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episode El malestar de la cultura vallisoletana: de los años 80 al reto de la 'taquilla única' artwork

El malestar de la cultura vallisoletana: de los años 80 al reto de la 'taquilla única'

Valladolid arrastra una desconexión histórica entre los grandes espacios del centro y la cultura de los barrios. La inminente apertura del Lope de Vega evidencia la necesidad de modernizar la gestión. Teatro Lope de Vega en 2008 - Foto Luis Fernández García CC BY-SA 4.0 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/3/3c48821478fb13cd7c310a499a6e8402f2bee9f0.jpeg]https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Teatro_Lope_de_Vega,_Valladolid#/media/File:Teatro_Lope_de_Vega_-_Valladolid_20080815a.jpg Para entender cómo hemos llegado a esta desconexión actual en la gestión cultural de Valladolid, conviene hacer un poco de memoria. Hubo un tiempo en el que se trabajó en otra dirección: creo que en la etapa tan ilusionante que va desde 1979 a 1990 se hizo una gran labor conjunta en la ciudad. Hay que recordar de dónde veníamos: hasta el 79 no hubo más que una simple concejalía de festejos, y en fecha tan tardía como 1977 el responsable “de la cosa cultural” apenas contaba con medio millón de pesetas para ferias; el resto dependía de patrocinios o de Alcaldía. Aquel impulso inicial fue muy fuerte, animado también por un Estatuto de Autonomía que empujó a la ciudad a posicionarse. En aquellos años se asumieron grandes riesgos: la escuela de teatro y música, la orquesta sinfónica, la Muestra Internacional de Teatro, el apoyo a grupos locales, la creación de la Fundación Municipal de Cultura o la construcción de los primeros centros cívicos como el Teatro Canterac en el barrio de Las Delicias. El camino, uniendo el centro y los barrios, quedaba trazado. Centro Cívico (Teatro) Canterac - Foto Ayuntamiento de Valladolid CC BY-SA 3.0 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/1/113a872f6e7b473ff162ab32fc2807781931f9a7.jpeg]https://commons.wikimedia.org/wiki/File:449_Centro_Civico_(Teatro_Canterac).jpg Sin embargo, con el paso de los años, aquel empuje se fue diluyendo hacia una cierta “normalidad” institucional. A partir de los años noventa se apostó fuerte por el “contenedor” cultural, con hitos como el Patio Herreriano o el heredado Teatro Calderón, pero esa gran inversión contrastó con una paulatina desinversión en la cultura de base . En aquella época se llegó a vivir, por ejemplo, un fuerte choque administrativo con la música emergente y las salas de conciertos. A partir de 2015 se intentó revertir esa tendencia dotando de más fondos a los programas municipales, acercándose al ocho o diez por ciento del presupuesto (cifras más próximas a las de urbes como Barcelona). Pero el esfuerzo económico chocó con un lastre organizativo que seguimos arrastrando hoy: la falta de coordinación . La cultura “de centralidad” y la “de proximidad” pasaron a depender de concejalías diferentes y, pese al esfuerzo desde áreas como Participación, sumar ambas realidades sigue siendo una asignatura pendiente. Esa es la herencia con la que llegamos a la actualidad, donde la visión municipal corre el riesgo de estancarse en modelos del siglo pasado: oscilando entre el afán puramente patrimonialista y un modelo centrado únicamente en el gran espectáculo. En el camino, se entra muy poco en revalorizar la “democracia cultural” . Más allá de la vieja idea de que “cada persona es un artista”, el problema en nuestras calles es que estamos dejando la difusión en manos de la inercia del mercado, creando grandes ausencias. Faltan programas pensados específicamente para jóvenes, mayores, población migrante y minorías , así como espacios para los grandes debates de este siglo: ecologismo, feminismo o diversidad. Más allá del debate de ideas, esta falta de cohesión cristaliza en un problema de gestión pura y dura en el día a día. Hoy podemos ver cómo las sinergias entre los grandes equipamientos de artes escénicas de Valladolid brillan por su ausencia: el Teatro Calderón y el LAVA van cada uno por su lado en cuanto a difusión y centralización de compra de entradas. Un caos organizativo que, con total seguridad, se agravará con la inminente entrada del rehabilitado Lope de Vega en escena. Laboratorio de las Artes (LAVA) - Foto MiguelAlanCS CC BY-SA 4.0 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/1/17db25504eb4e30237e1dc4f628b17350168164b.jpeg]https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Laboratorio_de_las_Artes_de_Valladolid_(LAVA)_7.jpg En muchas ciudades medias de Europa la solución a este problema ya es una realidad a través de la “taquilla única” para todos los acontecimientos culturales, públicos y privados. Un reciente viaje a Bonn y Koblenz (Alemania) me lo confirmó: todo está centralizado en el mismo edificio y la misma plataforma, desde el teatro de la ciudad a la visita al castillo. A nivel interno, referentes como Barcelona ya integran en una misma área las artes y la participación mediante centros cívicos. La red de centros en Valladolid es mejorable, pero tiene mucha implantación. Un uso conjunto y coordinado de la gestión cultural, con herramientas como una taquilla única que conecte por fin el centro con los barrios , multiplicaría las oportunidades tanto para creadores (aficionados y profesionales) como para el gran público. Ese, y no las guerras culturales partidistas, debería ser el verdadero foco para la ciudad.

