Ponte águila, ponte trucha
En el argot popular, esta expresión es un llamado a la alerta. Para el creyente, una actitud y virtud necesaria es la cautela. Definimos la cautela como el ejercicio donde, con estricto examen y en alerta permanente, cuidamos nuestra conducta y nuestra mente.
La vida cristiana no es un paseo pasivo; es una milicia. La cautela debe sumarse a la perseverancia para no desmayar, a la sobriedad para juzgar rectamente, y a la diligencia para actuar con prontitud. Nuestro Señor Jesús utilizó frecuentemente el imperativo "Mirad", una señal de alarma que nos obliga a mantener la guardia alta para no ser desviados del Reino de los Cielos.
He aquí cuatro frentes donde debemos ponernos en actitud "águila" y en modo "trucha":
1. Cautela con la incongruencia - "MIRAD, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará." (Lucas 8:18) - No basta con estar expuestos a la Palabra; debemos examinar cómo la recibimos. La incongruencia nace cuando oímos con ligereza, sin permitir que la verdad penetre el corazón. El juicio de Dios es severo: quien desprecia la luz que tiene, acabará en tinieblas, perdiendo incluso la apariencia de espiritualidad que creía poseer.
2. Cautela con la avaricia - "MIRAD, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." (Lucas 12:15) - Debemos estar "truchas" ante la sutil mentira de que nuestra dicha, seguridad o valor dependen de nuestras posesiones. La cautela aquí actúa como un centinela que nos recuerda nuestra total dependencia de la providencia divina, cortando de raíz el deseo insaciable de acumular lo que es temporal.
3. Cautela con los engañadores - "MIRAD que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre... Mas no vayáis en pos de ellos." (Lucas 21:8) - En un mundo de relativismo y falsos maestros, la cautela es vital. Debemos filtrar todo mensaje a través de la Sola Scriptura. El engañador no siempre viene con cuernos, a veces viene con Biblia en mano pero sin Cristo en el centro. Estar alerta significa discernir los tiempos y las voces, rehusando seguir cualquier camino que se aparte de la sana doctrina.
4. Cautela con la mundanalidad - "MIRAD también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida..." (Lucas 21:34) - La mundanalidad no es solo el pecado abierto, sino el entorpecimiento del alma por las ansiedades y placeres de este siglo. La cautela nos advierte que un corazón "cargado" es un corazón que no puede vigilar. Si estamos demasiado absortos en lo terrenal, el día del Señor nos sorprenderá como un lazo.
VELANDO EN SOBRIEDAD
La cautela es, en última instancia, el antídoto contra el sueño espiritual. Como hijos de la luz, nuestra postura debe ser de expectativa activa y autocontrol constante. No podemos permitirnos el lujo de la negligencia espiritual mientras el mundo duerme en su ignorancia. "Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios." (1 Tesalonicenses 5:6) - Ponte águila, ponte trucha. Que tu examen sea estricto, tu alerta sea permanente y tu vida sea un testimonio de que el Rey está a las puertas.