¿Qué es la incidencia pública?
Invitada: Prof. Nina Balmaceda
En este episodio de estreno, exploramos el concepto de la incidencia pública como una dimensión esencial de la acción ciudadana y el testimonio cristiano. La profesora Nina Balmaceda, directora del Centro para la Reconciliación en Duke Divinity School, nos desafía a expandir nuestra comprensión de la vida civil más allá de los procesos electorales. Nos invita a reflexionar sobre cómo una espiritualidad madura y el estudio profundo de las Escrituras nos exigen alzar la voz de manera colectiva y organizada para defender los derechos fundamentales, la justicia y el florecimiento de toda la creación.
Puntos clave del episodio:
* Acción ciudadana permanente: La incidencia pública debe ser entendida como un accionar civil continuo que ocurre entre las elecciones. Aunque elegir representantes es un derecho fundamental que protege el estado de derecho y los derechos humanos, la responsabilidad ciudadana no se reduce a votar cada dos o cuatro años; implica buscar cooperación constante para abrir posibilidades hacia el bien común.
* Política vs. Partidismo: En su sentido más puro y original, la política es la búsqueda colectiva del bien común y de las condiciones necesarias para que toda la creación florezca. Esto difiere del partidismo y de las dinámicas electorales que, si bien son un derecho civil válido y reconocido a nivel de tratados internacionales, a menudo se enfocan de manera limitada en campañas y en la competencia por el acceso al poder.
* El activismo bien entendido: Frente a las dinámicas egoístas, violentas o de abuso del poder, el activismo se define como la motivación e involucramiento ciudadano en temas específicos que afectan a la sociedad, más allá de los partidos de preferencia. Para el cristiano, el activismo se convierte en una oportunidad de unión y respeto mutuo para defender de manera directa al prójimo desvalido y en condiciones de vulnerabilidad.
* Espiritualidad profunda y contemplativa: La invitada advierte sobre el peligro de las espiritualidades occidentales predominantes, a las que describe como "flacas" y superficiales. Frente a esto, se propone una fe robusta que nazca de la intimidad con Dios, la oración y la contemplación de la naturaleza, reconociendo el rol de los creyentes como "jardineros de la creación" (tomando como ejemplo el cuidado de la tierra y los ríos por parte de las comunidades indígenas).
* El Dios que demanda justicia: A través de un autoanálisis de nuestra imagen de Dios, las Escrituras revelan a un Señor que defiende activamente al extranjero, la viuda, el huérfano y el pobre. Citando Amós 5, la profesora Balmaceda recuerda que la adoración y los cantos resultan ajenos a Dios si la comunidad eclesial no camina primero en justicia, veracidad y defensa de los derechos de todas las personas sin discriminación.
Invitación final: La profesora Balmaceda concluye con una confrontación directa a examinar el corazón de nuestra fe: discernir si estamos sirviendo al Dios de amor que abraza a la humanidad y envió a su Hijo para salvar a todos y a todas, o al "dios de este mundo" (Mamón), el dios del dinero y el egoísmo. La invitación final es a involucrarnos en la esfera pública desde la intimidad de nuestra vida espiritual, asumiendo la incidencia pública no como una presión externa, sino como una respuesta coherente para ser las manos, los pies y la voz de la justicia de Dios en un planeta adolorido.
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