22 de may de 2026 - 1 h 0 min
episode El debate del estado de las dos ciudades: triunfalismo en los despachos frente a la parálisis de los barrios artwork

El debate del estado de las dos ciudades: triunfalismo en los despachos frente a la parálisis de los barrios

En el último debate del estado de la ciudad antes de las elecciones, el equipo de gobierno situó el eje del mismo en la confrontación política nacional, dejando en un segundo plano la emergencia de la vivienda, el transporte o la limpieza que denuncian las asociaciones. Casa consistorial - Ayuntamiento de Valladolid - Villimy CC BY SA 4.0 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/1X/7ac13d0c76776fae59c0d4eecb8313256697bdc6.jpeg] Si uno se queda con el resumen oficial sobre el Debate del estado de la ciudad celebrado este lunes, la estampa de Valladolid es la de un bastión institucional. Titulares que hablan de rebajas en el IBI, reproches cruzados con la oposición y un alcalde erigido en “la resistencia frente a Sánchez”. Sin embargo, si uno bajaba el volumen del ruido político y escuchaba a los colectivos sociales y vecinales al inicio del pleno [https://www.youtube.com/live/9MIMUwDedp0?si=5XfR5EeID5prA8yL&t=1333], el diagnóstico es radicalmente distinto y mucho menos amable: Valladolid no avanza, se frena y retrocede. Este debate extraordinario, el último antes de la cita con las urnas en mayo de 2027, escenificó el profundo abismo que existe entre la agenda de la Plaza Mayor y las aceras de los barrios. Frente a un gobierno de PP y Vox que consumió su tiempo justificando la inacción por la “herencia recibida” y los agravios del Ministerio de Transportes, la calle exigió soluciones de gestión a problemas que afectan al bolsillo y al día a día del vecino. El choque más evidente se dio en el modelo urbano y la salud pública. Mientras el equipo de gobierno sacaba pecho por la compra de nuevos autobuses y un “plan de choque” con 41 vehículos de limpieza para tapar las quejas diarias por la suciedad, Carmen Duce, en representación de Ecologistas en Acción, puso una cifra demoledora sobre la mesa [https://www.nodo50.org/ecologistas.valladolid/spip.php?article2284]: la contaminación atmosférica ocasiona en Valladolid cerca de 300 muertes prematuras al año. Esa es la realidad de una ciudad que parece estar apostando por un modelo que prioriza el vehículo privado frente a las infraestructuras ciclistas y eterniza la implantación de medidas reales. Es una dinámica que ya tratamos en “La ZBE y el verdadero problema de moverse por Valladolid [https://otrapucela.org/la-zbe-y-el-verdadero-problema-de-moverse-por-valladolid]”, donde se explicaba que detrás de la batalla judicial por las emisiones hay un modelo de ciudad profundamente desigual. De poco sirve presentar flotas de autobuses nuevos si las líneas periféricas siguen atascadas y el espacio público sigue secuestrado por el asfalto. La segunda gran brecha del pleno fue la vivienda. Con los precios de alquiler asfixiando a gran parte de la población, Margarita García, portavoz de la Federación Vecinal Antonio Machado, no se anduvo con rodeos [https://www.vecinosvalladolid.org/intervencion-en-el-pleno-estado-de-la-ciudad-2026/]. Denunció la inoperancia de la empresa municipal VIVA, el desmantelamiento de programas sociales como ALVA y calificó el reciente Plan Municipal de Vivienda como un simple “trampantojo”. La emergencia habitacional es el gran elefante en la habitación del que el Ayuntamiento prefiere no hablar. Una crisis que ya radiografiamos en “Valladolid: cuando trabajar ya no garantiza poder vivir en tu barrio [https://otrapucela.org/valladolid-cuando-trabajar-ya-no-garantiza-poder-vivir-en-tu-barrio]”, evidenciando cómo la falta de alternativas está expulsando a las familias hacia los municipios del alfoz. Y por debajo de todo esto, el pleno constató una crisis de participación ciudadana que debilita el pulso entre el Ayuntamiento y sus barrios. Las asociaciones vecinales advirtieron que la participación ciudadana ha quedado reducida a un papel puramente decorativo. La mejor prueba es el nuevo sistema de sorteo para los Presupuestos Participativos, que ha dejado asambleas fantasma con apenas cuatro o cinco asistentes por zona. Cuando las decisiones sobre en qué se gasta el dinero de un barrio se toman a puerta cerrada y sin escuchar a quienes lo habitan, la participación es solo un eslogan. Durante el debate, la oposición recogió el guante de este malestar vecinal e intentó aterrizar el pleno en la suciedad de las calles, las listas de espera en los servicios sociales y la parálisis urbanística. Pero chocaron contra un muro. Ni PP ni Vox ofrecieron respuestas concretas a los vecinos. Prefirieron mantener el foco en las políticas nacionales y el agravio permanente frente al Gobierno central. A un año de las elecciones, el debate dejó una conclusión amarga que difícilmente ocupará portadas: en Valladolid el foco institucional parece haberse desplazado hacia la política nacional, alejándose de las demandas locales que esperan en la puerta del Ayuntamiento.

