María, Mujer Pascual
“MARÍA, MUJER PASCUAL”
Hay un silencio en la Pascua que casi nadie mira…
el de María.
Mientras los discípulos buscan, dudan o corren, Ella permanece.
Sin protagonismo, sin palabras, sin necesidad de explicaciones.
Solo fe. Solo amor. Solo espera.
Esta canción entra en ese misterio:
María después de la cruz, María en la oscuridad, María en el cenáculo…
la Madre que sostiene a la Iglesia cuando aún está naciendo.
No hace ruido, pero está.
No habla mucho, pero enseña a creer.
No se impone, pero lo cambia todo.
✨ Silencio que guarda la fe
✨ Madre que sostiene la Iglesia
✨ Presencia discreta, pero esencial
✨ Corazón lleno del Espíritu
Un canto para contemplar, para aprender a esperar… y para dejar que María nos enseñe a vivir la Pascua desde dentro.
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LETRA: “MARÍA, MUJER PASCUAL”
María, mujer pascual,
silencio lleno de Dios,
guardas la llama encendida
del Espíritu en tu voz.
María, madre y hogar,
presencia sin ruido,
cuando la Iglesia brota
Tú estás en medio, María.
Cuarenta días callados,
de fe en la oscuridad,
nadie sabe tus pasos,
ni tu forma de amar.
Mientras el mundo buscaba
pruebas de resurrección,
Tú guardabas la vida
en lo hondo del corazón.
No preguntas, no dudas,
todo lo sabes en Dios,
desde el sí de Nazaret
hasta la cruz y el dolor.
María, mujer pascual,
silencio lleno de Dios,
guardas la llama encendida
del Espíritu en tu voz.
María, madre y hogar,
presencia sin ruido,
cuando la Iglesia brota
Tú estás en medio, María.
Y en el cenáculo esperas
con los que aún no ven,
enseñando a los pequeños
a confiar otra vez.
Tu oración es silencio,
tu palabra es sostén,
y el Espíritu desciende
donde Tú sabes creer.
No eres una entre todos,
eres raíz y calor,
donde nace la Iglesia
late tu corazón.
María, mujer pascual,
silencio lleno de Dios,
guardas la llama encendida
del Espíritu en tu voz.
María, madre y hogar,
presencia sin ruido,
cuando la Iglesia brota
Tú estás en medio, María.
Si el Espíritu irrumpe
como fuego y verdad,
es porque en tu silencio
ya aprendimos a esperar.
Nazaret y el cenáculo,
un mismo sí en Ti,
cuando Cristo comienza
a vivir de nuevo al fin.
Eres puerta del Espíritu,
eres tierra de Dios,
donde todo comienza
en un acto de amor.
María, mujer pascual,
silencio lleno de Dios,
guardas la llama encendida
del Espíritu en tu voz.
María, madre y hogar,
presencia sin ruido,
cuando la Iglesia brota
Tú estás en medio, María.
María…
quédate en medio de nosotros,
enséñanos a esperar…
María…
haznos Iglesia nacida del Espíritu,
fecundidad…