos,debemos recibirla como recibimos la Eucaristía. Allí nos postramos indefensosmientras nos alimenta el mismo Dios que nos cambia los pañales en el sacramentodel Perdón. "Osaseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, notenéis vida en vosotros". El superhombre no entiende esas palabras de laIglesia según las cuales faltar a misa un domingo constituye un pecado que nospriva de la Vida Eterna. No las entiende porque cree que puede salvarse a símismo y pasar, de "self-made-man", a "self-saved-man"...Pero el "self-saved-man" no existe. Cualquier niño entiende, aún sinsaber hablar, que si no se abraza a los pechos de su madre morirá. Y cualquiercristiano que ame a Dios sabe que Salvación y Eucaristía son, exactamente, lomismo, porque Dios alimenta a sus pequeños. ¡Quiénnos iba a decir, después de tantos esfuerzos que acabaríamos siendo salvadospor una partícula de Pan de Vida puesta en la mesa del altar por una MadreInmaculada y depositada en nuestros labios por el propio Dios a través de lasmanos del sacerdote!

14 de jun de 20264 min
Portada del episodio Sábado IX Tiempo Ordinario - 13.06

Sábado IX Tiempo Ordinario - 13.06

SÁBADO IXTIEMPO ORDINARIO sanMarcos 12, 38-44 Lapaciencia de los hijos de Dios   “Proclamala palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, contoda paciencia y deseo de instruir”. Uno de los más graves problemas por losque pasa nuestra sociedad actual es la de la educación. Formar ciudadanos parala convivencia y el bien común no es tarea fácil. No se trata ahora de entraren disquisiciones de orden político o sociológico, sino de ver, a través de laPalabra de Dios, cuál es el orden querido por Él, y cómo beneficia al hombre.San Pablo, en la carta que dirige a Timoteo, le urge a dejar tras de sícualquier respeto humano, cualquier complejo, a la hora de anunciar elEvangelio. También hay una característica que define a todo cristiano en suvocación apostólica: la paciencia. Hablar depaciencia es sinónimo de dedicación y tiempo. Cuando hablamos de cuestiones queatañen a lo más profundo de nuestro ser, hay que empezar por el principio. Diosnos ha creado y, en condiciones normales, venimos al mundo en el seno de unafamilia. Cuando Cristo nació bajo el amparo de María y José, no se trataba demero azar, sino que fue “conscientemente” querido por la Providencia divina. Elcomportamiento de Jesús, a lo largo de su vida en el mundo, hacía referenciaconstante, directa e indirectamente, a la familia: parábolas, milagros,predicaciones, sentencias… Incluso a la hora de su muerte, quiso que su madreestuviera al pie de la Cruz, para recordarnos que, también ella, es madre de laIglesia. Olvidarel papel fundamental que ejercen los padres en la educación de sus hijos esmarginarlos y alienarlos. Cuando cada vez son más las voces que reclaman unavuelta al orden natural, en otros aspectos de la vida como puede ser el de lafamilia, parece vislumbrarse un odio irracional contra un derecho sagrado yperenne, garante de la dignidad humana. Aún resuenan en nuestros oídos lasbarbaries de genocidios cometidos contra la humanidad (nazismo, comunismo,terrorismo …), pero un holocausto más cruel se produce con el consentimiento deorganismos nacionales e internacionales que, presuntamente, han de velar por elbien de todos los hombres. La indefensión de niños que no podrán ver la luz,rupturas de familias “amparadas” por la sociedad del bienestar, manipulación dela vida con fines “terapéuticos”… ¿No es esto la “crónica de una muerteanunciada” para la humanidad? “Hecombatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe”. Lapaciencia y la formación están íntimamente unidas con la perseverancia. Nopodemos olvidar que Cristo ha vencido al pecado y a la muerte, pero estetriunfo no es una excusa para “cruzarnos de brazos”. La perseverancia en el“día a día” nos hará más fuertes en la esperanza. Tú y yo no vamos a cambiar elmundo “de hoy para mañana”, pero somos sembradores de pequeñas semillas quegerminarán en el momento oportuno, y su fruto, aunque lo recojan otros mástarde, tendrá el sabor y el aroma de lo más divino. ¡Ése es el compromiso deDios con los que le son fieles! “Osaseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más quenadie”. Para Dios cualquier obra hecha en su nombre, aunque sea la másinsignificante, tiene un valor infinito. No desprecies lo más cotidiano de tuvida por falta de motivaciones. De vez en cuando tendrás que “escarbar” en tuinterior para descubrir cómo el Espíritu Santo realiza su tarea como el másgenial de los artesanos. De eseactuar de lo divino fue protagonista ejemplar la Virgen María. Ella escondíalos misterios de Dios en su corazón, pero la semilla que llevaba en su seno dioel mayor de los frutos de la historia de la humanidad: Jesucristo, Salvador delmundo, Rey del Universo.