11 de may de 2026 - 1 h 0 min
episode Cascotes y negacionismo: Lanzan una campaña vecinal para exigir la seguridad del Arco de Ladrillo artwork

Cascotes y negacionismo: Lanzan una campaña vecinal para exigir la seguridad del Arco de Ladrillo

Tras un nuevo desprendimiento bajo el viaducto y la negativa reiterada del Ayuntamiento a emitir un informe técnico, la Plataforma por la Integración Ferroviaria [https://aldeapucela.org/integracion/] lanza una campaña reclamando su realización inmediata [https://participa.aldeapucela.org/informe-seguridad-arco-ladrillo/]. “No es política, es seguridad pública”. Foto actual del agrietado estado del viaducto - Mayo 2026 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/7/7552f5e8ba96c53c69163fc4c2dd1cda1b9598ad.jpeg] El pasado miércoles 6 de mayo, sobre las 20:30 de la tarde, la vieja mole de hormigón del viaducto de Arco de Ladrillo volvió a dar un aviso. Un vecino que caminaba por el paso inferior avisó a través de la comunidad vecinal Aldea Pucela [https://t.me/AldeaPucela/18111/156736] cómo varios cascotes cayeron a escasos centímetros de él y de otra pareja. Aunque las piedras se desintegraron al golpear el suelo, el susto fue suficiente para motivar una llamada inmediata al 092. Todo esto, apenas un par de semanas después de que los vecinos soportaran obras nocturnas e insomnio [https://bsky.app/profile/integracion.aldeapucela.org/post/3mj2cypusls2h] por un nuevo parcheo de urgencia en la estructura. Foto de la cornisa del viaducto desde la que se desprendieron los cascotes - Mayo 2026 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/1/12288a4f46ec0294400cef460d61caaf192bf536.jpeg] Sin embargo, en el número 1 de la Plaza Mayor el cielo parece seguir despejado. Apenas unas horas después del incidente, el concejal de Movilidad, Alberto Gutiérrez Alberca, desmintió en la cadena SER [https://bsky.app/profile/integracion.aldeapucela.org/post/3mlc52xyetc2c] que hubiera ocurrido tal desprendimiento. Según su versión, tras enviar a un ingeniero técnico a revisar la zona durante la mañana, “no hay ninguna incidencia y todo transcurre con normalidad”. EL MURO INSTITUCIONAL: SIN INFORME “POR BUENA CONCIENCIA” El choque entre la alerta a pie de calle y la extrema tranquilidad institucional no es nuevo. De hecho, el estado del viaducto se ha convertido en un auténtico tabú oficial. Pese a que hace apenas una semana publicábamos en La Otra Pucela el historial crítico de la infraestructura [https://otrapucela.org/p/1063/el-arco-de-ladrillo-la-agonia-de-un-viaducto-que-secuestro-a-un-monumento/], un viaducto zombi cuyas vigas llegaron a perder el 40% de su capacidad portante, según una nota técnica municipal, y que el actual equipo de gobierno se ha negado de forma reiterada a elaborar un dictamen técnico exhaustivo que garantice su estabilidad. La negativa más sonada se vivió en el Pleno del pasado mes de enero. Ante la petición de encargar un estudio independiente que clarificara el estado del viaducto tras la aparición de nuevas grietas, el equipo de gobierno impuso su mayoría para frenarlo. Su argumento para tranquilizar a la ciudad no se basó en estudios ni mediciones, sino en una frase del alcalde que quedó en el acta para la posteridad: “La mejor almohada es una buena conciencia”. Paredes desquebrajadas del viaducto - Mayo 2026 [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/c/ca10c08ca0d8f129820f4afde9cbdd7854a1225a.jpeg] LA VÍA VECINAL: UN TRÁMITE DE SEGUNDOS Ante la negativa política a evaluar de manera transparente el riesgo real, la sociedad civil ha decidido poner pie en pared. La Plataforma por la Integración Ferroviaria, apoyándose en el entorno colaborativo de Aldea Pucela, ha lanzado una campaña de respuesta ciudadana [https://participa.aldeapucela.org/informe-seguridad-arco-ladrillo/]. El mensaje que trasladan es tajante: pedir un informe inmediato del estado de esta mole ha dejado de ser un tema de debate sobre urbanismo. Insisten en que se ha convertido en una cuestión estricta de seguridad pública y responsabilidad vecinal máxima. No es política, es prevención. Para sortear el muro burocrático, han habilitado una herramienta digital muy sencilla, un sistema que, con un par de clics, redirige fácilmente al usuario al canal oficial de WhatsApp del Ayuntamiento de Valladolid con la reclamación ya preparada. El objetivo es hacer llegar a la atención ciudadana municipal peticiones formales para forzar al Consistorio a emitir, de una vez por todas, el documento que acredite si el viaducto por el que pasan a diario miles de conductores y peatones es seguro o si, por el contrario, estamos ante un peligro ignorado. CÓMO PARTICIPAR Si quieres unirte a la iniciativa y registrar en segundos tu propia solicitud de informe de seguridad en el WhatsApp del Ayuntamiento, puedes acceder a la herramienta a través de la web de la campaña vecinal [https://participa.aldeapucela.org/informe-seguridad-arco-ladrillo/].

8 de may de 2026 - 1 h 0 min
episode Los vecinos que rescatan los carteles de Valladolid de los escombros artwork

