Ep. 29 – El Sermón del Monte: Parte 8 | El Cimiento
Llegamos al final del Sermón del Monte. Jesús cierra con una declaración tan fuerte como clara, presentando el problema y también la solución:
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre.” (Mateo 7:21)
Jesús expone una realidad incómoda: hay quienes creen seguirlo, lo reconocen con palabras e incluso lo llaman Señor, pero nunca le han rendido el corazón. Porque Jesús no vino simplemente a enseñarnos a ser “mejores personas”. Él vino a ocupar el lugar que le corresponde como Rey, comenzando por tu corazón.
Nos apunta a un día en el que todo será revelado. Algunos confiarán en sus obras, en lo que hicieron “en su nombre”, pero ni siquiera eso será suficiente. Y las palabras más duras que alguien podría escuchar vendrán de Él mismo: “Nunca os conocí.”
¿Qué significa realmente conocer a Jesús? No es información ni apariencia. Es rendición. Es entregarle el corazón. Es permitir que Él te transforme desde dentro, de modo que su voluntad comienza a reflejarse en tu vida.
Para cerrar, Jesús nos deja con una imagen simple pero profunda: dos cimientos. Uno firme, otro inestable. La diferencia no está en escuchar sus palabras sino en vivirlas. El prudente no es el que sabe más, sino el que obedece.
Reconocer al Dios eterno, el dador de la vida, y acercarse a Él no es solo una opción, es la única opción sabia.
Este es el verdadero cimiento. Sobre Él se construye una vida que perdura. Porque al final, Jesús no solo señala el camino, sino que Él es el cimiento mismo. Nada más puede sostenernos. Nada más puede salvarnos.