13 de jun de 20263 min
Portada del episodio Viernes IX Tiempo Ordinario - 12.06

Viernes IX Tiempo Ordinario - 12.06

VIERNESIX TIEMPO ORDINARIO sanMarcos 12, 35-37 Quejarnosa Dios   “¡Quépersecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor”. Quejarse no es malo, loestéril es tomar la queja como justificación de nuestras omisiones … Un hombre,en el lecho de la muerte, hablaba a un amigo suyo sobre el sentido de lalibertad. Este amigo argumentaba que Dios, en su infinita misericordia, nopodía permitir que los hombres renunciaran a su amor. El anciano moribundo,después de un largo silencio, contestó: “Ése es el problema. Dios nos ha creadopara amarnos y para que le amemos. Sin libertad no existiría criatura algunacapaz de amar a Dios por sí mismo… todo lo demás sigue las “instrucciones” quemarca el orden y fin natural de la creación. Lo prodigioso del ser humano esque, en cualquier momento, puede decir ‘sí’ o ‘no’ a su Creador”. La queja,por tanto, es algo muy humano. Y todo lo que pertenece a la condición limitadadel hombre no tiene como responsable a Dios, sino al ejercicio de la libertad.La primera “limitación” del hombre fue el pecado, y su forma de pensar y actuarha ido realizándose en una dirección muy estrecha, creyendo que con sus solasfuerzas podría superar cualquier obstáculo. Dios, para muchos, supone unimpedimento para esas ínfulas de “autodeterminación” que, aparentemente, noshacen más independientes. Pero Dios “necesita” de nuestras quejas. Y la oraciónes el mejor medio para ser escuchados… y sentirnos libres de verdad. “Muchosson los enemigos que me persiguen, pero yo no me aparto de tus preceptos”.“Hacer lo que me da la gana” puede sonar a algo rotundo y muy personal. Larealidad es diferente. Cuando renunciamos a aquello que creemos nos reprime (lamoral, las costumbres, la educación, el bien común…), el efecto que conseguimoses el contrario: quedamos esclavizados por las cosas que mueren, y que no nosdan sentido de nada. En cambio, aquél que busca en su existencia elcumplimiento de la ley de Dios, proclamará junto al salmista: “El compendio detu palabra es la verdad, y tus justos juicios son eternos”. Lo salmosestán repletos de quejas. Jeremías era otro “gran quejica”. Muchos profetasapelaban a Dios compasión ante las misiones que les encomendaba… Jesucristo, enGetsemaní, pidió a su Padre que, si era posible, apartara el amargo cáliz de laPasión. El Hijo de Dios no tenía pecado, pero quiso llevar sobre sí todas lasquejas de la humanidad, desde Adán hasta el fin de los tiempos. Todo para quetú y yo recobráramos la única libertad que nos garantiza ser “libres”. “Lagente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo”. También nosotros disfrutamos denuestra relación con Dios. Sabemos que, en todo momento, seremos escuchados porÉl, y que nuestras quejas no son motivo para abatirnos, sino de sacar fuerzasde nuestra debilidad. Así lo entendieron durante siglos aquellos que buscabanidentificarse con los sentimientos de Jesús, y así lo entendemos nosotros. Comodecía el propio san Pablo: “Todo es para bien”. A laVirgen se le dijo: “Bendita tú porque has creído”. Y ella extiende su mantoamoroso sobre cada uno de nosotros. En ese refugio de ternura y misericordia,oiremos voces que aclamarán al unísono: “Bienaventurados vosotros que osquejasteis y fuisteis escuchados”.

12 de jun de 20263 min