Los vecinos que rescatan los carteles de Valladolid de los escombros

Custodiar el letrero de un local que cierra no es solo nostalgia: es proteger la identidad de las calles frente a las franquicias. El ‘Equipo de Rescate’ busca ciudadanos que den el chivatazo antes de que sea tarde. Iniciativas comunitarias como Valladolid con Carácter recuperan y archivan los rótulos comerciales en riesgo de desaparecer. Detrás de la salvación de letras míticas como las de Regalado o Calzados Prieto hay una red vecinal que avisa a tiempo de frenar la destrucción. Antiguo rótulo de "Bus Stop" en la estación de autobuses - Foto Miriam Chacona [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/6/6ffeda19082e120efa5204a29b276072ba07306d.jpeg] Más allá del diseño gráfico o la nostalgia, los rótulos comerciales forman parte de la memoria colectiva de nuestros barrios. Son señales que nos ayudan a orientarnos, pero también a reconocernos. Hablan de quiénes hemos sido, de los oficios que sostuvieron una comunidad, de las personas que habitaron esos espacios y de la identidad propia que hace diferente a Valladolid de cualquier otra ciudad. Cuando desaparece el letrero de la mercería o del bar de toda la vida no solo se pierde un objeto físico o una tipografía bonita. Se pierde una capa de recuerdos cotidianos. Desaparecen referencias compartidas por generaciones de vecinos. Además, estos comercios y sus carteles construyen el paisaje de nuestras calles, que en muchos casos viene siendo sustituido por grandes franquicias que diluyen la personalidad y homogeneizan los barrios; o peor aún, por el permanente cartel de “se alquila”. Los rótulos tradicionales aportan singularidad y carácter. Muchas veces no somos conscientes de su valor hasta que desaparecen, como nos ha pasado recientemente con el doloroso adiós del icónico luminoso del Bus Stop en la estación de autobuses. Y cuando desaparecen, el barrio empieza a perder parte de su identidad. Leire y Alejandro en un rescate en marcha - Foto Carlos de Miguel [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/6/6a563514a283d2dc51cf188aeeb86189b5ff2548.jpeg] RESCATADOS DE LA BASURA EN VALLADOLID Desde el Equipo de Rescate creemos que el mejor lugar para un rótulo es la calle. Por eso, nunca intervenimos si no hay un peligro real de que desaparezca. Pero al ser un equipo pequeño, si nadie avisa, a veces las piezas se pierden por un descuido o porque nadie se ha parado a pensar que forman parte de nuestro patrimonio. La mayoría de las veces, cuando nos plantamos en un local en obras y pedimos a los dueños o a los albañiles que no tiren el cartel, no entienden que esa pieza tiene un valor que nos pertenece a