Un bebé de dos años fallece por golpe de calor en el coche
El síndrome del bebé olvidado: cómo evitar que un descuido rutinario termine en tragedia
La reciente muerte de una niña de dos años en Brión (A Coruña) reabre el debate sobre la seguridad infantil dentro de los vehículos, las normativas de colocación de los sistemas de retención y la necesidad de aplicar "trucos" cotidianos para prevenir despistes fatales.
La rutina, la prisa, el cansancio y un cambio imprevisto en los hábitos diarios pueden convertirse en una combinación letal al volante. La triste noticia ocurrida recientemente en la localidad gallega de Brión (A Coruña), donde una pequeña de tan solo dos años falleció por un golpe de calor tras quedar olvidada en el interior de un coche, ha conmocionado a la sociedad y ha puesto en alerta a los expertos en seguridad vial.
Este tipo de sucesos, lejos de ser casos aislados o fruto de la negligencia consciente, ocurren todos los años en diferentes partes del mundo y afectan a familias de cualquier perfil socioeconómico. En esta ocasión, la fatalidad se desencadenó cuando un padre, desacostumbrado a realizar la ruta de la guardería, condujo directamente hacia su puesto de trabajo con su hija dormida en la parte trasera del coche, asumiendo erróneamente que ya la había dejado en el centro infantil.
El coche como un invernadero exprés
Muchos conductores subestiman el calor que puede acumularse dentro de un habitáculo cerrado, especialmente en primavera o a principios del verano, cuando las temperaturas exteriores aún no parecen extremas. José Lagunar, experto en seguridad vial y colaborador del programa Auto FM, explica de forma nítida la física detrás de esta trampa térmica:
«Incluso en épocas del año con temperaturas moderadas de entre 27 y 28 grados, el interior de un coche expuesto al sol se convierte en un pequeño invernadero. En apenas dos horas, la temperatura interior puede superar fácilmente los 50 grados».
Para un niño de corta edad, este incremento térmico es letal en cuestión de hora y media o dos horas. Los bebés y niños pequeños son seres indefensos que carecen de la capacidad de termorregulación de un adulto; su temperatura corporal sube de tres a cinco veces más rápido, lo que provoca que sus órganos vitales dejen de funcionar de forma repentina ante el golpe de calor (hipertermia).
El debate sobre los asientos traseros y la visibilidad
La tragedia de Brión también abre un debate técnico sobre la legislación española en comparación con la de otros socios de la Unión Europea. España es uno de los pocos países del entorno donde los sistemas de retención infantil (SRI) deben instalarse obligatoriamente en los asientos traseros, estando prohibido que los bebés viajen en el asiento del copiloto salvo excepciones muy limitadas.
En otros países, como los nórdicos, se permite que viajen en el asiento del acompañante delantero (siempre desactivando previamente el airbag frontal). Según Lagunar, permitir esta ubicación en determinadas circunstancias ayudaría a reducir drásticamente los olvidos por dos razones fundamentales:
Visibilidad directa: Para el conductor es sumamente difícil olvidarse del bebé si lo tiene justo a su derecha en su campo de visión, incluso aunque este se quede dormido y no haga ruido.
Ayuda del exterior: En España, la mayoría de los vehículos familiares llevan las lunas traseras tintadas por motivos de privacidad y protección solar. Si el niño se queda en la parte de atrás, es casi imposible que un peatón o un compañero de trabajo lo divise desde fuera. En cambio, las lunas delanteras no se pueden tintar por ley, lo que facilitaría que cualquier transeúnte detectara la situación de emergencia y diera la alarma.
El "truco del móvil": una barrera infalible contra el olvido
Los expertos insisten en que nadie está libre de sufrir un despiste mental debido al estrés o a la falta de sueño. Por ello, la mejor herramienta de prevención consiste en crear un hábito físico que nos obligue a mirar el asiento trasero antes de cerrar el vehículo.
Anteriormente, muchos conductores colocaban su cartera o la tarjeta de acceso al aparcamiento del trabajo debajo de la sillita portabebés (maxicosi). Hoy en día, el elemento más infalible es el teléfono móvil.
La recomendación de oro: Al subir al coche con el bebé, introduzca su teléfono móvil debajo de la sillita infantil o en el suelo del asiento trasero junto a ella. Dado que en la sociedad actual es prácticamente imposible que abandonemos el coche para entrar a trabajar o a casa sin llevarnos el dispositivo móvil, este sencillo acto garantiza al 100% que el conductor abrirá la puerta trasera y mirará la sillita antes de marcharse.