#06 La selección | Raúl Royo, librero de la Montonera
En este nuevo episodio de epicanto nos desplazamos hasta una librería: La Montonera, en el barrio del Gancho de Zaragoza, para conversar con el librero Raúl Royo. Rodeados de estanterías repletas —de ese exceso fértil que define el mundo del libro—, nos adentramos en una pregunta que atraviesa toda la cadena literaria: ¿cómo se elige qué leer, qué publicar, qué poner al alcance de los lectores? Y nos centramos en este caso la librería como espacio de selección, de criterio y de construcción de sentido.
A lo largo de la conversación, Raúl nos habla de ese gesto inevitablemente excluyente que implica toda elección. Elegir un libro es, siempre, dejar otros fuera. Desde sus primeras decisiones como lector —cuando decidió concentrarse en la literatura posterior a los años sesenta— hasta la construcción de su librería, aparece una misma intuición: que la abundancia no es un problema, sino una condición propia de la creación, aunque nos obligue a convivir con la imposibilidad de abarcarlo todo.
Bajo esta premisa, uno de los ejes de la charla es la idea de fondo: ese conjunto de libros que no solo responde a la demanda, sino que construye una identidad. Frente a la lógica de la novedad constante, el fondo aparece como una forma de decir “esto es lo que somos”, una propuesta de lectura que, poco a poco, podría reconstruirse entera si alguien se llevara libro a libro. En ese equilibrio entre lo que se vende, lo que define y lo que simplemente permanece, la librería se revela como una práctica profundamente artesanal.
Para entender cómo se materializa esa propuesta, nos detenemos en los mecanismos concretos de selección: cómo se decide qué entra y qué no, qué peso tienen las editoriales, las cubiertas, las sinopsis o las intuiciones construidas con el tiempo. Lejos de cualquier idealización, Raúl describe un trabajo que oscila entre la sensibilidad y la logística, entre la curaduría y la gestión cotidiana abriendo paso a una dimensión menos visible pero fundamental: la cadena del libro. Desgranamos así el papel de las distribuidoras, los conceptos de depósito y venta en firme, los plazos de devolución y los equilibrios financieros que sostienen la posibilidad misma de que los libros circulen y permanezcan vivos.
En última instancia, lo que emerge de este encuentro es la visión de la librería como un espacio de relación. Un lugar donde se construye confianza y comunidad —con las editoriales, con los distribuidores, con los lectores— y donde el criterio no se impone, sino que se afina en diálogo constante con quienes cruzan la puerta cada día.