todos. Otras personas sí lo comprenden y nos hacen la labor más fácil; y otros, sin embargo, al entender que tiene valor, intentan sacar tajada. Lo que más nos gusta de este proceso es cuando nos cuentan la historia del local, una información que siempre plasmamos en nuestra ficha de rescate. Uno de los rótulos encontrados al lado de los contenedores, encontrado gracias a un vecino de las Delicias. [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/e/e191f8591b7d63f0cd4e5fb4c9f1e9bef9352f52.jpeg] El año pasado, por ejemplo, logramos salvar el mítico rótulo de “REGALADO”, del centro de la ciudad. A pesar de habernos puesto en contacto con los operarios de la obra, no nos llamaron para ir a recogerlo. Fue exclusivamente gracias al chivatazo de varios vecinos que pudimos rescatar las letras, que ya estaban tiradas al lado de unos contenedores en dos puntos diferentes de la ciudad. Otro ejemplo de la capital es “Calzados Prieto”, en el Paseo Zorrilla. Era un rótulo con letras corpóreas muy interesante. Al ir a recogerlo comprobamos que ya había sufrido daños al ser descolgado durante la reforma del local. Hoy, todos estos rótulos descansan en nuestro almacén ‘Don de Gentes’, en Casasola de Arión, donde los catalogamos y archivamos con sus materiales y su geolocalización. Rótulo de "Regalado" en el taller de Don de Gentes - Foto Miriam Chacón [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/2X/e/eaede3e7dddbdfe8229bd9d4c3ae4ba82f53794d.jpeg] Evitar que las letras de nuestros barrios se esfumen es posible gracias a la implicación vecinal. Solo hace falta mirar un poco más hacia arriba y dar el aviso. ---------------------------------------- QUÉ HACER Y DÓNDE AVISAR Cualquiera puede convertirse en custodio del patrimonio gráfico de su barrio. Si pasas por delante de un local cerrado y ves movimiento, estos son los pasos a seguir: 1. Atención a las señales: Fíjate si aparece un cartel de liquidación, un “se vende” o un “se alquila”. Si conoces el negocio, entra y pregunta qué va a pasar con el letrero. 2. Si ya hay albañiles: Acércate e intenta avisar a los operarios de que ese rótulo es patrimonio gráfico y merece conservarse, o al menos que no lo rompan al descolgarlo. 3. Da el aviso: Si no sabes cómo actuar, no te atreves a preguntar o ves directamente un cartel en los escombros, haz una foto rápida y escríbenos al Equipo de Rescate indicando la calle exacta. Puedes hacerlo a través de Instagram (@vaconcaracter [https://instagram.com/vaconcaracter]), en la página web [https://www.valladolidconcaracter.es/equiporescate/] o avisar en el grupo de Aldea Pucela [https://t.me/aldeapucela]. Nos organizaremos para intentar ir a recogerlo.

7 de may de 2026 - 1 h 0 min
episode Juan (Laika): “Valladolid prefiere a los vendedores de crecepelo antes que el trabajo de base” artwork

Juan (Laika): “Valladolid prefiere a los vendedores de crecepelo antes que el trabajo de base”

El portavoz del Colectivo Laika [https://www.instagram.com/colectivolaika/] analiza 20 años de agitación cultural en una ciudad que, según dice, a veces prefiere a los “vendedores de crecepelo” antes que el trabajo de base. Su próximo empeño: que la música en directo vuelva a sonar en la Pérgola del Campo Grande el próximo 20 de junio. ---------------------------------------- Juan dice que para el baloncesto tiene el ojo de Thom Yorke y para la música la muñeca de Víctor Sada. Es una forma humilde de explicar cómo se divide el tiempo de alguien que lleva dos décadas sosteniendo uno de los pilares de la cultura independiente en Valladolid: el Colectivo Laika [https://colectivolaika.com/]. Hablamos con él sobre la “burocracia del ruido”, los grupos que se pierden por el camino y esa cabezonería necesaria para seguir montando conciertos en una ciudad que, a veces, parece preferir el éxito de masas antes que la apuesta por lo nuevo. El Colectivo Laika cumple 20 años de resistencia cultural en Valladolid (Nueva imagen a cargo de @unbuentipo) [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/1X/3f1d1a136dda3ec5a2ba082751cd4bb5d1f5a054.png] BALONCESTO, CRÍTICAS Y CARGA Y DESCARGA Entrenas a benjamines y “fichas” bandas. ¿Se comparten instintos en ambos mundos? Diría que para el baloncesto tengo el ojo de Thom Yorke y para la música la muñeca de Víctor Sada. Son cosas distintas, aunque disfruto mucho de ambas. Entreno minibasket a benjamines en una escuela y, quizás, lo más extremo que he hecho en estos años haya sido birlar a dos prebenjamines porque andábamos cortos de efectivos para los partidos. A su primer entrenamiento fueron con sus madres y se pasaron un rato largo llorando, pero ahora aportan un montón y disfrutan mucho jugando. En el caso de Laika, ningún artista nos ha venido llorando ni escoltado por su madre, pero también hay una labor de equipo. En la escuela, si un día me creo Popovic, siempre viene a bajarme los humos el responsable que me aprieta con los entrenamientos. En Laika, si me vengo arriba queriendo traer alguna cosa fuera de lo común, nuestro tesorero asume ese papel de abogado del diablo y lo reduce todo a los números, aunque intentamos llegar a un punto intermedio. Pasaste años analizando discos en Muzikalia. ¿Es más fácil ser crítico que promotor? El Juan que monta conciertos le diría al Juan que escribía críticas que se dedicara a otra cosa. Cuadrar presupuestos y tener financiación es bastante más difícil que ser un flipado creyéndose un redactor de la revista Wire. Pero la experiencia como “promotor” es bastante más enriquecedora que escuchar un disco las veces que sean. Ver, por ejemplo, a Phil Selway (Radiohead) actuando en el Espacio Joven quizás supere escuchar la discografía completa de Radiohead. Puedes leer lo que escribía ese Juan en su etapa de redactor en Muzikalia [https://muzikalia.com/author/juanbonrostro/]. EL MAPA DE UNA CIUDAD QUE SE VUELVE “GRIS” En 20 años el mapa físico de Valladolid ha cambiado radicalmente. ¿Es hoy una ciudad más aséptica? Tengo la sensación de que cuando empezamos era todo bastante más gris, pero pronto hubo una eclosión de proyectos como Reducto Sónico [https://www.instagram.com/reducto.sonico/], el Open Mic que hacía Vielba [https://www.instagram.com/el_meister/] en Borsalino, La Base Mágica, Cuadrilátero Cultural o el Espacio Joven Sur, que reforzaron lo que ya existía. Se han perdido cosas, pero han ido surgiendo otras iniciativas como Mimosos [https://www.instagram.com/mimosos.svc/], Pólvora [https://www.instagram.com/somoslapolvora/], Insurgents Collective [https://www.instagram.com/insurgents_collective/] o espacios que también tienen sus proyectos como Bicoca Records [https://www.instagram.com/bicocarecords/] o Bizarro [https://www.instagram.com/stories/elbizarrobarindependiente/]. Eso sí, se echan en falta programaciones como las del Café España o propuestas institucionales más arriesgadas como las que hacía Ambigú, del que no ha habido relevo. El grupo Nation of Language durante una de las citas internacionales organizadas por Laika en Valladolid (Foto de José Luis Useros) [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/1X/0868f366898b6c04f1637823fc1797dbbcb0314d.jpeg] ¿Cómo se cuida a una banda de fuera para que se vaya hablando bien de Valladolid? El año pasado una banda de Madrid vino a tocar y me pareció extremadamente frío cómo los trataron en otro sitio: tenían la sala, el hotel y la cena, pero no había nadie de la organización en ese concierto. Siempre hemos entendido que organizar conciertos es algo más: conocer otras experiencias de esas personas que tienen vidas distintas a las nuestras. Si el artista quiere ver la Casa de Cervantes (como Cass McCombs) o cenar en sitios como La Cárcava [https://www.instagram.com/tabernalacarcava/] por sus opciones vegetarianas, allí estamos. Antaño solíamos acabar en La Piedra y ahora, después de algún concierto, acabamos en el Nuberu [https://www.instagram.com/cafe_nuberu/], aunque hay que advertir con humor que Juanjo (bajista frustrado y dueño del bar) no es tan amable y tenemos que andar vigilando para que no eche lejía en las consumiciones de los músicos. LA POLÍTICA DE LOS “VENDEDORES DE CRECEPELO” Habéis agitado Valladolid bajo gobiernos de todos los colores. ¿Ha habido alguna “alfombra roja” para la cultura independiente? Ha dependido más de personas que de siglas y, aunque siempre ha habido tiras y aflojas, el balance es positivo. Pasamos de que se reconociera el festival Véral en tiempos de Mercedes Cantalapiedra, a que se escucharan nuestras sugerencias para actuaciones en la Plaza Mayor con Óscar Puente. Ahí estuvieron Los Planetas, C. Tangana, Bad Gyal o Amaia. Para este año han vuelto a escuchar, así que estamos satisfechos. Pero los conciertos de fiestas son fogonazos. Lo más importante sería tener una sala donde se pudieran hacer conciertos en mejores condiciones y pudiendo trabajar con más antelación. ¿Sentís que hoy la cultura de base se ve como un valor a proteger o como un “problema” de orden público? A nivel institucional, me parece que hay una cierta indiferencia. La cultura de base siempre ha encontrado resquicios para salir adelante. Hubo una época en la que alguien se dedicó a denunciar a salas de conciertos y generó bastante paranoia; llegamos a hacer conciertos invisibles en sitios secretos. Incluso hoy hay locales que organizan eventos en un cierto limbo legal, no por miedo sino por filosofía propia o porque supone menos riesgo hacer una taquilla inversa en una charcutería que buscar una sala y pagar alquiler y cachés. ¿Hay una obsesión por llenar la Plaza Mayor a cualquier precio? Hay más obsesión por llenar que por ofrecer calidad, que es lo que deberían hacer las instituciones públicas. Esa presión favorece que aparezcan los “vendedores de crecepelo” para decir que aseguran llenos con artistas que resultan ser carísimos y, a veces, ni llenan. Con C. Tangana o Bad Gyal se abrió camino para que vinieran otro tipo de artistas, y sus cachés me parece que fueron bastante razonables. ¿Os sentís arrinconados por nuevas apuestas con más respaldo político? El problema es que este “bienvenidomrmarshallismo”, unido al cortoplacismo de lo político, lleva a hacer proyectos sin mucho sentido, que tienen alto coste y dudosos resultados. No tenemos nada en contra de que venga alguien de fuera, pero el paso previo debería ser tener una idea de hacia dónde quiere ir la ciudad, idealmente sin que estuviera circunscrito a legislaturas. Nosotros tenemos apoyo público vía subvenciones y un convenio, aunque éste ha menguado. Hemos reclamado poder trabajar en un convenio a varios años para poder programar con más holgura y no dedicar tanto tiempo al tira y afloja administrativo de cada año. No lo hemos conseguido en estos veinte años. ¿En qué se traduce esa falta de margen de tiempo? La industria musical se ha reajustado y ahora se trabaja a mucho más largo plazo. Artistas no muy grandes trabajan a dos años vista. Si nuestro margen de maniobra para programar se reduce a seis o tres meses, tendremos menos opciones, probablemente más caras, y mucho menos tiempo para comunicar bien. Teníamos un par de bandas claras para el próximo Tónal [https://www.instagram.com/tonalfestival/] y el hecho de que las fechas se hayan concretado a finales de abril y no en enero, ha hecho que una de ellas ya no esté disponible. Quizás el año que viene ya no sea una propuesta tan “fresca” o ya no encaje en el presupuesto. EL REGRESO AL CORAZÓN DEL PARQUE Muchos recordamos con nostalgia los conciertos en la Pérgola del Campo Grande. Ahora volvéis a colaborar allí con el cocinero Dámaso. ¿Qué significa recuperar ese escenario? No se nos ocurre otro espacio mejor que la Pérgola [https://www.instagram.com/lapergolacampogrande/] para conciertos al aire libre. Si nada se tuerce, repetiremos el festival Véral allí el 20 de junio. Con Dámaso [https://restaurantedamaso.es/] hemos congeniado muy bien y tiene una idea muy clara: propone una programación musical diferente a lo que ya existe y que sea gratuita para el público. Hubo un proyecto original de once conciertos, pero no parece que vaya a salir completo porque, por ahora, no hay un respaldo institucional claro. Hay buenas palabras, pero nada concreto y las semanas pasan. Intentaremos salvar cinco conciertos este año y que sea el inicio de algo. El grupo BCUC durante el Veral 2025 organizado por Laika en Valladolid (Foto de José Luis Useros) [https://foro.aldeapucela.org/uploads/default/original/1X/383875066825b184dd01c37be6b7d220b428d3b3.jpeg] ¿Ves relevo generacional en las salas o nos estamos haciendo mayores los mismos de siempre? Depende del concierto, pero tengo dudas de cómo consume música la gente más joven y si tienen curiosidad por ver la propuesta en directo. Pero siempre habrá alguien que apueste por lo raro. AstromonaFest [https://www.instagram.com/astromonafest/] llevó hace años a Rigoberta Bandini cuando empezaba, o Tutti Frutti [https://www.instagram.com/tuttifrutti_co_?igsh=cjZtY3I4b2Y4eHQ5] trajo a Barry B antes de que explotara. Seguro que hay cosas de las que ni nos hemos enterado aún. Si mañana desapareciera Laika… ¿qué trozo de Valladolid se quedaría huérfano? No pensamos que quedara nada huérfano, sinceramente. Igual a algunas personas les daría lástima, pero seguro que surgirían nuevas propuestas. Afortunadamente, el momento actual del colectivo es uno de los mejores, con las cuentas equilibradas, todos trabajando por el bien común y con socios que proponen, aportan y ayudan. Es esa inercia la que nos lleva a seguir.

4 de may de 2026 - 1 h 0 min
Muy buenos Podcasts , entretenido y con historias educativas y divertidas depende de lo que cada uno busque. Yo lo suelo usar en el trabajo ya que estoy muchas horas y necesito cancelar el ruido de al rededor , Auriculares y a disfrutar ..!!
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